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Arte y Cultura |
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Oruro en 1905. |
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LA REGION Muy vasto, uniforme, cubierto de piedras y con escasos arbustos de paja, por donde se extiende la pampa sin árboles de Oruro en una extensión de 50.000 km. En esta gigante llanura se yerguen monumentales cerros, la mayoría de origen volcánico, las cadenas oriental y occidental de los Andes se forman como sus límites naturales. Al norte cierra el departamento de La Paz y al sur Potosí. El piso arenoso, con monstruosas figuras calcáreas alrededor, donde se pueden encontrar restos fósiles, colinas de arena demuestran que antes, mucho antes existía aquí un mar, que posteriormente, quedaron sólo el Lago el Lago Titicaca y Poopó, unidos por el río Desaguadero. No hay lugar en este departamento que este a menos de 3.600 metros de altura, de manera que el clima es duro, seco, ventoso y muy frío. Los fuertes vientos y bruscos cambios de temperatura han tallado las rocas hasta la forma de animales pétreos, gigantes como una inmensa víbora. En invierno se muestra la inmensa pampa con un manto blanco de nieve, que desaparece pronto bajo los fuertes rayos de sol. La temperatura media, durante el año no pasa de los 10º Celsios, y en algunos lugares, el frío es doblemente intenso. El suelo en su mayoría improductivo, por lo cual, el clima en parte y las condiciones del territorio, forman el carácter de indolencia de lo indios bolivianos. La tierra es en gran parte salitrosa, y quedan muchas lagunas secas con orillas de sal, que a la distancia, se ven como gigantescas piscinas. La agricultura, se reduce al cultivo de cebada, papa, haba, mijo, lo que nos recuerda a nuestro jardín con sus hortalizas. Así de pobre es este departamento en la apariencia exterior de su tierra, pero con respecto a su comercio y por consiguiente a sus grandes cerros mineralógicos y su desarrollada industria minera, la coloca en un primer lugar. En las faldas de los cerros y en el subsuelo pueden encontrar los más conocidos metales, cobalto, cobre, bismuto, bórax, antimonio, azufre, cal, caolín, hierro, wolfrán, magnesio, oro, piedra pomex, plomo, sulfato de zing. Pero especialmente hay que hacer notar, que el estaño y la plata, son la mayor explotación minera con sus grandes empresas en funcionamiento. LA CIUDAD La ciudad de Oruro está situada a 3.694 metros sobre el nivel del mar, al amparo del cerro "Pie de Gallo" se extiende una ciudad antigua construida en estilo colonial, la cual el año 1606 fue fundada con el nombre de Villa de San Felipe de Austria, en el lugar en el que habían minas en explotación. En tiempos más antiguos la ciudad de Oruro estaba mucho más poblada y era muy rica, casi a la par que Potosí. Ya los incas y luego los españoles explotaron las minas de Plata. Ultimamente se está reactivando esta actividad minera, gracias a la demanda del estaño. Ahora se esta explotando tanto estaño como plata. Las construcciones para la explotación minera son modernas. Más de 300 metros de profundidad tienen los túneles en los cerros, y un laberinto de vías dentro de ellos. Las más conocidas y famosas minas son el "Socavón de la Virgen", "San Cristobal" y "San José", las tres minas están cerca a la ciudad. Oruro tiene ahora más o menos 20.000 habitantes, la mayoría trabajadores mineros. Su situación central entre los principales departamentos de la República, aumenta el movimiento de la ciudad, y el tren, que lo une con el puerto de Antofagasta, ha influido mucho en su desarrollo. Hay muchas casas de piedra y se han edificado nuevas construcciones, donde antes solo había pampa. Cuando sopla el cortante viento de la pampa en este lugar, se siente la arena que trae, de las próximas dunas de arena, como nubes de tierra, que cubre las calles y toda la ciudad. La colonia extranjera, dentro la cual la alemana tiene un sitio principal, traen adelanto a Oruro y hacen mayor el comercio con sus conocidos negocios en las principales calles. Oruro muestra de esta manera una nueva fisonomía, ya que vienen grandes capitales. El Club Internacional es el punto central de la vida social de Oruro. Tiene una muy buena biblioteca y ofrece el mejor confort. Dos buenos hoteles administrados por europeos ofrecen a los viajeros comodidad y confort. Las casas son en su mayoría de un solo piso, las calles estrechas y rectas. El tráfico es intenso. En el lugar de mayor tráfico, hay una sirena muy sonora que en forma estridente hace sonar su silbido, añadiéndose el sonar de las máquinas a vapor de las minas, el rechinar de las ruedas de los carruajes es fuerte, además del tintinear de las campanas en el cuello de las mulas y caballos. LA FORTALEZA En el centro de la ciudad hay una antigua fortaleza, que fue construida por los españoles en el año de 1820, durante la Guerra de la Independencia; por la necesidad de liberar estos territorios, que habían destrozado un tercio de la ciudad. Ahora el edificio sirve como cuartel para la guarnición . EL SOCAVON DE LA VIRGEN Gracias a una cordial invitación, visitamos la Mina de la Virgen del Socavón, cuya entrada queda en la misma ciudad. Para dejar libres los brazos, se tiene que colocar una lámpara Bergman en el casco, de esta manera, se puede caminar dentro la mina sin chocar unos contra otros. Más o menos unos 200 metros, el piso el plano, paredes y techos son permanentemente ampliados, por las explosiones de dinamita en busca de un metal, de manera que siempre hay piedras que caen. Más adelante, el camino se vuelve más difícil, curvas estrechas obligan a tener más cuidado, se tiene que trepar con la luz empañada sobre escarpados lugares con profundos agujeros y hendiduras, y luego nuestra necesidad de acortar el paso para deslizarse y luego seguir así. El jefe grita afuera y advierte con la voz fuerte que van a saltar piedras y agua. Luego de esta penosa marcha, que tuvo casi una media hora de duración, salimos por fin de la gruta, con los gases irritantes, aire pesado del sombrío túnel, del que goteaba agua, desolados por esta odisea, todos con los nervios crispados, luego de ir por diferentes direcciones salimos de la galería, aun escuchando el ruido de los martillos, golpeando el metal. Nosotros caminamos de vuelta y respiramos aliviados, cuando vimos en la entrada el brillo de una estrella en la oscuridad de esta noche engañosa, y a grandes pasos llegamos a respirar el aire frío. Un frío desayuno, luego de la visita al Socavón de la Virgen. * La traducción del libro pertenece a Ammy Murillo de Cazorla. |