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Editorial  


NAVIDAD

Todo comenzó hace más de dos mil años con el milagro de la Anunciación, cuando un ángel comunicó a María que ella sería la madre del Hijo de Dios y la saludó diciendo: "Bendita seas entre todas las mujeres".

La Navidad que recuerda la natividad de Jesucristo es profusa en simbolismos que para los cristianos evocan valores esenciales que se renuevan anualmente.

María, una humilde aldeana, tendría la responsabilidad única en el mundo de ser madre de un hijo divino, por esto el mensajero la proclama por encima de todas las madres del mundo. Sin embargo, esa preeminente responsabilidad implicaba también aceptar con abnegación el dolor de ver a su hijo morir en la cruz.

Aquí la humildad y el poder se conjuncionan y entraña el amor infinito de madre que bebe la copa de sufrimiento por el designio supremo del hijo.

Un rey divino que nace en un humilde pesebre y que fue recibido por una corte celestial exclamando: "¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!".

Fue adorado por los Reyes Magos del Oriente que traían como presente oro, incienso y mirra, tesoros simbólicos de valor espiritual, antes que riqueza terrenal, con lo que se representa que el patrimonio espiritual debe preferirse a los bienes materiales.

También está el emblema de la unión familiar, como núcleo de la sociedad y la solidaridad filial y fraternal, José está presente en todo momento asistiendo a su mujer y al niño, quien no vacila en emprender un penoso viaje a Egipto, dejando todo detrás, por proteger a su familia de la injusticia de la autoridad terrenal.

Finalmente está el hecho del nacimiento que simboliza la renovación, el asegurar la perpetuidad, de una nueva vida, de engendrar en nuestros corazones la luz de la esperanza que nos traerá paz y dicha.

Deseamos que el milagro navideño colme los hogares de todos nuestros lectores de las bendiciones del Altísimo y reine en ellos la felicidad y la armonía.

 


Opinión


La descentralización administrativa en Bolivia

Por: Ing. Juan Quircio Choque C.

La descentralización es la transferencia de responsabilidades en la planificación, gestión, obtención y distribución de recursos, desde el gobierno central y sus agencias, hacia las unidades de campo de unidades o niveles subordinados del gobierno y organizaciones no gubernamentales privadas y voluntarias.

El proceso de descentralización implica el traspaso de los poderes del Gobierno central a las colectividades territoriales (región, estado, municipio), de modo que el peso de la administración recaiga a los que viven en aquel territorio quedando a cargo del Gobierno central las decisiones que afectan a todos los ciudadanos de un país.

Bolivia inició un agresivo proceso de descentralización político-administrativa en 1994, mediante la puesta en marcha de un conjunto de disposiciones legales, particularmente a través de la combinación de las leyes de Participación Popular y Descentralización Administrativa; las mismas que fueron elaboradas en un contexto de amplias reformas al conjunto de la economía y de la política, conocidas como las "reformas de segunda generación", debido a que sucedieron al programa de ajuste estructural aplicado en el país a partir de 1985. Resulta evidente que la Ley de Descentralización Administrativa fue una consecuencia de la ley de Participación Popular, permitiendo adecuar el marco de la estructura pública del Estado a los principios, objetivos y funciones definidas por esta norma.

Este proceso ambivalente en la sociedad civil, de una primera fase de negación y de una segunda fase de aceptación de la reforma, estuvo relacionado principalmente a dos factores: a) la entrega directa e inmediata de recursos financieros a los municipios y el rápido reconocimiento de la personería jurídica de todas las comunidades campesinas y pueblos indígenas existentes en el país, y, b) la realización de elecciones municipales un año más tarde, en que los campesinos participaron activamente ganando espacios de poder local -propios y directos- por primera vez en la historia republicana, y produciendo un tránsito desde la democracia representativa hacia la democracia participativa, ciertamente incompleto e imperfecto, pero altamente significativo en el contesto histórico de Bolivia.

La reforma iniciada en 1994, corrigió drásticamente esta distorsión histórica al definirse que la coparticipación tributaria municipal se basara proporcionalmente en el número de habitantes de cada municipio. En este contexto, aproximadamente 280 municipios mayoritariamente rurales que alcanzan a un total poblacional de cerca de tres millones de habitantes del campo han recuperado, por primera vez en cerca de dos siglos de vida republicana, más de un tercio del total de las asignaciones globales para los ocho millones de ciudadanos que existen en Bolivia. Estos recursos están ahora administrados localmente, aunque con notables deficiencias por la falta de capacidad técnica municipal, especialmente, en los municipios más pobres y pequeños, ubicados en las áreas deprimidas del país.

Probablemente, la mayor novedad en la descentralización administrativa, es la creación de los Consejos Departamentales, como órganos colegiados de consulta, control y fiscalización de los actos administrativos del Prefecto. Este Consejo, presidido por el Prefecto, está compuesto por un ciudadano por provincia. Este consejero provincial es elegido por los concejales municipales de todos los municipios que integran cada provincia, de esta manera, se vincula la estructura departamental con la municipal, suponiendo que los consejeros expresan el sentimiento y la voluntad de la mayoría de la población representada por los concejos municipales que han sido elegidos por voto popular directo.

El Consejo Departamental tiene la atribución de aprobar planes y programas de desarrollo departamental, aprobar el presupuesto, fiscalizar los actos del Prefecto y otras tareas; mientras que el Prefecto está obligado a consultar al Consejo en materias importantes de gestión administrativa, como la contratación de créditos, suscripción de convenios y contratos de obras. También es importante destacar que el Consejo Departamental, por dos tercios de votos, puede censurar al Prefecto.

La Ley de Descentralización Administrativa establece un régimen económico y financiero por el cual se transfiere desde el gobierno central a los departamentos, el 50% de los recursos. De manera general, la estructura de asignaciones presupuestarias desde el gobierno central se encuentra determinada de la siguiente manera: a) Gobierno Central: 25%; b) Prefectura 50%; c) Municipios: 20%; y d) Universidades públicas autónomas: 5%.

El proceso de descentralización político y administrativa ha generado cambios sustantivos en las dimensiones político- administrativas en el plano socio-cultural y parcialmente en el ámbito económico. En los siete años de aplicación del proceso no existen evidencias que muestran que los municipios rurales hayan ampliado sustantivamente sus ingresos propios, ni que se haya afectado significativamente el entorno productivo local.

El proceso de descentralización administrativa se ha desacelerado e, incluso, detenido, a pesar de las victorias tempranas en algunos sectores. Otro de los factores negativos es el monopolio político partidario al que están sometidos los ciudadanos para la elección de sus autoridades locales, de manera que la representación municipal sea más genuina y el control mucho más directo. También hay que mencionar la corrupción e incapacidad para que no marche como se había planificado en principio.

 

 

Nació un niño en un portal

PAULOVICH

Me encontraba muy feliz con mis parientes celebrando la Nochebuena y esperando la Navidad, contemplando de rato en rato el árbol iluminado a cuyos pies se encontraban regalos que deberían ser repartidos entre todos. Fue en ese momento que sonó el teléfono y la llamada era para mí. Sentí la voz del Director del periódico y me alegró porque a lo mejor era para anunciarme un aumento de sueldo, o a lo peor, el anuncio de mi despido, todo podía ser.

El jefe me dijo que sentía mucho interrumpir mi fiesta de navidad, pero yo debía abandonarla para cubrir una noticia que acababa de producirse en un barrio lejano de La Paz donde un niño nacería en un portal y que el acontecimiento se produciría dentro de pocos minutos.

Quise decirle al director que llamara al 110 porque entre los policías había algunos entrenados para atender casos de alumbramiento y que yo no sabía nada de obstetricia y que, por último, mi moto se encontraba averiada y era muy difícil llegar hasta un barrio tan lejano, pero no me atreví cuando él me dijo: "esa es mi orden y debe usted cumplirla si quiere llegar al Año Nuevo".

No quise aguar la fiesta y preferí no despedirme de nadie, saliendo de mi casa subrepticiamente cuando alguien escuchó el pedorreo de la moto, mi mujer le dijo: "son las locuras de mi marido, seguramente ha ido a felicitar al Monseñor Jesús Juárez que vive en El Alto".

Por los datos que me diera el director llegué al sitio y vi a muchas cholas y curiosos en un portal de la zona de Belén, abriéndome paso a codazos y diciendo con voz imperiosa: "háganse a un lado que soy periodista y quiero tener la primicia de esta nota periodística sobre un niño que acaba de nacer en un portal de la zona del Belén". Y le tomé unas fotos.

Vi al niño recién nacido muy parecido a Jesús aunque más morenito que el Redentor judío e inmediatamente llamé por mi celular al periódico y di la noticia: "Señor Director le habla su cronista Paulovich para anunciarle que, exactamente a las 12 en punto de la noche, nació en un portal de la zona del Belén un hermoso niño que pesa 3 kilos y 200 gramos y goza de buena salud aunque está calanchito y no tiene nada para cubrir su cuerpecito. Su madre se llama María y su padre es un carpintero de nombre José. Entrevistado éste me dijo que nadie quiso dar alojamiento a su familia pensando en que eran extranjeros, y que su mujer no tuvo más remedio que dar a luz en un portal de un tambo donde también hay algunos pobres que llegaron del altiplano con sus llamas y ovejas. Le comunico, señor director, que la flamante madre es muy bella y ella me contó que el 110 se había portado muy bien pero que ya no hubo tiempo para llevarla a un centro maternológico pero que todo el alumbramiento fue un hecho feliz. Le cuento algo novedoso y que no es producto de mi imaginación: María me ha dicho que su hijo se llamará Jesús ¿Puedo volver a mi casa? Allí también ha nacido otro niño que se llama Jesús. Cómo abundan los nacimientos en esta noche.

 

Medios de comunicación: Libertad (de expresión) permanente

Por: Manuel Molina (*)

Caracas.- La política y la guerra siempre van atadas a lo comunicacional.

La ingenuidad de quienes todavía piensan que existe la "objetividad informativa", es tan inútil como la pretensión de "objetivizar" los medios por encima de los intereses y vinculaciones político-ideológicas.

La expresión del pensamiento y la información tienen legitimas motivaciones conceptuales, religiosas, éticas y todo cuanto forma parte del vigor humano, desde un interés particular hasta el estado de ánimo de la persona o personas que emiten los mensajes.

Las políticas de Estado (cualquiera sea su naturaleza) tienen en lo comunicacional un área de primerísima importancia, y sólo en casos extremos como los provocados por los demenciales atentados del 11 de septiembre pasado en Estados Unidos, se comprueba su vigencia.

Y no estamos hablando del establecimiento de censura previa -que no compartimos- sino de la enorme incidencia de lo comunicacional en la vida contemporánea.

La petición, con delicadeza de mujer halcona, formulada por el gobierno del presidente George W. Bush a los propietarios de cadenas de televisión, periódicos y revistas (seguramente hubo algo similar en el medio radio) no deja dudas al respecto.

En medio del ataque a Afganistán y la crisis de paranoia colectiva en el gigante capitalista, saltó a la escena la discusión sobre la pluralidad informativa -que no es imparcialidad u objetividad- como obligación de los medios hacia los ciudadanos, por el derecho que tenemos a estar vorazmente informados de cuanto ocurre en el mundo, a partir del conocimiento de las diversas versiones, opiniones y opciones, aún entre enemigos.

Una discusión parecida hubo en Gran Bretaña, en 1982, en torno a la Guerra de las Malvinas, cuando los directivos y periodistas de la BBC de Londres se negaron a censurar las versiones argentinas del conflicto.

El gobierno de Margaret Tacher quiso imponer la inidireccionalidad informativa, invocando el interés nacional del Reino de la Gran Bretaña. No pudo. Con vigor, los representantes de la BBC alegaron el derecho de los ciudadanos ingleses a conocer la verdad del conflicto, que sólo puede reconocerse en las contradicciones de las partes en conflicto.

Por eso, las duras críticas que ha recibido el primer ministro ingles Tony Blair, a quien satíricamente han comenzado a llamar "General Blair" desde las páginas del diario conservador londinense The Economist, haciéndose eco de ciertas críticas formuladas en el seno del laborismo ingles, que aquel dirige.

"Las supuestas pruebas presentadas por Blair, de que bin Laden fue el único culpable de los sucesos del 11 de septiembre, 'no son mas que de oídas', y, como dijo una fuente, 'un intento de embaucar al publico'".

Cada vez menos, la prensa acepta imposiciones gubernamentales sobre lineas editoriales o segmentos informativos que no sean del agrado de los gobernantes, sean civiles o militares. Transmitir a cada país y al mundo entero los discursos de Bush y sus altos funcionarios, es tan importante como conocer los llamados de Osama bin Laden y Mohammar Omar, líder espiritual del movimiento talibán.

Por antipático que sea, la gente tiene derecho a conocer las múltiples versiones, desde las arengas de Blair hasta las de Sadam Hussein, o las de las autoridades iraníes como las del presidente egipcio Mubarak. ¿Cuál es el problema. Mensajes en clave, como dijo el gobierno estadounidense? Por esa vía, llegaríamos directo a la censura total de los oponentes -débiles en todos los conflictos, favoreciendo a los oponentes-fuertes.

Esa pretensión de los estrategas de Washington, no tendrá éxito porque nadie en nuestros países democráticos, se conforma con ver un sólo lado de los asuntos de interés publico, sea nacional o internacional, como es el caso.

Ni reconocemos el exclusivo -vía poder mediático- derecho de las grandes cadenas norteamericanas a decidir lo que debe ser transmitido, o no. En realidad, la exclusividad que tuvo CNN en la guerra del golfo contra Irak, ha sido vulnerada por la cadena qatari Al Jazira, la única que esta transmitiendo desde Afganistán, por lo que sus emisiones han tenido que ser retransmitidas por la propia CNN y otras cadenas estadounidenses en su competencia por el dominio del mercado televisivo mundial.

Lo interesante del problema que comentamos es que, por ejemplo, CNN es una cadena televisiva estadounidense en el territorio de Estados Unidos, pero por su gran cobertura ha tomado características irrebatibles de televisión internacional, aunque sea privada y este radicada en EE.UU.

¿Puede una decisión gubernamental de un país -en este caso Estados Unidos- comprometer la dinámica mundial? ¿Ese suprapoder puede desplegarse sin contrariedad, sin discusión, legítima en los otros paises del planeta, incluidos los aliados más cercanos de la mayor potencia imperial capitalista? Esa aspiración fallo en la política de descertificación unilateral en el campo del narcotráfico.

Y también fracasará en el ámbito comunicacional, al igual que en la calificación de "terrorista" a cualquier organización revolucionaria o contestataria que enfrente violentamente al statu quo, a nivel nacional o internacional. Cada país tiene el soberano derecho a escoger sus "aliados" y a calificar sus "enemigos", sin que ello comprometa a otras naciones, a menos que estas tengan similitud de intereses o pareceres.

Aunque la franja neocolonial latinoamericana piense a lo Bush, la cuestión no es tan sencilla o simple. La lucha contra el terrorismo debe adelantarse con firmeza e inteligencia, sin llegar al extremo de homogeneizar criterios por imposición deliberada del mayor centro imperial capitalista.

Por ello, mantener la pluralidad informativa es vital para reencontrar el camino de la paz verdadera, una paz que no esté diseñada e impuesta por la razón del más fuerte.

La paz no podrá erigirse jamás, sobre el sometimiento de los débiles, independientemente de lo inexplicable, para nosotros, de ciertas expresiones violentas que llevan dolor y muerte a pueblos amigos como el estadounidense, cuyos gobernantes deben examinar a fondo su rol porque no podrán seguir dominando al mundo a su antojo.

Durante la Guerra de Vietnam, el propio pueblo norteamericano aprendió una lección: no se le puede creer sólo a la maquinaria propagandística del gobierno. De ningún gobierno, agregamos nosotros.

La discusión trasciende lo meramente nacional y lo estrictamente político, para ubicarse en la dimensión humana mas amplia, la de los derechos inalienables del Hombre, entre los cuales destaca el de la expresión del pensamiento producto de la formación plural de criterios sobre la realidad que nos rodea.

 

(*) El autor es periodista venezolano. Colaborador de Prensa Latina.

 

Reflexiones de navidad

Víctor Montoya

Desde Suecia, especial para LA PATRIA

Son las 2 de la mañana y no puedo conciliar el sueño. Enciendo la lámpara del velador y pienso en el árbol de Navidad, en ese arbolito de plástico que todos los años se debe desempolvar y, una vez adornado con foquitos, nieve artificial y cintas multicolores, colocar en el sitio más llamativo del living, sin importarnos mucho el por qué de esta festividad, sobre todo en tiempos en que los comerciantes nos asaltan los bolsillos, caiga o no la nieve, llegue o no Papá Noel.

Son las 2 y 15 de la mañana y, además de pensar en los politiqueros corruptos, que se ponen de moda en épocas de crisis económica y miseria intelectual, pienso en los niños de la calle, en esos niños que a diario se levantan y acuestan en el banco de un parque, en esos andariegos de la limosna que no conocen a Papá Noel ni disfrutan de los banquetes de Navidad, pues la calle es su alimento, su protección y su vida.

En la calle los adoptaron otros parias que habitan la ciudad y viven cada día como si fuese el último. Los niños de la calle se agrupan en pandillas y en pandillas recorren por las avenidas comerciales, donde hacen de mendigos, prostitutas y raterillos. Son niños que han aprendido a ganarle el tiempo al tiempo, y, en cuestión de segundos, se apoderan de la pulsera de un transeúnte desprevenido, arrancan de un tirón las joyas de una mujer o despojan a un anciano de lo poco que lleva en los bolsillos. Los niños de la calle se regalan a sí mismos lo que Papá Noel no les puede regalar, son niños que aparecen y desaparecen entre los escaparates comerciales, iluminados por un juego de luces que desprenden los arbolitos navideños.

Entrada la noche, estos andariegos de la limosna, inhalan con fruición la clefa que llevan en bolsa de plástico. Después, tras una ola de alucinación que los arranca de sí mismos, caen rendido en la intemperie, donde duermen a cielo abierto y sueñan con un regalito que no tendrán.

Son las 2 y 30 de la mañana y pienso que, en los países del llamado Tercer Mundo, millones de niños son víctimas de la explotación, la prostitución y la pornografía, debido a que los mercaderes de carne humana, aprovechándose de las llagas del subdesarrollo, exportan niños por montones, con el fin de abastecer la demanda del mercado internacional y llenarse los bolsillos con la misma insensatez de los comerciantes que nos ofrecen la muñequita Barbie en Navidad.

En América Latina se venden anualmente unos 50.000 niños y el valor que se paga por ellos fluctúa entre 200 y 9.000 dólares; un negocio millonario al que se añade el tráfico ilegal de menores, cuyos órganos son extraídos y trasplantados a pacientes en prestigiosos hospitales de los países industrializados, donde la carnicería humana, que cobró ya la vida de cientos de niños asiáticos y latinoamericanos, es un hecho tan normal como matar pavos o gallinas en Navidad.

Son las 2 y 45 de la mañana y aún no puedo conciliar el sueño, porque tengo la sensación de que en esta Navidad, que para mí será como suelen ser todos los años, no habrá noche de paz ni de amor en los países en guerra, ni Papá Noel tocará la puerta de los niños pobres, porque su cargamento de regalos será vaciado en la casa de los ricos, a diferencia de lo que hicieron los Reyes Magos cuando nació Jesucristo, ese hombre que 33 años después murió fijado en los maderos, entre otras cosas, convencido de que será más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un comerciante rico entre en el reino de los cielos.

 


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