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Editorial
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Este es el tiempo en que se aprecia un inusitado movimiento entre toda la población con claras diferencias, que marcan opciones favorables para algunas familias y personas que podrán adquirir lo que realmente quieran, mientras que otras, deben conformarse simplemente con lo que puedan. Esta es la parte crítica o negativa de la festividad religiosa que recuerda el nacimiento del Niño Dios. Ciudadanos que desean comprar algo de su agrado pero que, lamentablemente, no pueden y los otros, que compran por demás y hacen ostentación de riqueza. Son diferencias que en estos tiempos se marcan aún más porque vivimos en una sociedad de consumo y alejada del sentido cristiano de paz y amor que debe imponerse en este tiempo de la Navidad. Pese a estas desigualdades, los preparativos para las fiestas de fin de año se observan a cada paso. El comercio ha invadido las calles y además, se dispondrá de otro lugar exclusivo que durante varios días permitirá el trabajo de mucha gente en pos de lograr alguna ganancia en la ya conocida Feria del Juguete. Naturalmente que todos tienen el derecho de lograr la mayor ganancia posible, aunque esa actividad debería ser regulada con la necesaria antelación, de manera que no se cometa, un año más, el error de utilizar parte de una importante avenida, sólo para comodidad de un grupo de comerciantes. Hace pocos años, con muy buen criterio, una autoridad comunal con mucha visión, dispuso la realización de la Feria del Juguete en el amplio espacio de la Avenida Cívica, e inclusive en la plaza aledaña, lo que permitía que las personas, con comodidad busquen los regalos más adecuados a su economía. No había ninguna interrupción del tráfico de vehículos, como el que se produce cuando se cortan algunas cuadras de la avenida 6 de Agosto. El trabajo de las autoridades tiene que ser efectivo, de manera que se garantice también la seguridad de todas las personas, especialmente en las aglomeraciones en las que se entremezclan los "amigos de lo ajeno", en busca de sus propias utilidades. Hay responsabilidades específicas, de manera que los efectivos policiales estén con los ojos bien abiertos para detectar a los delincuentes y ponerlos a buen recaudo, mientras que otros guardianes deben ocuparse de hacer fluido el movimiento de vehículos y personas. La municipalidad debe ofrecer el lugar más cómodo para el desarrollo de la feria de Navidad, como es la avenida Cívica, mientras que el personal de la Intendencia debe controlar el desempeño de los comerciantes en juguetes. Sólo de esa manera, el comercio eventual navideño, se desarrollará sin problemas y permitirá que la ciudadanía, en sus diferentes estratos y condiciones, compre lo que quiera, o lo que pueda, sin peligros y sin molestias. Por lo menos, que a los ciudadanos les quede el consuelo de la comodidad ya que es seguro, que no podrán comprar lo que seguramente sus hijos sueñan.
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Opinión |
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En la conciencia orureña El fenómeno "San José" Por: Pdsta. Elías Delgado Morales |
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Todos los partidos políticos juntos, jamás lograron reunir a tan impresionantes cantidades de gente como el Club "San José". ¡Qué envidiosos estarán con ello! El domingo 18 de Noviembre, la población de Bolivia fue testigo de cuanto decimos, el arribo del elenco deportivo orureño de Trinidad, trayendo el campeonísimo trofeo "Simón Bolívar". Y no fue la primera vez. Cuando San José clasificó en dos ocasiones para intervenir en la "Libertadores de América" y después cuando alcanzó el cetro máximo del fútbol profesional boliviano, Oruro en su integridad, transpiró sus más íntimos sentimientos, recibiendo en triunfo a la escuadra orureña. Mayores, menores, hombre, mujeres y hasta los más indiferentes saludaron como podían al triunfante equipo. En una publicación eventual de esa época, se ocuparon de este suceso colectivo, sociólogos, analistas del deporte y entendidos en la materia, asignándoles la categoría de FENOMENO SOCIAL, que nunca se dio en ninguna latitud de nuestra variada geografía. Un preclaro dirigente del fútbol nacional, como fue el carismático Mario Mercado Vaca Guzmán, en una ocasión nos confesó: "Cómo quisiera que acompañara a mi club en un solo torneo, ésta maravillosa hinchada de San José..." elogiando la definida propensión del habitante de este altiplánico lar, que mantuvo y mantendrá su invariable adhesión a la divisa azul y blanca del equipo, que insurgió a la vida deportiva hace más de medio siglo. De esta convicción hecha pasión, hay que convenir que San José, es poco menos que la conciencia misma de Oruro. No sólo como protagonista de lauros deportivos, sino de factor aglutinante de los sentimientos y frustraciones de nuestro pueblo, que a la hora de la prueba, se transforma en fuerza de rebeldía, frente a la postergación y al secular atraso de la región. Este impulso motriz nace del ser colectivo, de las íntimas cuitas del habitante de este suelo, para hacerle impenitente seguimiento a su club no sólo en escenarios del interior, sino también en el exterior de la República. Junto a esa explosión colectiva -que es el leit motiv del fenómeno- hay que rememorar que inclusive, un grupo de seguidores de San José cuando retornaba hace años de Chile, sufrió desafortunado accidente en bus, con evidente riesgo de sus propias vidas. Viven los actores y testigos. Ahora con el retorno al estrato superior del fútbol boliviano, debe fortalecerse su potencial humano, para reiniciar una nueva cruzada, hasta llegar al pináculo de la gloria. Pero hay que marchar con la cerviz enhiesta. Olvidando pasajeros infortunios y mirando al futuro. Pensando como antes y como siempre, de que otro será el mañana. La substancia y el espíritu sanjocesista, no permitirán más tropiezos ni descensos. Y a esta gesta que preside la V azul -no azulada- tiene el deber de sumarse todos los que creen en Oruro y su futuro destino, incluyendo las autoridades en funciones, respaldando materialmente en todos sus requerimientos, porque San José genera un efecto multiplicador admirable y porque constituye el substratum cívico de nuestro pueblo. Por eso los hinchas de San José, que siempre estuvieron en todas las canchas del interior y también del Brasil, Chile, Colombia y Ecuador, se hacen merecedores al más ponderado homenaje de reconocimiento. Ellos con unido espíritu de cuerpo, seguirán haciendo camino al andar, como diría el poeta. No concebimos a ningún orureño, ajeno a esto que se ha denominado Fenómeno San José, ni a su portentoso Carnaval, ya declarado Patrimonio de la Humanidad. En la hora del reingreso al estamento superior del más popular de los deportes, exhortamos a que entren por la puerta ancha y alcancen lauros y olivos para este pueblo, digno de mejor suerte y destino.
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Leí en un periódico local que el Colegio Militar cierra sus puertas a las mujeres dejando a 69 postulantes con los crespos hechos, situación que no soporta ninguna mujer ni tampoco ningún hombre y eso que ahora hay muchos que se hacen rulos. Comenté el asunto con mi esposa y ella me dijo: "me parece una barbaridad porque está claramente demostrado que la mujer es apta para la carrera de las armas pues posee valor, inteligencia y sobre todo don de mando, por lo que ahora mismo te dirigirás al Colegio Militar y protestarás por esta discriminación". Consiente de que "donde manda capitán no mando marinero", cumplí con su orden y antes de despedirme con un besito en la oreja cual acostumbro, ella rechazó mi caricia y mandó con su voz de capitana de la tropa aragonesa: "¡A discreción, atención, firmeee. Subordinación y constancia!" y salí pitando. Llegué al Colegio Militar y los centinelas no me dejaron cruzar la puerta hasta que no explicara el motivo de mi visita al Comandante del Instituto, el General Juan Véliz Herrera. Me callé en siete idiomas que iba a protestar por la discriminación que sufrieron cerca de 70 postulantes a la carrera militar y tampoco revelé a los cadetes mi ocupación de periodista. Invité unos cigarrillos a los centinelas y comenzamos a conversar, comenzando por decirles que la vida en los cuarteles sería más agradable con la presencia de algunos oficiales y sargentos que fueran mujeres, posibilidad que aceptaron, aunque uno de ellos argumentó que la mujer carece del don de mando, cualidad imprescindible en un instituto militar. Tratando de desbaratar esa opinión que me pareció equivocada dije a los muchachos que ésa es una falsa creencia ya que en la vida, en todas las actividades quien manda y ordena es la mujer haciéndonos creer a los hombres que quienes mandamos somos nosotros. Esto es tan verdad que cuando yo me enojo en mi casa al sentir vulnerada mi condición de jefe del hogar, digo en voz gritando y golpeando la mesa: "¡En esta casa se hace lo que yo obedezco!" Luego les hablé de la táctica y estrategia que las mujeres dominan en todas sus actividades y que siempre aquellas me parecieron superiores a las de todos los Generales que conocí en mi vida incluyendo a Napoleón vencido en Waterloo y derrotado previamente en la guerra del amor. Llevado de mi entusiasmo le describí el valor de la mujer que instintivamente ejecuta sus operaciones bélicas tanto en la vanguardia como en la retaguardia lo cual demuestra que podría ser una excelente militar en pasos de guerra, concluyendo mi apología de la mujer guerrera afirmando que ellas también podrían ser magníficas espías en las capitales extranjeras porque conocen al enemigo mejor que nadie. En eso salió el Comandante del Colegio Militar y al vernos en una charla tan amena me preguntó de qué hablaba a los cadetes y sonriendo le dije: "Hablábamos de huevadas, mi General".
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El sistema de reparto en agonía Por: Miguel Angel Blanco C. |
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Nuestra economía jurídica en estos últimos años se ha visto plagada de una diversidad de disposiciones legales, que han ido acrecentando nuestro derecho positivo. Disposiciones que han ocasionado u ocasionan la agonía de instituciones, principios, etc., y con ello queremos referirnos a la liquidación del Sistema de Reparto, el carácter solidario de la Seguridad Social, el mismo que fue eliminado con la promulgación de la Ley de Pensiones (Ley No. 1732) y su Decreto Reglamentario sancionado mediante D.S. No. 24469. "Sistema de Reparto que se traduce a todo ese conjunto de beneficios y prestaciones que otorgaba el ex Fondo de Pensiones Básicas (FOPEBA) y los ex fondos complementarios sectorial de Seguridad Social y que presenta las siguientes características: los beneficios son otorgados a las personas jubiladas a través de la Dirección de Pensiones; estas personas reciben una renta mensual consolidada que comprende su renta básica y complementaria. Pueden jubilarse en el sistema de reparto con una renta del 70% de su salario, los hombres que hubieran cumplido 55 años y las mujeres que cumplido 50 años al 1 de mayo de 1997, y que realizaron un mínimo de 180 aportes (15 años); en el caso de los hombres también pueden jubilarse con este sistema los que tenían entre 50 y 54 años y hubieran acumulado un mínimo de 180 aportes al 1 de mayo de 1997; pero, con una reducción en su pensión del 8% por cada menor a los 55 años. En el caso de las mujeres también pueden jubilarse las que tenían entre 45 y 49 años y hubieran acumulado un mínimo de 180 aportes al 1 de mayo de 1997; pero, con un reducción en su pensión del 8% por cada año menor a los 50. Las personas que deseen jubilarse en el sistema de reparto, tienen hasta el 31 de diciembre del año 2001, pasado este plazo no se aceptarán más trámites de ningún tipo en el sistema de reparto, debiendo la persona jubilarse en el Seguro Social Obligatorio (SSO)". Asimismo, las referidas disposiciones al consolidar la liquidación del sistema de reparto, así como de sus entes gestores, dan vía libre a las Administradoras de Fondos de Pensiones, también conocidas como AFPs, convirtiendo de esta forma la Seguridad Social en un asunto estrictamente personal (capitalización individual) y eliminado el carácter solidario del anterior sistema de Seguridad Social. Ya que para poder jubilarse en el SSO dependerá de sí el monto acumulado en la cuenta individual de cada afiliado permite el financiamiento del 70% de una renta o que será a los 65 años de edad, independiente del capital acumulado. Dicho de otro modo, en el nuevo sistema se prevé que una persona podría jubilarse si cumple con la edad de 55 años para los hombres y 50 para las mujeres que cumplan con 300 aportes (25 años), asimismo se prevé que existirán rentas equivalentes al 70% de un salario mínimo, lo que implica rentas inferiores a 470 bolivianos, y desde ya muy reducidas a las que otorga el sistema de reparto.
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La casa de los espejos Por: Sergio Ramírez (*) E-mail: cultura@prensa-latina.cu |
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Mi participación como jurado del concurso convocado este año por la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, me dio la oportunidad singular de hacer un recorrido acucioso y deslumbrante por el vasto paisaje de la realidad contemporánea de América Latina, un paisaje que uno se vive repitiendo que es tan vasto y tan adolorido, pero que no logra desentrañar en su insólita variedad sino en ocasiones como ésta, leyendo uno tras otro a los periodistas que lo viven, y lo describen, todos los días . Fueron más de trescientos trabajos los participantes, la mayoría de ellos reportajes, y los miembros del jurado hicimos una selección final de veinte para escoger, por unanimidad, en la reunión final celebrada en Monterrey a comienzos de noviembre, al premiado y los dos finalistas. Hoy, quiero compartir con ustedes algunas de mis impresiones sobre ese viaje de papel por todo el continente, del que, en mucho sentidos, todavía no me repongo. No se los voy a contar todos sino los que mejor recuerdo, ya habrá un libro que prepara la fundación con los veinte que he dicho. La clase media argentina, por ejemplo, otrora símbolo de prosperidad, se desmorona frente a los propios ojos del lector en el reportaje Historias de la crisis del chileno Juan Andres Guzmán, publicado en la revista Paula de Santiago. Un éxodo imparable de familias que desde las provincias llegan a refugiarse a Buenos Aires en casas de beneficencia que los reciben como si se tratara de sobrevivientes de un naufragio; pero ya en la capital hay otras legiones de ingenieros, dentistas, agrónomos que también se han quedado en la calle, una pareja de antiguos profesores universitarios que se gana la vida con un castillo inflable para que salten los niños en las fiestas de cumpleaños, y plomeros, electricistas, técnicos en aparatos de televisión, que intercambian servicios con panaderos y costureras en una pequeña feria que celebran los desocupados en un parque cada sábado. Pero mientras el cono de sombra del derrumbe crece, por extraño sortilegio crece también el cono de luz del consumo exclusivo para quienes cada vez más acumulan la riqueza, se abren nuevas boutiques y restaurantes en casas restauradas de Palermo Chico, y Guzmán nos cuenta que una revista de a veinte dolares el ejemplar, donde el que la compra puede verse en el espejo de aluminio que es la bolsa en que viene envuelta, agotó el tiraje de su numero de estreno el primer día. Mundos compartimentados. Y por el reportaje de Andreia Peres, Gente Invisible, aparecido en Enica, sabremos que en Sao Paulo la frontera más lejana de la pobreza no está mas en las favelas, sino en la misma calle, debajo de los puentes y en los rincones de las veredas, donde la gente desplazada, invisible para muchos, hace su hogar, prueba de que siempre hay un escalón más por el que descender. Y hablando de extraños sortilegios, Julia María Urrunuga, nos cuenta en una serie de reportajes publicados en El Comercio de Lima, la forma en que una red de pandilleros políticos al servicio del dúo formado por Fujimori y Montesinos, organizó la operación de falsificar dos millones de firmas que serian empleadas para respaldar la inscripción del partido Perú 2000, que necesitaban para sus juegos electorales. Se montaron talleres de falsificación, con centenares de operarios armados de lapiceros de diversos colores, en edificios cercanos de un mismo barrio, que trabajaban en grupos de tres turnos contínuos, como en toda buena fábrica. Uno de los operarios, como suele ocurrir, denunció el secreto, pero la virtud de Julia María estuvo en entrar en el laberinto, desentrañar la trama, y salir airosa, con fotos, y con abundantes datos. Periodismo de verdad. Un río en busca de un país, se llama el reportaje de Claudio Cerri aparecido en la revista Globo Rural, periodismo de verdad también, pero que va a ahora por la vertiente de un río majestuoso del Brasil, el río San Francisco que recorre cuatro inmensos estados, para describirnos su agonía, envenenado por los pesticidas y angostado por la deforestación implacable. Reportaje de viaje, que entra en la historia de los poblados ribereños, la cultura rural que va quedándose perdida, las viejas fincas ganaderas donde una vez acampo Joao Guimaraes Rosa cuando buscaba escribir su inolvidable novela Gran Serton Veredas. Y Candelaria, la cacería continúa, escrito por Ana Beatriz Magno da Silva en Correio Brazilienze, una electrizante indagación sobre la vida de los sobrevivientes de la masacre de niños callejeros perpetrada por la policía años atrás en el atrio de la iglesia de la Candelaria de Río de Janeiro, para que descubramos que, olvidados de todos, una vez que el escándalo de aquel crimen se disipó, los niños siguieron muriendo, víctimas de la drogadicción, del sida, en refriegas de pandillas, en encuentros con la policía, porque el ambiente en que vivían su infancia perdida no cambio jamás para ellos. Nuestro Vietnam, de Daniel Rieira, publicado en la revista Rolling Stone, habla de los veteranos de la guerra de Las Malvinas, pobres, olvidados, atormentados, convertidos en suicidas, y no olvidaré nunca la imagen del infante de marina que al volver del campo de batalla se pone su uniforme de gala para exhibirse por Buenos Aires creyendo que sera admirado por todos, y que aún el taxista no va a cobrarle la carrera cuando baja en la estación de Belgrano, todo para su fatal desengaño. Y El traficante de armas, de Daniel Santoro, publicado en Gatopardo, que descubre la trama de las ventas ilegales de armas de guerra que hizo Carlos Mennen a Bosnia a través de su cuñado, todo un negocio familiar de jugosos réditos por debajo de la mesa, mientras Argentina formaba parte de la fuerza de paz de las Naciones Unidas en los Balcanes. De todo verá uno en este paisaje. Las historia de otro río, el Magdalena, que se vuelve un río de sangre porque se ha convertido en teatro de guerra, y la historia de los comensales secuestrados por un grupo guerrillero en un restaurante caminero, y su martirio y su muerte, que están en Viaje al centro de Colombia de Alvaro Sierra, y en Viaje al infierno de Armando Neira, ambos en la revista Semana, una guerra sin fin en la que se entreveran la repartición de territorios, el trafico de drogas, la impunidad de los feroces paramilitares, y la perdida de santidad de los jefes guerrilleros que hace tiempos dejaron de ser héroes. Un recorrido por la casa de los espejos. América Latina copia aquí su imagen en cada uno de sus aposentos, el tráfico de la corrupción, los delitos electorales, la destrucción del medio ambiente, el drama de los emigrantes clandestinos, la crisis que crea nuevas capas de pobreza, el poder del narcotráfico, las guerras que aún quedan. Y los mismos espejos multiplican también, pese a todo, la esperanza. Ya el hecho de no callarse, y que el periodismo sirva para desafiar la realidad, y contarla como es, sin miedo, es ya una esperanza.
(*) El autor es escritor nicaragüense. Colaborador de Prensa Latina.
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Consejo Departamental y Fundación Cultural Oruro Por: Lic. J. Alfredo Calderón Rodríguez |
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Bajo los auspicios de la UNESCO, la Universidad Técnica de Oruro y la Universidad Católica Boliviana, se desarrolló con notable éxito del 14 al 25 de septiembre pasado la Primera Versión de la Cátedra sobre Gestión del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad . Este evento que fue convocado como inmediata consecuencia de la nominación del Carnaval de Oruro como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, tuvo la virtud de contar con la asistencia de expertos en gestión cultural de Cuba, Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú, y la participación de un grupo de profesionales bolivianos de diferentes especialidades procedentes de todo el país. Quienes asistimos conformando los grupos profesionales de Oruro, analizamos en el transcurso del seminario, diferentes aspectos relacionados con el quehacer cultural de Bolivia en general y Oruro en particular, identificando muchas potencialidades, pero también serios problemas sociales y económicos que obstaculizan el desarrollo cultural nacional. Confirmamos que es evidente la falta de decisión política de los gobiernos pasados y el actual para promover y apoyar decididamente proyectos de protección y preservación del patrimonio cultural del país. El presupuesto asignado por el Gobierno Nacional, la Administración Departamental y el Gobierno Municipal al sector cultural, es poco menos que ridículo, postergando indefinidamente proyectos que merecen mejor atención, teniendo en cuenta que muchos de ellos pueden crear valor agregado al patrimonio cultural, explotando racionalmente su valor turístico. La nefasta y siempre presente injerencia político-partidaria, la mezquindad de ciertas instituciones o personas que se creen depositarias de la verdad y el conocimiento absoluto de la cultura, originan la vigencia de estrechos círculos que desahucian en forma egoísta la participación de otros sectores deseosos de contribuir con su experiencia y capacidad para lograr mejores resultados. En el caso particular de Oruro, quienes hemos participado en la mencionada Cátedra UNESCO, manifestamos nuestra profunda preocupación ante el escaso interés que observamos de parte de autoridades e instituciones del ramo para encontrar el camino más adecuado y participativo hacia la promoción, preservación y protección de nuestro patrimonio cultural. Consideramos que es hora de asumir con absoluta responsabilidad el reto que significa haber logrado la nominación de nuestro Carnaval como Obra Maestra de la Humanidad , dejando a un lado posiciones mezquinas y protagonismos personales. Para lograr los objetivos señalados en la propuesta a la UNESCO, se hace necesaria la urgente vigencia del Consejo Departamental de Cultura y la Fundación Cultural como brazo operativo de la misma, posibilitando la presencia de instituciones y personas que realmente Sienten y Respiran Cultura , y evitando el manoseo interesado por parte de individuos y grupos descalificados que tanto daño hacen con sus actitudes.
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Apuntes..... |
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La Policía tiene una novedad es el nuevo "Plan Navidad" el Código de Procedimiento Penal ¡¡favorece a los que se portan mal!! ZACARIAS |