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Editorial
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El tratamiento reservado de una Ley, que se efectuó entre las bambalinas del Parlamento, está dando resultados negativos afectando a determinados sectores, entre estos a los medios de comunicación, que deberán someterse a un par de artículos (114 y 119) insertos en el nuevo Código Electoral, y que vulneran las libertades de expresión, opinión y también de libre empresa. El Código Electoral ha sido tratado con mucha reserva por los parlamentarios, siguiendo a no dudarlo, instructivas precisas de sus jefes y organizaciones políticas, de manera que por la vía de la aprobación silenciosa y la aplicación sorpresiva se den por sentadas normas que afectan la propia democracia, pues no otra cosa significa querer regular el trabajo administrativo de empresas privadas de comunicación, dictando las reglas de juego que convengan a las campañas de los candidatos, inclusive fijando tiempo para esa actividad y además los precios por tales servicios. Los parlamentarios han olvidado que por su mismo sistema (de presión directa) está vigente desde el año 1985 el famoso D.S 21060 que determina justamente la vigencia de la oferta y la demanda y esa apertura de libre comercio que permite a los empresarios aplicar sus sistemas tarifarios con absoluta prescindencia de otras normativas que como en este caso emergen irregularmente del Parlamento. Pero lo más grave es que a espaldas de los interesados (hoy afectados) que son los propietarios de medios de comunicación, se aprueba esa medida y según varios parlamentarios es "difícil revisar esa Ley", porque sencillamente se atrasó el reclamo u observación de los ejecutivos del empresariado de prensa. ¿Cómo podía efectuarse un reclamo?, si muy hábilmente los parlamentarios ocultaron el tratamiento de esos temas con la clara intención de disponer a su arbitrio de los medios de comunicación, buscando lógicamente la mejor opción para sus campañas de promoción política, en tiempo y en dinero. Pero las cosas no son tan simples, pues se defenderán los derechos de los medios de comunicación privados que tienen sus prerrogativas para ofertar y otorgar sus servicios en las condiciones propias de cada medio y no bajo la presión de ningún político. Lamentablemente, en el tiempo actual y especialmente para los medios de comunicación de radio y televisión, se presenta un fenómeno particular con la vigencia de la Ley de Telecomunicaciones que abrió "democráticamente" la concesión de licencias para el uso de frecuencias y un buen porcentaje de las mismas están en poder de los políticos que han instalado redes de radio y TV y que seguramente ahora mostrarán una "doble cara" para tratar este delicado tema, que más allá de tarifas o tiempos, implica defender la libertad de expresión por sobre todas las cosas, base y sustento de la democracia que defienden los mismos políticos. La situación es difícil, pero tiene que imponerse el criterio lógico de respetar derechos y libertades y evitar la presión legislativa, que por supuesto en este caso, es oprobiosa e ilegal.
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Opinión |
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Pie de Gallo: Barrio olvidado Por: Ismael Villavicencio Ch. |
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De principio, interpreto el sentir de quienes somos vecinos consecuentes del Pie de Gallo, como Barrio definitivamente olvidado por nuestras respetables autoridades comunales, a excepción de pequeñas obras públicas como graderías, tobogán, veinte metros de enlosetado al comienzo de la "Avenida del Minero" en el perímetro del Santuario del Socavón, en base a un presupuesto aprobado en gestiones anteriores y ejecutado por el actual Alcalde Municipal, que según estamos informados debió ser esos trabajos más su enlosetado, por lo menos hasta el Pasaje Baptista. El pueblo sabe y conoce perfectamente bien, que las obras públicas en Oruro, son por el estilo de cabos sueltos, nada articulados del centro hacia la periferie como se aconseja dentro de una Urbanización Técnica de Obras Públicas . Así vemos una cuadra de enlosetado, remiendos en algunos lugares de la zanja de coronación, sin continuidad alguna. También es observable, pero en buena hora que algunos vecinos de los que muchos que prestan sus servicios notorios y notables en el gobierno comunal, con óptimas mejoras de extremo a extremo, hasta jardineras que llegan hasta la zanja de coronación. Empero, los ciudadanos nada implicados en dicha comuna, sólo servimos para pagar puntualmente nuestros impuestos varios, sin contrapartida alguna para nuestros barrios. Esto que se dice y afirmamos, es comprobable por una simple inspección de visu, naturalmente, por curiosidad para medir el grado de preocupación de las autoridades constituidas como Gobierno Municipal. Dicen las buenas o malas lenguas, que las obras se ejecutan con beneficio de réditos políticos. Si esto fuera cierto, quienes cumplimos con nuestras cargas tributarias, así no ofrezcamos dichos réditos; pero, si pagamos impuestos tenemos el legítimo derecho de exigir el mejoramiento integral urbano, Integral sin dejar cabos sueltos sino dando continuidad a las obras que se empiezan y concluirlas a satisfacción de este pueblo. Dimensionando las obras ejecutadas, no resulta un favor contratar alguna empresa para concretarlas cuadra a cuadra. Esto no es un acontecimiento importante, es una obligación ineludible de quienes gobiernan comunalmente la ciudad, con cargo a los impuestos del pueblo y es más, en base a una medida revolucionaria que se llama Participación Popular, cuya proyección exacta y definitiva es la para la mejora sustancial de nuestra ciudad, mucho más en el sector del Socavón y arterias adyacentes caracterizantes del mismísimo Patrimonio Oral e Intangible del Folklore Nacional. Vamos a señalar con depurada sinceridad, el concepto que tienen los visitantes del interior y mucho más los extranjeros, que nuestra querida ciudad, en relación a otras, es la más fea y sucia. La obligación de los estantes y habitantes de Oruro, es superar en la medida de lo posible estas dos apreciaciones que tocan las fibras más sensibles de quienes queremos entrañablemente esta ciudad, para unos donde han nacido, para otros, por haberla adoptado como nuestra, desde nuestra niñez, adolescencia y porque nuestros hijos han nacido en esta bendita tierra para orgullo nuestro. Si la ciudad es fea, atañe directamente a las autoridades comunales por la falta de una ordenada urbanización de las arterias centrales hacia la periferie, sin dejar baches de sectores importantes, como la mal llamada Avenida del Minero, que de avenida no tiene nada más que el nombre, signada por el poeta laureado Jorge Calvimontes, cuando era Alcalde Municipal, lo que materialmente en la época de lluvias en un tremendo río que remata en la plaza del Socavón. Si la ciudad es sucia, esto toca al mismo vecindario que en sus diferentes niveles nos falta educación para vivir ordenadamente, con cariño, dando la mejor presentación de nuestros barrios, así sean marginales. En esta parte, es conveniente puntualizar, no es necesario Juntas Vecinales, habiendo autoridades bien constituidas, lo que sí faltan es Promotoras del Hogar; acaso con cargo al municipio, que nos enseñen a vivir mejor dentro de un marco de solidaridad humana, familiar, vecinal, dando una fisonomía de limpieza barrial que por sí y así seamos pobres patrimonialmente, pero limpios a partir de una educación que nos hace mucha falta. Finalmente insistimos, colateral a la iluminación del Socavón, al Corazón de Jesús, aquello técnicamente realizable en el menor tiempo, sin desbastar mucho su trayecto, la aplicación del cementado rígido, votando para la siguiente gestión el presupuesto correspondiente, llámese POA o PMA, sin regatear su costo. No queremos imitar al Cristo de la Concordia de los cochabambinos, que sin medir esfuerzos y gastos mayores, tienen un Cristo imponente, con tres vías de acceso, gradas, teleférico y vehicular, más parqueo de estacionamiento y servicio de refrigerio. En nuestra ciudad, el Corazón de Jesús, está abandonado, debatiéndose en la desolación, mirando la ciudad con la tristeza divina que lacera los corazones de quienes vivimos y habitamos cerca de él y de la Virgencita del Socavón. Tomamos este medio (LA PATRIA) porque los edilicios escuchan las reclamaciones justicieras, como oír llover exactamente con la insensibilidad de burócratas satisfechos, sin importarles los sentimientos del pueblo, que se debate en la decepción colectiva, mascullando sus frustraciones y la pobreza de su entorno.
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Representantes de algunas agrupaciones políticas que aspiran a ser reconocidas por la Corte Nacional Electoral acudieron a mi oficina de Servicios al Candidato para consultarme acerca de cómo conseguir 50 mil firmas de ciudadanos que apoyen a cada una de ellas. El primero que llegó a mi novedosa oficina llegó trayéndome de regalo un pollo recién comprado en un frial y me dijo: "señor Paulovich; vengo en nombre de mi agrupación política para realizarle una consulta acerca del plan más conveniente para conseguir adeptos", respondiéndole inmediatamente: aquí toda consulta se paga porque yo no trabajo al pedo, quiero decirle gratis. El joven político me vino con el viejo argumento de que su incipiente organización no tiene plata y que en caso de ganar las elecciones me pagarían por mis servicios, propuesta que rechacé fastidiado con estas palabras: "soy un viejo profesional de la comunicación social y no acepto como remuneración un pollo". Aquí la cosa es "poniendo", retirándose el ciudadano y queriendo llevarse el pollo lo que no le permití diciéndole que la consulta ya había sido formulada y la respuesta también. A la hora fui visitado por el dirigente de otra joven organización que anda en busca de adherentes a quien lo recibí con una frase que antes se usaba en ciertos locales de esparcimiento y sana diversión: mire, señor, aquí plata en mano y candidato en la cama, quiero decir en la Cámara. El pobre sacó 200 dólares y le dije: ahora puede consultar. Me preguntó qué me parecían las fiestas populares y los presteríos como medios para conquistar adherentes a su causa, profundo tema ya considerado en el siglo XIX y que sigue en vigencia. Exprimiéndome el magín le dije que el sistema era bueno porque a nuestra gente le encanta farrear, comer y bailar, pero que los invitados deberían firmar el libro de adherentes antes de beber la primera copa y de mirar a la primera chola porque está sociológicamente demostrado que de no ser así el noventa por ciento de los cholos dirá al pedírsele su firma: "qué firma ni que ocho cuartos, yo estoy borracho y no me acuerdo". El político novel anotó en su libreta mi consejo y admiró mi sabiduría. Volvió a la carga y me dijo que me parecería la visita del jefe de su agrupación al Cementerio General, respondiéndole: es una zona siempre muy concurrida por gente dispuesta a escuchar discursos pero no creo que sea bueno mezclar a los muertos en trajines políticos, a no ser que por un acuerdo con el Administrador del Camposanto los muertos que reposan en el cementerio pudieran salir a votar por su agrupación el día de las elecciones, milagros que se realizaron muchas veces en el pasado. Al final, para que no todo fuera chunga dije a mi cliente: yo prepararé para ustedes unas frases cortas que sinteticen su propósito político y que deberán repetir hasta el agotamiento. Claro que esa labor mía tiene otro precio. Mi cliente se fue encantando. Business are business.
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La utilidad del suceso Por: Dr. Alfonso Gamarra Durana |
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Escribir historia ayuda a una optimación de la actividad intelectual, pues la investigación es una aventura, fehacientemente intérmina, que conduce a profundizar en muchos aspectos de la vida de las naciones. La utilidad innata del quehacer humano se ve en la epopeya narrada, y quienes la cuentan también gozan del suceso. El valor intrínseco de la historiografía radica en revivir la acción humana de antaño con el propósito exclusivo de velar por el conocimiento mismo. El lector que lea esos relatos tendrá la libertad de sacar conclusiones sobre la pertinencia etológica o la axiología del suceso. En nuestros tiempos cobra más relieve pues trabaja sobre el desarrollo social de la comunidad, la que basada en su estado, adopta las condiciones que le proporcionan los testimonios del pasado. Las estadísticas, siendo testificación del funcionamiento de los pueblos ingresan a la historia ofertando conocimientos de demografía, epidemiología y patologías. Además, en la historia general de los tiempos presentes, los estudiosos se inclinan a constituir abstractos económicos de cualquier época, para extraer conclusiones de cómo las necesidades de alimentación, vestimenta, salario, ocio o trabajo, observados hasta ahora como fondo de escenas teatrales o anécdotas, determinaron los sucesos históricos. Los factores de agio, especulación y monopolio por los tenderos españoles fueron vistos por nosotros (A. Gamarra Durana: La economía realista provocadora de rebeldías. SIGNO, Nos. 36-37, La Paz, 1992) como productores de los actos de rebelión extrema en el mestizaje de 1781. Al recordarnos las medidas de servicio, dictadas por nuestros primeros gobernantes, otro médico, Sánchez Pórcel estimula comentarios de tipo administrativo anotando sobre comida, ropaje, iluminación, sueldos, que serían tan importantes como los cuidados de los médicos en el inicio de nuestros hospitales de la República (Dr. J. Sánchez Pórcel: El hospital Santa Bárbara y otros hospitales. Arch. Bol. Medic. Nos. 32-33, Sucre 1988). Las listas de nacimiento y defunciones de seres humanos, que se encuentran en los infolios de todas las parroquias bolivianas determinarán su valor si se hace un estudio consciente y computarizado, no solamente para encontrar datos de nacimientos, progenitores, fallecimientos, causas de éstos, procedencia familiar, etc. - que es lo único que se piensa si el historiador es apresurado - sino que se puede conjeturar sobre estados causales, orientaciones demográficas del momento, emigraciones, epidemias, entre otras. O sea que la historiografía produce más si se sirve de las ciencias sistémicas, y permite la comprensión del advenimiento de la situación social de hogaño, y podrá favorecer una orientación en los años venideros, aunque, lamentablemente, no sería en un lapso muy extenso. El conocimiento determinado de los sucesos del pasado tiene su utilidad no sólo en documentar los roles ejercidos por el habitante inteligente de la tierra, ni en la búsqueda de anécdotas vívidas para satisfacer la curiosidad, ni para que sea un aliciente espiritual como la literatura, la filosofía, y la religión; sino que la historia correspondería a un elemento que sirve para explicar o paliar los males de la humanidad. Sería como una ecografía o un electrocardiograma que nos dejan observar cambios y modificaciones de la vida, y sobre todo nos hacen razonar sobre la causa de los síntomas, pero no nos avisan, por más fotografía o trazado gráfico que sea, el pronóstico a largo plazo después de una terapia que sólo pocos conocen. La conformación de las microhistorias es, en este plan, equivalente. Dentro del esquema de una monografía, utilizan la autenticidad de la información, que puede ser actual o pasada, y sometida a temprana comprobación porque la extensión de sus límites textuales lo consiente. El contexto histórico que maneja se desarrolla dentro de ciertos hitos prefijados, garantizando los documentos y las conclusiones sancionables por la veracidad, y utilizables en un período inmediato por las recomendaciones escuetas que llega a producir. (Como un ejemplo podemos apuntar: Dr. A. Calvo Vera: Hospital de reparación y ortopedia en la Guerra del Chaco. Banco Ctral. de Bolivia, 1996) La fundación de instituciones, los propósitos de éstas, los promotores y el itinerario inicial constituyen motivos de reseñas efectuadas en el presente, muchas veces con fines propagandísticos, pero que sirven para asentar programas y acciones prospectivas. Son detalles escritos para el hoy que sirven, cuando el tiempo pasa, para determinar el inicio de los rumbos (Ejemplo. Dr. Félix Veintemillas: Consideraciones sobre un plan trienal de salud. La Paz). De ahí porqué las actas, los testimonios, los informes de directorio, las historias clínicas, los folletos científicos de información al público, reflejan fragmentariamente los tópicos importantes de esas instituciones, y para evidenciar su historia aceptan el posterior ensamble de los anteriores. Algunos capítulos de reseñas merecerán un énfasis especial en relación directa con las teorías que quieran establecerse. Muchos, en cambio, hallarán opciones interactivas para entrelazar los puntos de vista en el momento crítico y circundar distintos objetivos históricos. En materia de historia, el suceder cronológico ya ha determinado una estrategia para el estudio, que es sostenida por el factor tiempo. Sin embargo, sus consideraciones tendrán variaciones espaciales, pues la distancia entre una y otra fecha puede variar por la aportación de diversos detalles para su análisis. Un suceso de trascendencia es conseguir que el lapso no transcurra anodinamente, que lo ocurrido no se asiente como pasado, sino que, dilatándose, dé lugar a mayor espacio para ser llenado con los datos de la remembranza y especular sobre su contenido. De esa manera, sobrevive el acontecimiento y se enriquece en su consecuencia. Las comprobaciones que exija serán como la resonancia de su valer. No es una provocación de cavilaciones, sino una apertura a mayor investigación. (Disertaciones históricas valiosas forman el programa de la Jornada Nacional de Historia de la Medicina, que durará del 7 al 9 de diciembre. Inscripciones en el Colegio Médico de Oruro).
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¿Shock de inversiones? Por: Ramiro Luján Chávez S. |
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Me llamó mucho la atención una declaración del Sr. Jaime Paz Zamora que sugiere que lo que necesita nuestro país es un shock de inversiones (sic) para salir de la crisis económica en la que nos encontramos. No creo que el señor en cuestión sea capaz de inventar nuevas teorías económicas, por lo que me limito a suponer que no tiene idea de lo que está hablando, el mismo modo de actuar con neologismos insustanciales (recuerde el tan mentado "triple empate") y con un aparente impacto sobre la población es característico de Oscar Eid... y ellos se juntan. Es inimaginable que el 21060 hubiese tenido el éxito que tuvo para detener la hiperinflación si se lo anunciaba con antelación, el decreto se hubiera limitado en ser simplemente una "crónica de una muerte anunciada". El pago del Bonosol (ahora Bolivida) no tuvo éxito como política de shock debido a que su efecto se diluyó al ser una medida demasiada publicitada y haberse hecho efectivo su pago durante un período demasiado largo de tiempo, por lo que se perdió el impacto saludable que hubiere tenido en caso de ser adoptado en otros términos. Mucho se ha hablado y escrito acerca de la necesidad de la implementación de políticas de shock para reanimar la disminución de la demanda agregada como forma para salir de la crisis económica que nos aqueja. Las medidas sugeridas versan principalmente en el componente consumo como parte fundamental de la mencionada demanda agregada y, como segunda opción, el gasto del gobierno, pero con la finalidad de reanimar el consumo. La variable consumo es más importante debido a que cualquier dinero que se inyecte para influir en ella tiene un impacto directo en el cortísimo plazo, por lo que puede ser empleada bastante bien para reanimar la economía. La inversión es la variable económica de más difícil manejo, por ello suena a carente de significado un shock mediante la influencia de esa variable a que hace alusión don Jaime Paz Zamora. Buscar un "shock de inversiones" en un país que nos las trae y que más bien las repele por la existencia de la corrupción que es un pésimo mensaje que le debemos principalmente a los políticos, no es sino una muestra de "ignorancia de teorías económicas". Así, con una fácil frase se pretende eliminar, por ejemplo, el "animal spiritis" de Keynes y crear nuevas teorías que nos llevan simplemente a mirarnos con ironía y desconfianza. Tal vez lo que don Jaime Paz quiso expresar y sugerir fue aumentar el gasto público en infraestructura caminera por su impacto multiplicador en el empleo y su colaboración para reactivar una economía sumida en la depresión, ello de ningún modo es un shock de inversiones y nos muestra su total desconocimiento de teoría económica, tal como ocurrió con su idea de buscar "la plena productividad" que es un concepto carente de significado y dice muy mal de quien pretende ser nuevamente presidente de nuestra Nación. Tal parece que don Jaime Paz como economista es un buen zapatero.
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Apuntes..... |
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Ahora hay que estar listos pues vienen gastos imprevistos con la llegada de fin de año entonces, ¡¡todos lloriquean en rebaño!! ZACARIAS |