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Editorial
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Una medida de presión que se está convirtiendo en martirio ciudadano es el "paro de labores", que lo ejecuta cualquier sector y en cualquier tiempo, sin importar las consecuencias y los perjuicios que ocasiona a la comunidad en su conjunto. Los diferentes sectores laborales tienen sus grandes y pequeños problemas y buscan soluciones apropiadas definiendo paralizar sus actividades un día cualquiera, jornada en la que supuestamente reclaman la atención del Poder Ejecutivo para que en esa instancia se dispongan medidas que eliminen la presión y permitan acuerdos para solucionar los problemas. Sin embargo, lo que hace un determinado sector con su "paro laboral", es sólo perjudicar a toda la población que sufre las contingencias de la medida, sin tener nada que ver con la motivación particular de los protestantes coyunturales. Hay paros y paros. Por ejemplo los paros cívicos son producto de una decisión casi unánime de representantes institucionales y en pos de objetivos comunes. Pero también hay paros exclusivamente sectoriales y que se cumplen a "chicotazos" buscando soluciones a problemas internos, pero que, finalmente, ocasionan un lamentable daño al resto de la ciudadanía. Estos últimos son los más frecuentes y los más perjudiciales. Lo que ocurrió con el último paro del transporte, es tema para considerarlo en la intencionalidad de encontrar comprensión entre los dirigentes del ramo, de manera que sin perjudicar al conglomerado, citadino, busquen de manera directa, la atención de las autoridades pertinentes a sus cuestionamientos internos, sin afectar a quienes -los usuarios de sus servicios- son los que sostienen justamente el autotransporte. Anuncios sobre futuros paros, están a la orden del día. Indudablemente que esas nuevas acciones, que ahora provienen de las esferas empresariales, tendrán su efecto inicialmente simbólico, tratando de sensibilizar al Gobierno y si tal objetivo no es respondido, positivamente, seguro que el paro se prolongará para que al final del mismo, y cuando se evalúe el resultado de la medida, se cuente algún beneficio sectorial, pero sin lugar a dudas con un gran perjuicio en la ciudadanía común que no tuvo otra alternativa que soportar esa actitud impuesta de manera forzada e irresponsable. Así se producen las medidas de presión en nuestro medio, casi siempre buscando un arreglo para determinado segmento ciudadano, pero afectando a la gran mayoría de personas que son parte del conglomerado departamental. Los beneficios son siempre mínimos con relación a los enormes daños que ocasionan las medidas de presión, muy especialmente en la gente que vive al día y que depende de su trabajo cotidiano. Lo lamentable de nuestro sistema, es que en los niveles superiores siempre esperan la presión para comenzar el tratamiento de la solución. Paros y perjuicios a la orden del día, ¿hasta cuándo nos seguirán perjudicando?
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Opinión |
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Grato homenaje a la Fundación Orureñas en Cochabamba Por: Pdsta. Elías Delgado Morales |
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Se dice que cuando uno se ausenta del solar nativo, se activan de modo creciente los sentimientos regionales. En algunos casos, recién despiertan propensiones a veces dormidas y desbordantes propósitos de hacer algo por el lar lejano. El pasado 1ro. de Noviembre y al impulso de su activa Presidenta, la Lic. Pola Mardesich Echenique, el Comité de Damas Orureñas de la capital del valle, realizó un sentido homenaje a los 395 años de fundación de la Real Villa de San Felipe de Austria. En realidad fue la primera vez que una colectividad orureña en el interior exaltó nuestra fecha fundacional, porque habitualmente se organizan actos de homenaje a Oruro, sólo para el 10 de Febrero. Desfiles, concentraciones y actos de camaradería suelen realizarse en La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Tarija y otros distritos, con el ingrediente infaltable del baile de la Diablada, Morenada y otras expresiones del siempre bien querido Carnaval de la tierra y de reiterados compromisos, para "hacer algo por el progreso de Oruro". Aquella ceremonia se abrió con la entonación del Himno Nacional, correspondiéndole al Cnl. Freddy Mackay, Comandante de la Escuela de Sargentos "Maximiliano Paredes" izar la enseña nacional, mientras sus soldados -todos orureños- formaban cuadro disciplinado, junto a numerosos residentes orureños en la linda capital valluna. Se entonó el Himno a Oruro y nuestra coterránea Pola Mardesich izó la bandera rojo-carmesí ante la admiración de los presentes, muchos de los cuales desconocían la significación de ese blasón. Otra orureñísima, como es doña Hilda Ivanovic de López pronunció emotivo discurso, destacando la figura procera de don Manuel de Castro Castillo y Padilla y la acción fundacional de 1606. Dijo que Oruro en esta hora de crisis de la minería, debe recibir un vigoroso estímulo del gobierno para superar la recesión. Reclamó también un mayor desarrollo para Oruro, convocando a las autoridades orureñas a situarse al lado de la causa de la tierra y no sólo velar por sus intereses partidarios o personales. Mientras doña Mafalda Rojas, Secretaria de ese Comité depositaba una ofrenda floral en la alegoría del Escudo de Oruro, en la "Avenida de los Escudos" de Cochabamba, la Sra. Bertha Acebey declamó el poema "A Oruro" con vivo acento en la palabra. Un centenar de alumnos de la Escuela de Sargentos ofreció una columna de honor muy aplaudida por los presentes. Merecido y justo homenaje, que trasuntó el recuerdo de aquellas dignas hijas de Oruro, que por razones familiares, de salud o trabajo, se avecindaron en el ubérrimo valle cochabambino, sin amenguar empero su identificación por el terruño. Doña Pola Mardesich, su Presidenta, es hija del Sr. Angel Mardesich Velarde, co-piloto del primer avión que surcó los cielos de Oruro en 1921, conducido por el recordado aviador, don Juan Mendoza Nernúldez.
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El paro que realizaron los transportistas el jueves pasado costó a la economía del país ocho millones de dólares, según los entendidos, y que será absorbido por todos los sectores productivos, o sea que hemos perdido y dejado de ganar ocho millones de dólares o olé por los choferes. Ese día dije a mi esposa: "hoy no trabajaré porque hay paro del transporte y no tengo manera de llegar al periódico para entregar mi crónica y cobrar mi salario diario", a lo que respondió: "nada de excusas para dejar de trabajar, tú irás al periódico aunque sea a pie" y tuve que cumplir su orden aunque refunfuñando. Allí me enteré del costo del paro de los choferes y sentí una profunda indignación porque ocho millones de dólares para un país pobre como el nuestro, es mucho dinero y quise ir a buscar a los dirigentes de los choferes que habían apellidado Villacorta y Veizaga para propinarles quinientos chicotazos en sus potos negros. El director del periódico trató de tranquilizarme y contuvo mi arrebato diciéndome que el daño ya había sido causado y que quinientos o mil chicotazos no solucionarían nada porque los ocho millones ya se habían perdido por toda la eternidad, lo cual es cierto. Al cabo de una hora me tranquilicé pero aún me duraba mi amargura al pensar en ese perjuicio a la economía del país y me calentaba más al adivinar que no faltaría uno o más dirigentes de los choferes que declararían a los medios de comunicación que "el paro nacional de los transportistas había sido todo un éxito", un éxito que causó una pérdida de ocho millones de dólares a la economía de nuestro pobre país. ¿Y cuánto habrá costado el paro y bloqueo en Caranavi y el norte de La Paz realizado hace pocos días? Seguramente una cantidad similar o mayor. ¿Y cuánto perjudicaría a nuestra economía los bloqueos en el camino Cochabamba Santa Cruz liderizados por el diputado Evo Morales y los que protagonizaron el Mallku y los aymaras el año pasado? Algo está fallando porque después de cada uno de estos conflictos se indemniza a los bloqueadores heridos y a los parientes de los fallecidos, pero nadie paga los platos rotos existiendo un causal que se llama Daños al Estado. Ya menos amargado volví a mi casa a pie y luego de comunicar a mi esposa que había cumplido con su orden le entregué mi magro salario diario explicándole que no fueron los comunistas los que dijeron: "el que no trabaja no come" sino que el autor de ese pensamiento es San Pablo. A continuación me puse a buscar en las páginas amarillas de la guía telefónica el nombre de algún fabricante de chicotes pues deseo adquirir algunos destinados a los dirigentes de los choferes y de otros gremios, pero no hallé a ninguno.
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Apuntes..... |
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No se trata de una ciencia sino, mejorar la competencia en las telecomunicaciones; ¡¡como en otras ocasiones!! ZACARIAS |