MESAS, MANTELES Y BANQUETES
El uso de equipamientos móviles, desmontables y plegables se remonta
al menos hasta el siglo XVIII, incluso la mesa tiene esta característica.
Está compuesta de caballetes de sujeción – trípodes-
sobre los que se alineaban ejes unidos por travesaños fijados por la
parte inferior.
Las mesas se recubren siempre con grandes manteles decorativos que testimoniaban
el estatus social del propietario de la casa; no era importante embellecer
la mesa, pues quedaba cubierta por el mantel, al máximo se decoraban
las patas de los caballetes.
El éxito de las mesas de caballete duró mucho, debido a su practicidad
y adaptabilidad al número de comensales : se podían colocar en
forma de L, U o en filas paralelas. Resultaban perfectas para fiestas y convites
celebrados en el exterior y que, sobre todo hasta el 1400, representaban ante
los hambrientos ojos del pueblo el rito del banquete del Señor.
En las pausas entre uno y otro plato, se entretenía a los comensales
con intermedios animados, danzas, representaciones, canciones, pantomimas,
espectáculos circenses,...
A menudo, se elegía un tema, normalmente mitológico o extraído
de la literatura cortés, que inspiraba las sucesiones de los intermedios
y de los platos.