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Reproducción

 

La reproducción de los peces es un tema fascinante por la variedad de formas que tienen para procrear, podemos clasificarlos en: peces vivíparos, peces ovovivíparos y peces ovíparos.

Es preferible una cría selectiva, en vez de una cría general, porque entre los aficionados se permite a los peces de un solo color aparearse entre sí para lograr el parecido entre padres e hijos.

En general los peces tienen dos sexos separados, pero los mecanismos de la reproducción no son tan estables como en los vertebrados superiores. Por ejemplo, los peces marinos frecuentemente cambian de sexo conforme crecen, pero esto no ocurre con los peces de agua dulce; sin embargo, los mecanismos genéticos que determinan el sexo son muchas veces inestables y pueden cambiar de un par de cromosomas a otro, cambiando así el sexo.


UNO POR UNO

Los peces vivíparos crían solos, siempre y cuando estén bien cuidados y bien alimentados. Este tipo de peces produce crías que pueden valerse por sí mismas. La fertilización es interna y se realiza mediante un órgano que tiene el macho llamado gonopodio, es una aleta modificada con la que se introduce el paquete de espermatozoides. Este paquete puede durar varios meses en el interior de la hembra, de este modo se fecundan los óvulos, la hembra produce crías o alevines con una sola fertilización, los pequeños alevines pueden nacer de una sola camada o en camadas sucesivas.

Los peces vivíparos nacen grandes en comparación con los peces que nacen de huevo, y gracias a esto es posible alimentarlos varias veces al día con comida preparada, de tamaño pequeño, a diferencia de los adultos no comen más allá de lo que necesitan.

Los peces ovíparos depositan unos huevecillos de dimensión reducida y translúcidos, los huevos que no fueron fecundados se vuelven opacos y son presa fácil de los hongos. La mayoría de los huevecillos incuban rápidamente, por lo general, en menos de 24 horas, cuando salen del huevo los alevines se nutren del saco vitelino, un cúmulo de nutrientes provenientes del huevo. Los pequeños peces se adhieren al vidrio de la pecera, con la cabeza hacia arriba e inmóviles, durante uno o dos días, hasta que terminan de absorber el contenido del saco vitelino.

La comida más común para las pequeñas crías es las algas flotantes llamadas infusorios, un excelente alimento para ellos. Estas algas son fáciles de producir, sólo hay que llenar un tarro con agua, añadirle una pizca de tierra de jardín y una hoja machacada de lechuga o unas briznas de paja; el recipiente se deja en un lugar tibio, al cabo de unos días aparecerán los infusorios como una nube móvil en el tarro. Unas gotas de este cultivo añadidas al acuario varias veces al día proporcionan el alimento que necesitan los alevines.

Cuando los pequeños alcanzan las cuatro semanas de edad pueden empezar a alimentarse de partículas mayores.

Según la especie, los peces ovíparos pueden cuidar a sus huevecillos y a sus crías, ignorarlos por completo o incluso comerlos. Algunos peces ovíparos esparcen los huevecillos en el agua o los depositan con una sustancia pegajosa para que se adhieran a las plantas o alguna otra superficie, como el cristal de la pecera.

Los peces que ponen huevos no adhesivos deben ser criados en aguas poco profundas, con un nivel de agua de 15 cm aproximadamente, porque la pareja tiende a desovar cerca de la superficie del agua.