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Alimentación

El perro es un animal omnívoro. Su alimentación es muy variable y depende de la raza canina de la cual se trate, así como también de la actividad física que desarrolle el animal y de su edad. En forma muy general, podemos decir que debe estar constituida de carne bovina o de pollo, magra, hervida con arroz, verduras y un chorrito de aceite.

El alimento comercial de calidad, por su parte, es equilibrado en cuanto al contenido de nutrientes y su densidad energética, y asegura así que se cubran las necesidades calóricas y de nutrientes esenciales del animal. Es recomendable dada su practicidad y calidad, y puede complementarse con alimentación natural.

Aunque todos los animales de compañía, entre ellos los perros, tienen la capacidad de autorregular su ingesta de energía, algunos no siempre lo hacen, y sufren obesidad. La alimentación de libre elección o ad libitum de alimentos muy sabrosos y la ausencia de ejercicio apropiado son, a menudo, los factores responsables.

Los perros obesos tienen predisposición a padecer enfermedades tales como diabetes, problemas cardíacos, afecciones en las articulaciones o patologías urinarias.

Aunque esta alimentación de elección libre tiene sus ventajas, los propietarios deben evaluar a los animales alimentados de esta forma, por si desarrollan problemas como anorexia, sobreconsumo o problemas debidos a las jerarquías sociales en el grupo de perros.

La alimentación excesiva siempre es perjudicial. Aunque el dueño tenga las mejores intenciones, alimentar a un cachorro con una cantidad excesiva de una dieta equilibrada puede provocar en el animal transtornos de diversa naturaleza.

El agua, por su parte, la obtienen de los alimentos, del agua metabólica y del agua ingerida. Si el contenido acuoso del alimento aumenta o disminuye, la mayoría de los animales son naturalmente capaces de mantener el equilibrio hídrico disminuyendo o aumentando su ingesta de agua.

La carne es uno de los alimentos más empleados en la dieta. No debe suministrarse en exceso, ya que ello lleva a un desbalance en el aporte de calcio, mineral esencial en el desarrollo óseo. Además, es fundamental no suministrar carne cruda, porque corremos el riesgo de contagio de numerosas enfermedades.

Por todo lo dicho, la suplementación de la dieta con calcio en los animales en crecimiento, de ser necesaria, debe estar indicadada y supervisada por el Médico Veterinario.