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Alimentación

 

El gato es un animal carnívoro. Sin embargo, el alimento comercial de calidad es equilibrado en cuanto al contenido de nutrientes y su densidad energética, y asegura así que se cubran las necesidades calóricas y de nutrientes esenciales del animal. Es recomendable dada su practicidad y calidad, y puede complementarse con alimentación natural.

Aunque todos los animales de compañía, ente ellos los gatos, tienen la capacidad de autorregular su ingesta de energía, algunos no siempre lo hacen, y sufren obesidad. La alimentación de libre elección o ad libitum de alimentos muy sabrosos y la ausencia de ejercicio apropiado son, a menudo, los factores responsables.

Los gatos obesos tienen predisposición a padecer enfermedades tales como diabetes, problemas cardíacos, afecciones en las articulaciones o enfermedades urinarias.

El agua la obtienen de los alimentos, del agua metabólica y del agua ingerida. Si el contenido acuoso del alimento aumenta o disminuye, la mayoría de los animales son naturalmente capaces de mantener el equilibrio hídrico disminuyendo o aumentando su ingesta de agua.

En contraste con los perros, la mayoría de los gatos comen lentamente. Con la dieta de elección libre (que cuenta con profesionales a favor y en contra), los gatos comen a intervalos frecuentes y regulares a lo largo del día.

Los alimentos con niveles elevados de vitamina A (como el hígado o los riñones) y diversos aceites de pescado deben suministrarse en escasa cantidad, pues pueden (si bien no es frecuente) originar toxicidad en el animal.

La suplementación de la dieta con calcio en los animales en crecimiento, de ser necesaria, debe estar indicada y supervisada por el Médico Veterinario.