La audioconferencia, un apoyo para el aprendizaje
En la actualidad, las instituciones educativas utilizan una gran variedad de
recursos para apoyar el aprendizaje, esto es más apreciado cuando se trata
de la educación en modalidades no convencionales, que se operan cada vez
con mayor frecuencia; ello ha posibilitado el atender a un creciente número
de estudiantes que anteriormente no tenían acceso a la educación
presencial.
Al hablar de modalidades no convencionales, nos referiremos en particular a la
educación a distancia, la cual ha permitido una mayor cobertura educativa,
frente a la alarmante carencia de espacios áulicos.
Tradicionalmente, en educación se requería plena coincidencia espacio-temporal
de profesor, alumno y contenido. En el contexto actual, las modalidades de educación
abierta y a distancia se han constituido en una innovación en las que
esta coincidencia no es indispensable, ya que ésta puede ser sólo
espacial o sólo temporal, o incluso puede no haber coincidencia espacio-temporal.
La educación a distancia se caracteriza por la separación geográfica,
la no coincidencia espacial (o sea la no presencialidad de quienes participan
en el proceso de enseñanza-aprendizaje), por lo que el uso de los medios
de comunicación y los avances tecnológicos cobran una importancia
vital como recursos en esta modalidad educativa.
El tipo de medio depende, por lo general, de los recursos de que disponga la
institución y la capacitación que para su uso tengan sus docentes.
No es difícil encontrarnos, en los planteles escolares, con tecnologías
subutilizadas por falta de interés del personal o falta de entrenamiento
para su adecuado uso; por ello, deben buscarse recursos educativos tecnológicos
que estén al alcance de los presupuestos y que no impliquen adiestramientos
prolongados.
Es importante tener presente que el proceso enseñanza-aprendizaje puede
perder su carácter interpersonal cuando la relación maestro-alumno
se hace débil, al utilizarse medios electrónicos para lograr una
educación masificada o masificadora, en la que el estudiante es sólo
un código, un número... y que recibe una instrucción basada
en sistemas mecanizados de enseñanza, que no responden a la necesidad
que tienen los individuos de comunicar sus dudas y recibir sugerencias que posibiliten
la reflexión sobre soluciones posibles.
Al seleccionar el o los medios con que se apoyará la educación
en modalidades no convencionales, debe tenerse en cuenta no sólo los avances
recientes de la tecnología, sino también los avances en materia
pedagógica y de comunicación educativa, ya que la llegada de videograbadoras,
videocintas o incluso computadoras de precios accesibles han facilitado su uso
con fines pedagógicos, aunque no siempre se ha cuidado la interacción
que el medio puede lograr, siendo tan importante en el proceso de construcción
del aprendizaje.
El uso de los medios como recurso educativo ha sido muy debatido últimamente
ya que a veces se da la extrapolación, al caer, por un lado, en el abuso,
lo que el Dr. Michael Moore llama "lujuria por la tecnología",1
calificativo que da a la acción de los educadores que buscan nuevos y
atractivos medios, que mientras más sofisticados les son más atrayentes,
basando su enseñanza en el uso de estos, relegando el modelo pedagógico
que subyace en toda enseñanza, dándose así la tecnofilia.
Por otro lado, se presenta también la tecnofobia, presente cuando el docente
se niega a todo tipo de apoyo tecnológico, ya sea por temor a sentirse
desplazado por los medios o por desconfiar del potencial que de ellos puede obtener.