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EL PEDIATRA Y EL ASMA, EN LA ACTUALIDAD.

Dr. Roberto Garay Cabada.

Pediatra.

rgaray@hmo.megared.net.mx                      

Introducción.

El asma bronquial es un padecimiento que ha aumentado en los últimos años en forma considerable en los niños, se calcula que oscila entre 10 a 17 % . Sin embargo son cifras que no se creen, pues se conocen varios estudios que reportan cifras superiores1. En Brasil tenemos un porcentaje de asma diagnosticado de 7.3% en niños y 4.9% en niñas, mas al aplicar protocolos cuidadosos se obtiene cifras de 23.% y 20.4% de posible prevalencia, en la India con resultados asimilares 3. En la ciudad de New York se estima en medio socioeconómico débiles hasta de 38% . En Suiza se diagnostica de 9.1% contra la posibilidad real de 16.5%4.

Como observamos el asma es un padecimiento diagnosticado por debajo de la realidad tanto en Suiza 4, Finlandia 5, Brasil 2, India3, Estados Unidos 1, entre muchos, esto debido a factores de tipo social. Mas el problema no queda ahí, la mayoría de los casos diagnosticados son manejados inadecuadamente, o solo la etapa aguda del padecimiento hasta en un 90% de los niños. Y por desgracia se sabe que los niños no manejados adecuadamente son los que tiene mayor posibilidad de tener secuelas respiratoria de por vida.

La fisopatología del padecimiento mismo nos enseña que entre mas temprano se establece un control ambiental, educación y manejo del padecimiento, menor será la inflamación y por ende la severidad del padecimiento.

 

De ahí de la gran necesidad en primer lugar de realizar una campaña para conscientizar a los padres de la enfermedad, y el papel tan preponderante que tiene el Pediatra en prepararse mas cada día para diagnosticar y manejar adecuadamente estos casos.

Dicho esfuerzo se ha realizado en las clínicas de atención comunitaria de la ciudad de New York donde se ha proporcionado a los médicos Pediatras, personal encargado de salud, y Pediatras privados, un entrenamiento para el diagnostico y tratamiento del asma siguiendo los lineamientos del National Asthma Education and Prevention Program Guidelines for the Diagnosis and Management of Asthma 6, siendo los resultados magníficos; el primer año 15 horas de entrenamiento, el segundo de 6 hrs, con mantenimiento posterior 7. Actualmente se cuenta en plena acción el New York City Department of Health Community Asthma Program, con resultado muy alentadores.

Otro estudio 8, por mas interesante también con excelentes resultados, en Ann Arbor, MI y New York, NY, se realizo proveyendo a médicos Pediatras entrenamiento sobre atención del asma, su manejo actual, interpretación y realización de pruebas pulmonares. Aceptando solo un Pediatra por grupo o clínica seleccionada, midiéndose los resultados en numero de visitas a la unidad de emergencia, el numero de niños hospitalizados y la opinión de los padres sobre la salud de su hijo. Al ver los resultados se preguntaron si fueron tan buenos por el uso de antiinflamatorios inhalados o por el cuidado personal que daba cada Pediatra a su paciente, al recibir la opinión de los padre se concluyo que la atención cálida y cercana influye en la evolución del paciente, conjuntamente con la adquisición de conocimientos sobre la enfermedad y su manejo.

                           

Como nos enseñan los estudios, la incidencia de las enfermedades es algo cambiante, padecimientos que en una época era de baja prevalencia y estrictamente atendido por solo una rama, de la gamma de especialidades de la medicina, en la actualidad son del resorte de otra especialidad. Ejemplo de ello es el asma, si bien la alergia es primordial, en la actualidad el tratamiento descansa mas que en medicamentos en el cuidado estrecho, bajo lineamientos de tipo preventivo, de control de crecimiento, desarrollo, y su ambiente. Donde la confianza, el tacto, y el amor al niño, atributos del Pediatras en especial hacen que sea el especialista, previo entrenamiento, que atienda a estos niños. Por ello invito a los Pediatras a preparase en esta área para estar mejor preparados para atender estos niños.

No hay que perder de vista que el Pediatra puede echar de la mano de otros especialistas para, según el caso, para atender mas adecuadamente los pacientes que se salen de lo común o revisten alguna dificultad especial. Para ello existen criterios preestablecidos cuando se debe de enviar un niño asmático a otro compañero especialista o a aplicarse vacunas hiposensibilizante 6, estas últimas con resultados contradictorios en la actualidad

Vacunarlo es la mejor prevención

 

Es responsabilidad de los padres vacunar a sus hijos. Sin lugar a dudas, cuando un chico está vacunado está protegido de la mejor manera contra numerosas enfermedades peligrosas causadas por diferentes clases de microbios.

Si el niño ha sido vacunado, el sistema de inmunidad reconoce a los microbios, tiene listas sus defensas para combatirlos y genera anticuerpos para derrotarlos. En cambio, en el chico que no recibió su vacuna, el sistema de inmunidad no reconoce a los microbios, tiene que organizar sus defensas y fabricar los anticuerpos. Como este proceso tarda algunos días, mientras los prepara el pequeño se enferma. Recuerda, vacunar es amar a tu hijo previniéndolo de enfermedades peligrosas

En la actualidad los niños disponen de una serie de vacunas que, administradas a muy temprana edad y con las correspondientes dosis de refuerzo, les garantizan una defensa eficaz frente a las enfermedades infecciosas de mayor difusión. 

 

Conozcamos un poco más acerca de las vacunas

Durante el primer año será necesario aplicarle determinadas vacunas, pero ¿sabes cómo protegen a tu hijo? Muchas veces, cuando se padece una enfermedad infecciosa, se crea un estado de inmunidad que impide volver a padecerla. Esto se debe a los gérmenes que inducen en el organismo a la fabricación de unas sustancias llamadas anticuerpos, que en un próximo contacto con los mismos microorganismos los destruirán antes de que se desarrolle la enfermedad. A esta inmunidad se le llama activa y suele ser para toda la vida. Otras veces estos anticuerpos provienen de otra fuente y no los fabrica el organismo. Es el caso del bebé, que recibe estas defensas a través de la placenta, durante la lactancia o bien cuando se inyecta un suero hiperinmune o una gammaglobulina especifica, rica en anticuerpos, de una enfermedad infecciosa concreta (tétanos, tos ferina, parotiditis). El tipo de inmunidad que se genera de este modo dura solo unas semanas, después de las cuales el individuo vuelve a estar expuesto al padecimiento de la infección si se repite el contagio. Se trata de una inmunidad pasiva: el organismo recibe directamente los anticuerpos y no tiene que “esforzarse” en fabricarlos. Cuando estos anticuerpos se agotan la inmunidad desaparece. La finalidad de las vacunas es inducir al organismo, en el que se inoculan, a fabricar anticuerpos específicos, es decir se crea una inmunidad activa, que si no es definitiva, si es muy duradera.

¿Para que sirven?

Las vacunas o inmunizaciones tienen dos objetivos fundamentales: proteger contra las enfermedades infecciosas a nivel individual y colectivo y, a largo plazo, conseguir la erradicación de las enfermedades. Se considera que una enfermedad está eliminada cuando ha desaparecido de una comunidad, si bien se trata de una situación localizada en una zona, ya que persisten los riesgos de importación desde otras comunidades. Una enfermedad está erradicada cuando ha desaparecido toda posibilidad de contagio.

¿Cómo se preparan?

Las vacuna se pueden elaborar a partir de gérmenes atenuados o inactivos: microbios vivos a los que se les ha quitado su virulencia o poder infeccioso sin perder su capacidad de provocar respuesta inmunitaria, sometiéndolos a unas condiciones de vida inadecuadas para ellos, como exposición a temperaturas que alteran su mecanismo de reproducción o agentes químicos esterilizantes.

Reacciones

Las vacunas, en su mayoría, protegen de la enfermedad si se administran antes de la exposición a la misma, pero hay vacunas que protegen las dosis de refuerzo de la antitetánica. Las vacunas pueden provocar reacciones, la mayoría benignas, como fiebre, y malestar general y erupción al cabo de 2 a 7-10 días, dependiendo de la vacuna; inflamación de los ganglios regionales en el caso de la vacuna de la tuberculosis (BCG) y dolores articulares en la vacuna antirrubeola. Además existen reacciones mas tempranas, locales, consistentes en el dolor e hinchazón en el punto de la inoculación. A veces las mamás, preocupadas, consultan sobre las reacciones de las vacunas, que generalmente se reducen a fiebre y malestar y los niños pueden llevar una vida normal.

 

Calendario de vacunación

Las vacunas incluidas en los calendarios de inmunizaciones varían según los países, pero no faltan las de difteria, tétanos, tos ferina, poliomielitis y sarampión.

Vacuna antihepatitis-B: Actualmente se administra siempre a los recién nacidos hijos de mamás seropositivas a este virus, así como a los adolescentes y otros individuos del grupo de riesgo.

Vacuna anti Haemophilus Influenzae B (HiB): También llamada “vacuna de la meningitis” por ser este germen responsable de un porcentaje importante de las mismas. Las causas de una meningitis pueden ser víricas y bacterianas. Las meningitis virósicas no son graves y, aunque su sintomatología pueda ser llamativa, la evolución, en general, es satisfactoria al cabo de una a dos semanas, sin dejar ningún tipo de secuelas. Las meningitis de origen bacteriano, entre ellas la provocada por el Haemophilus Influenzae B, son mucho más graves y exigen atención inmediata, porque la infección progresa rápidamente, poniendo en riesgo la vida del niño; esta bacteria también es la causa de la epiglotitis, que puede ser mortal. La seguridad y eficacia de esta vacuna son altas.

Vacuna antivaricela: Vacuna de virus vivos atenuados que se recomienda a niños que padecen leucemia en fase de remisión, inmunodeficiencias, etcétera. 

Vacuna antigripal: Indicada en casos especiales como asma grave, cardiopatía, inmunodeficiencia, etc.

Existen más vacunas pero se utilizan menos y se reservan para momentos epidémicos o viajes a países donde la enfermedad tiene carácter endémico y otras con indicaciones concretas.

  • El padecimiento de una enfermedad infecciosa induce, en general, a la fabricación, por parte del organismo infectado de unas sustancias llamadas anticuerpos, que ante un nuevo contagio por el mismo germen lo destruyen antes de desencadenar la enfermedad. Se trata de una INMUNIDAD activa y muchas veces, definitiva.
  • La entrada de estos anticuerpos al organismo del niño, sea a través de la sangre de la madre durante el embarazo, a través de la leche materna o mediante la inyección de gammaglobulinas especificas, confiere una INMUNIDAD pasiva (los anticuerpos no son fabricados por el propio organismo) y, en general, transitoria, de unas semanas de duración.
  • La administración de las vacunas provoca, como en el primer caso, la fabricación de anticuerpos por parte del organismo del niño, con lo que la INMUNIDAD que confieren es activa y, aunque no siempre es definitiva, si es muy duradera.

 

 

Pagina elaborada por: Alejandra López Benítez