Cultura y Educación
No se puede afirmar categóricamente que los Incas no conocían la escritura pues siendo un pueblo altamente evolucionado, es posible que en los quipus y las complicadas inscripciones rupestres, así como en los diseños textiles (tocapus), se encuentre la clave de su grafía. La existencia de tradiciones verbales sobre las leyendas del incanato y la riqueza de sus fábulaus hacen indiscutible la existencia de una literatura, cuya expresión más difundida es el drama "Ollantay".
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En el siglo XVI comienza la historia de la literatura peruana con las crónicas de los conquistadores. El primer cronista americana y escritor peruano fue Garcilaso de la Vega (1539-1616), hijo de un capitán de la conquista y de una princesa imperial. Se conjugan en él la cultura occidental y la tradición quechua. Su obra cumbre, contemporánea del Quijote, es "Los comentarios reales de los Incas", en la que recoge la historia del incario. |
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Con la llegada de la imprenta en 1551 y la fundación de la Universidad de San Marcos, en Lima en 1553, queda abierto el camino a la cultura. Los virreyes favorecen la literatura cortesana y barroca, restringida bajo el peso del dogma, hasta que el advenimiento en el siglo XVIII de nuevas corrientes intelectuales y la ruptura con el severo monopolio colonial impregnado de monacalismo, dan lugar a una literatura por la que se canaliza la rebeldía popular. Nace el periodismo, surge la opinión pública, el teatro adquiere nuevas características y, a la par que aparecen las primeras insurrecciones y rebeliones, crece la circulación de anónimos y comienza un sentimiento nacional. La poesía abandona su cita clásica y su erudición. La tendencia laica aparece en lugar de la sagrada y cortesana, incorporándose los motivos civiles a la literatura. Melgar (1792-1815) de sangre mestiza revivió la copia quechua e incorporó la fábula de raíces indias a la literatura peruana. En 1773 se publica "El lazarillo de Ciegos Caminantes" de "Concoloncorvo", que por su ironía y desenfadado representa el típico ingenio de la época.
De la revolución emancipadora surgen dos corrientes costumbristas; una criolla y mestiza representada por Manual Ascensio Segura (1806-1915), Larriva y sus discípulos, y la otra hispanizante y elitista, cuyo mejor exponente fue Felipe Pardo y Aliaga (1805-1869), quien produjo magníficos cuadros y caricaturas.
Ricardo Palma (1833-1915) es sin duda la más difundida figura literaria de la bohemia romántica. En 1872 se publican sus Tradiciones Peruanas en las que con su característica irónica reconstruye en especial la Lima virreynal, burlándose de sus costumbres con buen humos y gracia. Su estilo literario propio e inconfundible, es un producto genuino limeño y criollo. La generación que surgió tras la Guerra del Pacífico cerró la era romántica, tratando de romper los lazos que aún los ataba con la cultura española.
Manuel González Prada (1848-1981) se convierte en el mentar de la nueva gente. Con él inicia la literatura peruana su contacto con otra influencias, particularmente la francesa. Los nuevos escritores adquieren la ferocidad combativa, la pasión por lo nativo y la diatriba politico-social de su maestro, y, como consecuencia nacen las primeras novelas donde de plantea el problema social.
José Santos Chocano (1875-1934) fue el poeta de la generación modernista que imprimió a sus poemas un sello personal, redescubriendo el paisaje americano en un lenguaje vigoroso y desbordante. La literatura peruana se enriqueció también con la obra de otros poetas de su época, pero es a Leónidas Yerovi (1881-1917) a quien se deben composiciones inolvidables por su profundidad, aunándose en ellas lo criollista y modernista.
En 1990, una generación brillante y constructiva, se inicia con características de insubordinación pero respetando el viejo orden. Destaca como ensayista Francisco García Calderón. Surgen José Gálvez, el poeta del grupo; José de la Riva Agüero, historiador; Ventura García Calderón, cuentista; Victor Andrés Belaúnde, ensayista. Entre los provincianos el científico Hermilio Valdizán; el arqueólogo Julio C. Tello; y, el poeta Alberto Ureta.
Hacia 1915 se inicia un movimiento de rebelión estética que se caracterizó por la irreverencia antiuniversitaria, el retorno a la provincia y la exaltación de la costumbre popular. Figura destacada de esta nueva literatura fue José María Eguren (1874-1942), discípulo del modernismo. Su poesía imaginativa , sugerente y simbolista es de gran refinamiento estético. "El Caballero Carmelo", de Abraham Valdelomar (1888-1919) representa un renacimiento dentro del criollismo literario, un provincialismo tierno lleno de armonía se trasluce en su obra. Algunos de los escritores que se plegaron a este movimiento fueron: José Carlos Mariátegui y César Vallejo; el nombre del primero está unido al desenvolvimiento del pensamiento y la literatura en el Perú y en América Latina, constituyendo su obra uno de los más preciados estudios de la realidad peruana. Fundó la revista literaria "Amauta" que agrupó a escritores de diversas tendencias y condujo la orientación del campo literario al social.
El arte de César Vallejo (1892-1938) señala el nacimiento de una nueva sensibilidad. Sus primeras obras "Los Heraldos Negros" y "Trilce" fueron duramente resistidas por la crítica. En 1923 emprende el camino del destierro no volviendo a publicar versos desde entonces. Póstumamente aparecieron sus "Poemas Humanos" y otras obras. Representó con su voz andina la insatisfacción atormentada, la persecución del hombre por las fuerzas antagónicas del destino, la tendencia al misticismo, la angustia indefinida y la nostalgia indígena La poesía de hoy arranca de una síntesis del Modernismo y anti-modernismo.
La búsqueda de lenguaje por una parte y franca revolución por otra, volcándose hacia temas más simples y de contacto con el hombre mismo. Alberto Hidalgo( 1879-1967) y los surrealistas Xabriel Abril, César Moro, Emilio Westphalen y Martín Adán destacan dentro de esta nueva poesía. Aparecen también una poesía y una pintura que se conjugan con la tendencia nativista triunfante.
El problema de la tierra vista poética y realísticamente hacen de la obra de Ciro Alegría (1900-1967) el novelista y cuentista más caracterizado de esa época: "El Mundo es ancho y ajeno" "Los perros hambrientos" y "La serpiente de oro", son ejemplos de su tipo de prosa de ficción indigenista.
Con José María Arguedas (1911-1969) el indigenismo adquiere otro carácter una interpretación de la realidad andina que sale desde el fondo de él mismo como parte integrante de aquella. Su estilo cobra particularidades que nada tiene que ver con las corrientes literarias europeas. En "Los ríos profundos" "Todas las sangres", sus obras más caracterizadas, describe con intensidad lírica y al mismo tiempo sobriedad, la vida bucólica indígena. Con el éxodo a las ciudades de la costa, surge una nueva narrativa representada por Julio Ramón Ribeyro, uno de los más logrados escritores del llamado realismo urbano. Manuel Scorza alcanza la fama con "Redoble por Rancas", que con un estilo lleno de metáforas de particular relieve a sus personajes., Alfredo Bryce Echenique con su memorable novela "Un mundo para Julius" narra recuerdos usando la nostalgia, la ternura y la ironía.
Mario Vargas Llosa con un lenguaje diferente y una técnica compleja y depurada señala una nueva época en la prosa de ficción. Participa del movimiento conocido como el "boom" que en los años 60 va a marcar un hito dentro de la novelística latinoamericana y la literatura española, logrando una resonancia mundial. Obtiene varios premios internacionales y sus obras son traducidas en distintas lenguas. Entre ellas destacan "Conversación en la Catedral" y La Ciudad y los Perros". Escribe también varios ensayos y en 1981 con su obra teatral "La señorita de Tacna", estrenada en Buenos Aires, obtiene una gran acogida de parte del público y de la crítica.
ARTES PLASTICAS
Las artes plásticas representan el más importante campo artístico de la fusión étnica y cultural hispano –inca. Ya antes de la llegada de los españoles encontramos en los grandes mantos de Paracas (siglos V a.C. a V d.C.) auténticas creaciones pictóricas, en las cuales predomina el esplendor de los colores y la sabia combinación de las tonalidades. Felinos, cóndores, orcas, serpientes, son las temas preferidos para estos mantos tejidos de impresionante belleza. También la cerámica es otro valioso legado artístico de estas antiguas civilizaciones. En la cerámica Nazca (siglo IV a.C. al X d.C.) la decoración estaba subordinada al color, mientras que en el arte Mochica (IV a.C. al IX d.C.) el dibujo es plenamente lineal. En el estilo pictórico Tiahuanaco, en cambio, hay dos clases: una de tendencia a formas naturistas y líneas curvas y otra estrictamente geométrica y altamente intelectualizada. Durante la expansión del imperio incaico y su dominio de las variadas culturas regionales, tanto la decoración pintada de la cerámica como la textilería, muestran un simplificado estilo ornamental de formas geométricas, desapareciendo en ella la imaginería fabulosa de demonios y animales antropomorfos.
La pintura de caballete se inicia en el Perú en la época colonial. Bernardo Bitti, de la Compañía de Jesús y Mateo Pérez de Alessio, entre otros artistas, contribuyeron a formar pintores locales. Pocos centros artísticos fueron tan fértiles en la producción de lienzos religiosos como los talleres del Perú en la época virreynal.

Esta escuela conocida como cusqueña o colonial se originó principalmente para decorar las naves de numerosos templos que se construyeron durante esa época. Como modelo para esas obras se utilizaban estampas grabadas y libros ilustrados enviados de Europa. En manos de los nativos estas láminas sufren verdaderas transformaciones surgiendo obras de arte originales en las cuales se advierte un gran sentido de síntesis, composición y color, unidos a una original y rica ornamentación. Diego Quispe Tito (1611) fue uno de los más importantes artistas de origen indio. Otro contemporáneo suyo, Juan Espinosa, participa de la misma influencia flamenca. La acción de ambos artistas que plasman por primera vez el auténtico estilo cuzqueño, influye decisivamente en la pintura colonial, la cual paulatinamente aumenta su celebridad y la demanda, organizándose los talleres que entran en una etapa de prosperidad y apogeo. En las imágenes de piedad, los paisajes, etc. este estilo pictórico ofrece una gama muy particular de valores expresivos que combinan la fantasía, el misticismo, la emoción y la idealización de tipos en búsqueda de una belleza terrestre. La mayoría de estas obras son de autor anónimo.
Con el paso del siglo XVIII al XIX y al desmoronarse el sistema virreynal, el arte sufre un cambio radical. A una visión religiosa idealizada y mística suceden los temas históricos, nacionales o literarios de factura académica. Pancho Fierro, pintor popular de transición. Con su técnica pictórica rudimentaria, la soltura de su trazo y el movimiento de sus figuras, obtiene un admirable trazo pintando escenas costumbristas con admirable talento e ironía.
Ignacio Merino (1817-1876) y Francisco Lazo (1823-1869), ambos con formación académica europea, despiertan admiración y numerosos seguidores en la pintura peruana de la segunda mitad del siglo XIX. Hacia comienzos del siglo XX llega con retraso el impresionismo. Los pintores Daniel Hernández (1857-1922) y Carlos Baca Flor (1867-1914) pertenecen a esa corriente.
Una renovación total se produce en el ambiente artístico con José Sabogal (1888-1956), quien inicia un movimiento de pintura que centra un apasionado interés en temas autóctonos, preferentemente indígenas. Su obra se expresa con plenitud y vigor en todas sus composiciones, paisajes, estudios y retratos. Un considerable número de artistas siguió su camino, entre ellos destaca Julia Codesido, Camilo Blas, Enrique Camino Brent y José Vinatea Reynoso.
uevas generaciones de artistas surgen entre el 30 y el 40. Algunos de ellos son atraídos por el fauvismo como Sérvulo Gutiérrez. Otros como Ricardo Grau buscan mayor equilibrio en la forma. Macedonio de la Torre sigue un surrealismo libre y entre los que continúan con la temática indígena se encuentra Juan Manuel Ugarte Eléspuru. En los años 50, Fernando de Szyszlo inaugura la pintura abstracta y surge otra generación de pintores como Alberto Dávila, Sabino Springuett y Carlos Castillo. La actividad artística del Perú cada día es más dinámica. Artistas como Victor Delfín (escultor), José Milner Cajahuaringa y Venancio Shinky expresan las más libre formas contemporáneas.
El Perú posee un riquísimo
folklore andino y un gran acervo musical popular en la costa. Cada región se identifica por su música, la cual forma parte de la tradición y el patrimonio artístico y cultural. La música indígena de gama, pentafónica es anónima. A Daniel Alomía Robles (Compositor del famoso Cóndor Pasa) y Mercedes Ayarza de Morales se les debe el haber sido los primeros en recopilarla. Huaynos y yaravíes son los temas más representados de los melodías indígenas. Los instrumentos empleados son hispanomestizos como el arpa, el violín, la quena y el warapucro. Felipe Pinglo fue el primer gran compositor popular de música peruana de la costa. Valses, polkas y marineras con expresiones típicas de esta música costeña. De influencia africana son los aires populares como el festejo, el alcatraz y la zamacueca.Entre los autores contemporáneos cabe destacar a César Miró, Augusto Polo Campos, Alicia Maguiña y la compositora Chabuca Granda (La Flor de la Canela), cuyos valses han alcanzado difusión internacional.
A la riqueza monumental pre-colombina, de la cual se conservan magníficos testimonios en el Cuzco, Machu Picchu, Chan-Chan y otros lugares, se sucede una arquitectura colonial en la que la Iglesia va a ejercer una gran influencia. A los primeros edificios virreynales modestos y provisionales, siguió una construcción de capillas e iglesias a veces suntuosas, que en un perpetuo afán de mejoramiento y engrandecimiento sufrían frecuentes ampliaciones.
Tanto en la construcción como en el arte pictórico y escultórico se dejó sentir la influencia de los artesanos indígenas, como por ejemplo en los amaru o serpientes con que adornaban columnas o portadas. La evolución no fue uniforme. Existe por el contrario riqueza y variedad en la construcción de edificios en las distintas zonas del Perú, con características propias. Así, Cajamarca se caracteriza por los templos exteriormente inacabados y de porte señorial. Ayacucho por los bellos soportales de su Plaza Mayor y los hermosos y amplios patios de sus casonas. Arequipa por fachadas como la Compañía y San Agustín que son un verdadero encaje de piedra. Julí es un legítimo museo arquitectónico a orillas del Lago Titicaca. Cuzco es un mundo aparte con su mezcla mucho más pronunciada que en cualquier otro sitio de construcciones incaicas sobre las que se edificó el plateresco español. En Lima junto a la ciudad vieja surge la nueva, dándole una fisonomía de singular contraste.
La Arquitectura durante el virreinato del Perú se desarrollo bajo los estilos y la influencia de las corrientes artísticas traídas de Europa, y que se vieron plasmadas en las edificaciones de iglesias, conventos, suntuosas residencias y palacios señoriales, cuyas construcciones presentaban las siguientes características:
Por el empleo de diversos materiales en la construcción como :
a) Piedra en los lugares donde abundaba, aplicados principalmente en los frontis de las iglesias, conventos de la sierra y algunos de la costa.
b) Ladrillos en los lugares que no existía piedra, y en los cuales se requería el uso de materiales fuertes y resistentes para las edificaciones.
c) El uso del adobe en las construcciones realizadas en la costa, barro para las uniones, cañas y yesos para los estucados, etc.
- Por el tipo de construcciones :
a) Edificaciones de carácter religioso, en templos, conventos, beatarios, etc.
b) Edificaciones de carácter civil, como las grandes residencias solariegas, palacetes, etc.
c) Edificaciones de carácter militar, como murallas, cuarteles, fortalezas como la del Real Felipe del Callao, etc.
La arquitectura colonial, tuvo los siguientes estilos:
a) EL ESTILO RENACENTISTA, estilo que dominaba Europa cuando se produjo la llegada de los españoles al Perú, siendo de gran influencia los siglos XVI y XVII, siguiendo los lineamientos del Renacimiento italiano, mezcla de las expresiones greco-romanos: PLATERESECO, que parecen repujados en plata, de trazos profusos de figuras de raíz árabe y gótica (como la casa llamada del Almirante en el Cusco). HERRERIANO, de perfiles románticos y que España tuvo mucha difusión hasta convertirse en moda, por la soberbia construcción del Escorial y otros monumentos arquitectónicos en Madrid, realizados por don Juan Herrera.
b) EL ESTILO BARROCO, importado al Perú, dominando su estilo los siglos XVII y XVIII, se caracterizaba por su recargada ornamentación pero con una belleza deslumbrante, por tales características se empleo en palacios con profusión de columnas y cornisas, como se puede observar en algunas fachadas de iglesias y altares. Como muestra de este estilo esta el
Palacio de Torre Tagle, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores: en la portada de la Iglesia de San Francisco en Lima, y muchas casonas de Trujillo, Huamanga, Cusco y Arequipa.c) EL ESTILO CHURRIGERESCO, es el mismo estilo barroco, pero más rico en adornos, más complicados y caprichosos. Esta denominación proviene del arquitecto español José Churrigera que fue su máximo representante y quien implantó este estilo. Se caracterizó por las columnas retorcidas ondulantes, llamadas salomónicas; por el recargo de adornos apiñados unos a otros con expresiones de flores, frutos, bustos, caras de ángeles, adornos heráldicos etc; y la aplicación impresionante de lujo y riqueza, con las aplicaciones de pan de oro. Como muestra de este estilo tenemos la iglesia de San Agustín, de la Merced y San Marcelo en Lima, de Magdalena Vieja en Pueblo Libre; templos como los de Paucarcolla, los de Pomata, Juli, Lampa y Zepita en Puno y gran parte de los templos del Cusco de una belleza incomparable, retablos dorados (pan de oro) de altares de muchas iglesias de Ayacucho y Arequipa.
d) EL ESTILO ROCOCO, de influencia francesa, surgió en el siglo XVIII cuando ocuparon el trono de España la familia de los Borbones, perdurando en el Perú hasta fines del mismo siglo. Este estilo se caracterizaba por su ornamentación moderada; por sus líneas esbeltas y ondulantes; las molduras de gran belleza y plasticidad de los adornos en puertas y ventanas, dando el aspecto de una coronación; y la aplicación de líneas ondulantes en los balcones dando una visión de gracioso movimiento. Este estilo se utilizó mucho en casonas, en palacios como la Quinta de Presa, hoy Museo Virreinal; la casa de Martín de Osambela, la casa de Moral en Arequipa; las casas de los Marqueses de Herrera y Valle Humbroso en Trujillo; la Casa del Almirante en el Cusco; el Paseo de Aguas, la Iglesia de las Nazarenas en Lima entre muchos otros.
e) EL ESTILO NEOCLASICO, estilo inspirado en los modelos de la Grecia clásica y del esplendor de Roma, que hicieron renacer los capiteles de tipo corintio y columnas romanas de sobrio aspecto. Fue introducido a fines del siglo XVIII y principios del XIX, se caracterizó por el retorno del empleó de las columnas greco-romanas y la carencia de ornamentación. Están los retablos de la Catedral de Lima y los de la iglesia de San Francisco.
Existen en el Perú 35 universidades particular y estatales distribuidas en las principales ciudades del país. La Universidad Mayor de San Marcos, la más antigua de América, fue fundada en 1553. Entre las más importantes destacan también la Universidad Nacional de Educación "Enrique Guzmán y Valle" - La Cantuta, Universidad Nacional de Ingeniería, Universidad Católica, la Universidad de Lima, la Universidad del Pacífico, la Universidad de Piura y la Universidad San Agustín de Arequipa.
Numerosas academias técnicas, científicas y culturales desarrollan una intensa labor educativa. Bibliotecas, museos y galerías de arte completan el panorama cultural del Perú.
El Estado fomenta y coordina la investigación en las distintas áreas, siendo en el campo de la medicina donde ha tenido mayor desarrollo, también en las matemáticas, economía y las ciencias sociales.
Las Corridas de Toros: Es una costumbre traída por España y que ha logrado un enorme arraigo en el Perú. La temporada grande de toros en Lima es de octubre a noviembre. A la famosa Plaza de Acho, una de las más prestigiosas del toreo, llegan toreros de fama mundial a disputar el codiciado trofeo "Escapulario del Señor de los Milagros".
Las Peleas de gallos: Fue España también la que introdujo esta costumbre, que ha inspirado a escritores y artistas.
La Pachamanca: Significa en quechua "olla de tierra", y es un procedimiento empleado desde antiguo en el Perú para cocer los alimentos en determinadas celebraciones, lo que da lugar a un pintoresco ritual. La comida de la pachamanca es deliciosa, se asan bajo tierra, mediante el sistema de piedras previamente recalentadas al rojo, cabritos, chanchos, gallinas, cuyos, carneros, batatas, mandioca, tamales, choclos, etc.
El Piqueo: Se llama así a una serie de platos de la prestigiosa cocina criolla, que se sirven como entremés. Se colocan grandes fuentes de cebiche, anticuchos, cau-cau, ollucos con charqui, tamales, etc.
Las Jaranas: Fiestas criollas con derroche de alegría, en las que se baila la marinera, el tondero, el vals, polkas, huaynos y ritmos negroides peruanos como el "Festejo", "Toro mata" y el "Alcatraz"
El Caballo peruano de paso: Desciende de los finos caballos árabes que llevaron los conquistadores. Se distingue por su fina estampa y arrogancia. Aclimatado al Perú, adquirió características singulares como el ritmo al caminar, lleno de gracia. Sus hábiles jinetes ataviados con ponchos de algodón o lana de vicuña y sombrero de paja, son los "Chalanes".
Comidas típicas: La gama de especialidades de la cocina criolla es vasta, y cada región presenta sus particularidades, siendo los dos principales centro Lima y Arequipa.
Los platos más tradicionales son los anticuchos, chicharrones, tamales, causa a la limeña, papa a la huancaína, cebiche, cau-cau, olluquitos con charqui, carapulcra y ají de gallina. Entre los postres podemos mencionar la mazamorra morada, el turrón de doña Peña, los picarones, el frejol colado, etc.
Las bebidas típicas más frecuentes son la chicha morada y la chicha de jora; la primera a base de maíz morado no es alcohólica, la segunda a base de maíz amarillo contiene alcohol y data de la época pre-incaica, aún hoy es la bebida más popular en la sierra. El pisco, aguardiente puro de uva es excelente; mezclándolo con jugo de limón se prepara el pisco-sour, cocktail de sabor muy agradable.