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Domingo 6 de Junio de 1999.


Al colegio San Carlos llegaron Carlos Cortés, Juan Sebastian Paz,  Jorge Mario Pachón, Daniel Sánchez, Jorge Sandoval, Juan Camilo Paredes, Carlos Ortiz, Felipe Ballesteros y Carlos Ballesteros.  El otro equipo ya aguardaba desde tempranas horas de la mañana.  Al faltar jugadores se decidió hacer el partido en un cancha más pequeña.  En un par de segundos la paciencia de Carlos Cortés se acabó y el jugador decidió abandonar la cancha.

Se dio inicio al partido en medio de un sol infernal que pronto empezó a hacer mella en ambos bandos. Los cañonazos se fueron encima atacando desordenadamente ante la falta de sus habituales volantes de creación.  Un contragolpe del bando contrario produjo el primer gol del encuentro.     Los cañonazos contratacaron ferozmente.  Un zurdazo de Pachón estalló en la base de palo derecho del arquero.  Paredes bajaba el balon con facilidad y estuvo cerca de anotar al crearse un enredo en el area en la que tras varios rebotes la defensa contraria salió bien librada.   Luego ingresó Felipe Ballesteros, que aunque un poco errático trajo peso al ataque.  En el fondo Sandoval detenía a la delantera contraria repetidamente y en el medio Paz hacía lo suyo recuperando el balón y ocacionalmente intentando tiros de media distancia.  Juan Camilo Paredes empezó a descontar con gol luego de un toque en el area contaria.  Luego Daniel Sanchéz sorperendió con un gol más. El partido iba 3-2 en contra de Los Cañonazos.  Se celebraba todavía el gol cuando el contrario se apresuraba a sacar.  El 11 del rival sorpendió con un zapatazo de larga distancia que cogío golero Ortiz desubicado. Ahora la cuanta iba 4-2  A pesar del doloroso gol los Cañonazos no se amilanaron y en cambio sacaron toda su garra hasta poner el partido 5 - 5, gracias al esfuerzo y voluntad de Paredes, Sánchez y Pachón que anotaron un gol cada uno. Los hermanos Ballesteros también armaban pardes en espacios reducidos y produjeron un palazo que hizo temblar la portería.

En ese momento todos los jugadores acusaban un gran cansancio y optaron por pactar el final del partido al que hiciera el sexto gol.  Aprovechando la situación Los Cañonazos pararon bien la defensa y arriba armaron un ataque fulminante que concluyó con una descolgada de Sánchez, que metió un trayazo al palo cruzado, decretando el final y la victoria.

El adminitrador