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Ordenamientos jurídicos que tipifican expresamente el homicidio por piedad


El tratamiento legislativo de la eutanasia en os ordenamientos jurídicos latinoamericano se bastante heterogéneo. La tendencia general es la de considerar las prácticas. Básicamente, podemos distinguir dos grupos de países: aquellos que tipifican especialmente las prácticas eutanásicas y aquellos que guardan silencio al respecto, siendo aplicables, en consecuencia, las disposiciones generales relativas al homicidio. Cabe destacar que la sanción es considerablemente menor en el primer caso. A continuación, nos referimos a algunas legislaciones que contienen tipos especiales de homicidio por piedad:

a) La legislación punitiva de Bolivia, es de aquellas que ha introducido en su ordenamiento jurídico un tipo penal que se refiere expresamente a la eutanasia. En efecto, el ART. 257 CP. Dispone: Homicidio piadoso. Se impondrá la pena de reclusión de uno a tres años, si para el homicidio fueron determinantes los móviles piadosos y apremiantes las instancias del interesado, con el fin de acelerar una muerte inminente o de poner fin a graves padecimientos incurables, pudiendo aplicarse la regla del articulo 39 y aún concederse excepcionalmente el perdón judicial.
El juez podrá conceder, excepcionalmente, el perdón judicial al autor de un primer delito cuya sanción no sea mayor a un año, cuando por la levedad especial del hecho y los motivos determinantes, existan muchas probabilidades de que no volverá a delinquir.
La concesión de perdón judicial está contemplada dentro de las disposiciones generales y es aplicable a todo delito que reúne los requisitos establecidos por el Art. 64.
La conducta continúa siendo antijurídica, pero, dadas las circunstancias particulares del caso, se establece una pena bastante más reducida que la indicada por el homicidio simple o agravado. Establece, eso si, una serie de requisitos para que la conducta pueda ser catalogada como homicidio pietístico. Cobran especial importancia los móviles que han llevado al autor a la realización de tal conducta. Se requiere, precisamente, que el homicida obre movido piedad, elemento subjetivo del tipo que excluye cualquier otro móvil en la comisión de este delito. Quien mata movido por un interés distinto, no será sancionado conforme a esta disposición, sino que de acuerdo con las otras formas de homicidio contempladas en el código punitivo boliviano. Además, se requiere la concurrencia de ciertas condiciones objetivas en el sujeto pasivo, que pueden ser “un estado de muerte inminente” o el hecho de estar afecto a “ graves padecimientos o lesiones corporales probablemente incurables ”.
El tipo exige, por otro lado, que el sujeto activo obre virtud de “instancias apremiantes del interesado”, lo cual deja en evidencia que, para que estemos en presencia de un homicidio pietístico, en menester el consentimiento del interesado, y la falta de éste será causal de atipicidad de la conducta, en lo que a este tipo penal se refiere, pudiendo ser constitutiva de alguna de las otras formas de homicidio que la ley contempla.

b) Colombia regula el homicidio pietístico en el ART. 326 CP. Que dispone: Homicidio por piedad. El que matare a otro por piedad, para poner fin a intensos sufrimientos provenientes de lesión corporal o enfermedad grave e incurable, incurrirá en prisión de seis(6) meses a tres (3) años.
Al igual que en el caso anterior, los elementos a que este tipo hace referencia son los móviles pietístico y los intensos sufrimientos provenientes de lesiones corporal o enfermedad grave o incurable. No se exige la manifestación de voluntad del sujeto pasivo para la configuración de este delito.
La Corte Constitucional de Colombia, en sentencia de 20 de mayo de 1997, pronunciada a propósito del ejercicio de la acción pública de inconstitucionalidad, deducida en contra del ART. 326 CP.. declaró la exequibilidad de dicha norma, relevancia de esta sentencia que: en el caso de los enfermos terminales en que concurra la voluntad libre del sujeto pasivo del acto, no podrá derivarse responsabilidad para el médico autor, pues la conducta está justificada.
Es decir, se sanciona la eutanasia sólo cuando no concurra la voluntad del enfermo, siempre que se cumplan los otros requisitos. Añade el tribunal en la parte resolutiva de esta sentencia una exhortación al Congreso colombiano: para que en el tiempo más breve posible, y conforme a los principios constitucionales y a elementales consideraciones de humanidad, regule el tema de la muerte digna.
La Corte, en esta misma sentencia, señala algunos puntos que considera esenciales en una futura regulación legal de esta materia.
· Verificación rigurosa, por personas competentes, de la situación real de paciente, de la enfermedad que padece, de la madurez de su juicio y de la voluntad inequívoca de morir.
· Indicación clara de las personas (sujetos calificados) que deben intervenir en el proceso.
· Circunstancias bajo las cuales debe manifestar su consentimiento la persona que en su muerte o solicita que se ponga término a su sufrimiento: forma como debe expresarlo, sujetos ante quienes debe expresarlos, verificación de su sano juicio por un profesional competente, etc.
· Medidas que deben ser usadas por el sujeto calificado para obtener resultado filantrópico.
· Incorporación al proceso educativo de temas como el valor de la vida y su relación con la responsabilidad social, la libertad y la autonomía de la persona, de tal manera que la regulación penal aparezca como la última instancia en un proceso que puede converger en otras soluciones.

Como estas regulaciones sólo pueden ser establecidas por el legislador, la corte considera ue mientras se regula el tema, en principio, todo homicidio por piedad de enfermos terminales debe dar lugar a la correspondiente investigación penal, a fin de que en ella, los funcionarios judiciales, tomando en consideración todos los aspectos relevantes para la determinación de la autenticidad y fiabilidad del consentimiento, establezcan si la conducta del médico ha sido o no antijurídica, en os términos señalados en esta sentencia.
La trascendencia de este fallo salta a la vista. Hoy por hoy, de conformidad con la interpretación de la Corte Constitucional, la eutanasia realizada con la voluntad libre del moribundo no acarrea responsabilidad para el médico que la práctica, es decir, el consentimiento es causa de justificación de la muerte producida en este caso específico.

c) En El Salvador, la eutanasia queda comprendida en el ART: 130, bajo la forma de homicidio piadoso: El homicidio causado por móviles de piedad, con el fin de acelerar una muerte inminente o poner fin a graves padecimientos, será sancionado con prisión de uno a cinco años siempre que concurran los requisitos siguientes:

1) Que la victima se encontrase en un estado de desesperación por sufrimientos observables, que fueren conocidos públicamente y que la opinión de los médicos que la asistan así lo hubiere manifestado:

2) Que el sujeto activo estuviere ligado por algún vinculo familiar, amistad intima o de amor con el enfermo:

3) Que el sujeto pasivo demostrare su deseo de morir por manifestaciones externas de ruegos reiterados y expresos:


La legislación salvadoreña, además de los móviles de piedad, la condición de paciente terminal o enfermos con graves padecimientos y la manifestación de voluntad del interesado (número 3°), establece otras exigencias, señaladas en los numerales 2° y 3°. Cabe destacar entre requisitos, la referencia a la opinión de facultativos (número 1°) y la especial condición que debe concurrir en el sujeto activo, quien debe estar unido al afectado por especiales vínculos (número 2°).

d) El Código Penal de Paraguay, también regula expresamente la eutanasia. El ART. 106 prescribe: Homicidio motivado por súplica de la victima. El que matara a otro que se hallase gravemente enfermo o herido, obedeciendo a súplicas serias, reiteradas e insistentes de la víctima, será castigado con pena primitiva de libertad de hasta tres años.

e) Finalmente, la legislación de Perú establece en el ART. 212: Homicidio piadoso. El que, por piedad, mata a un enfermo incurable que le solicita de manera expresa y consciente para poner fin a sus intolerantes dolores, será reprimido con pena primitiva de libertad no mayor de tres años.