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La quinta victoria

Elia Ramos

Al margen de sus tendencias, los analistas políticos parecen coincidir en que Chávez ganó el 15 de agosto pasado porque continúa siendo la opción que satisface a ese grueso del electorado que, desde 1993 -e incluso desde antes-, viene pronunciándose a favor de cambios radicales entre quienes ejercen el Gobierno.

Pero además, el Presidente se colocó al frente de una campaña política (¿o militar?), la de Santa Inés; y de la Misión Florentino, que logró cedular de forma "express" e inscribir en el Registro Electoral Permanente (REP) a una cantidad de votantes similar al número de sufragios que marcó la diferencia definitiva.

Al tiempo, la oposición continúa siendo identificada con el viejo sistema político, con sus vicios -y no con sus virtudes- y librando batallas sin tener una cabeza, un líder que trace las estrategias a seguir y las dirija.

El rechazo al bipartidismo se concretó en 1993, si bien ya se venía gestando desde antes. Rafael Caldera, con 77 años, sin su partido y con lo que bautizó como "el Chiripero" (Convergencia, MAS, MEP, PCV, Notables, etc.) recoge los frutos de su discurso del 5 de febrero de 1992 en el Parlamento, cuando deslindándose de lo acordado descartó el magnicidio como motivación de la insurrección del día anterior. Adicionalmente, expuso las razones que, a su juicio, habían llevado al intento de golpe y despertado simpatía hacia el comandante del "por ahora".

"En 1998, los ciudadanos y ciudadanas, defraudados por la magnitud de las promesas incumplidas del presidente Caldera y la alianza de fuerzas políticas que sostuvieron su gobierno, junto con una debacle de los precios petroleros en los mercados mundiales, en parte importante responsabilidad misma de la gestión de Caldera y su política endeble de apertura petrolera, optaron por un cambio más radical", expresó Margarita López Maya, investigadora y analista del proceso sociopolítico contemporáneo.

En entrevista para la agencia IPS, el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), se acerca aún más en el tiempo: "Los códigos con los que la población ha respondido a las elecciones venezolanas desde 1998 han sido los mismos para un sector de la sociedad que se identifica con un cambio radical (...) Ha sido, en el fondo, repetir la misma elección", puntualizó.

Con un discurso que busca fehacientemente identificarse con las clases más pobres, lamentablemente la mayoría, que buscan su reivindicación política, social y económica, Chávez se hizo con la Presidencia en 1998; con la Asamblea Constituyente y la posterior aprobación del texto constitucional en 1999 y con la relegitimación en 2000. Se impuso con promedio de 3.582.500 votos.

Luego, de cara a la consulta de agosto pasado y desgastado por un quinquenio de confrontación, incorporó a su palmares de misiones Mercal, Máxima Protección, Simoncito, Robinson, Rivas y Sucre, la llamada Misión Florentino, vinculando a un héroe del folklore popular con las iniciativas gubernamentales. Todo esto lo ha acercado a su base de apoyo, por constituir soluciones inmediatas a problemas puntuales. ¿Que estas misiones son paños calientes a los problemas de raíz? Cierto. Pero díganle lo mismo a una persona que no sabía leer, que no había podido nacionalizarse o que simplemente tenía años sin comer una carne de solomo, como la que venden en Mercal.

Florentino tuvo por objetivo reafirmar a Chávez en el poder, quien se empeñó en comparar esta misión con la derrota del diablo, pasando por dos etapas fundamentales: realizar operativos masivos de cedulación y combinar éstos con jornadas de inscripción en el REP.

De los 2.167.420 nuevos votantes que se inscribieron para participar en el Referendo Revocatorio Presidencial, aproximadamente un millón quinientas mil personas lo hicieron tres semanas antes de la consulta. En los 7 años anteriores no se había inscrito tanta gente en el REP, como en las últimas semanas.

La inscripción de estos electores no se realizó a través de los módulos de actualización de la base de datos desplegados por el Consejo Nacional Electoral (CNE), sino a través de los operativos "express" diseñados por el Ministerio de Interior y Justicia y la dirección de Identificación y Extranjería, ambos comandados por afectos al Gobierno.

Al cierre definitivo de los escrutinios sobre el referendo, la opción del No se impuso con 5.800.629 frente a 3.989.008 del Si. De esta forma, con 1.811.621 votos de ventaja, el presidente Chávez obtuvo el boleto para permanecer en su cargo hasta 2007 e incluso postularse a la reelección.

"El gravísimo problema que tenemos es que no existe un líder alternativo, eso no es mesianismo. Estoy diciendo líder porque el 15 había que tener un tipo, fuera o dentro de la Coordinadora Democrática que dijera, como dijo Rafael Caldera el 5 de febrero (de 1992) en la sesión del Senado, lo que había que hacer, pero aquí nadie denunció el fraude", reflexionó el analista Carlos Raúl Hernández a poco más de un mes del referendo, en entrevista para el diario El Universal.

Efectivamente, Chávez ganó porque es más estratega que la oposición. Seguramente compró votos, pero también enseñó a leer, ceduló, dio comida y llevó médicos a los ranchos.

Elia Ramos


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