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Mi nombre es Vladimir Ruyhzó. Desde lo que logro recordar, siempre me he encontrado en las oscuras tierras de Rusia.

Antes de mi abrazo, era un chico que desde pequeño había aprendido el oficio de guardabosques, que ya se habia convertido en tradición familiar. Mi padre y mi abuelo fueron los que me enseñaron los secretos del bosque, así como a no tener miedo a sus habitantes.

La noche en la que cumplí mis 18 años, todo cambió para mí. Mi abuelo tuvo una reacción que no esperaba de él. Una reacción que me dió una nueva perspectiva de la "vida". Mientras dormía, me convirtió en lo que soy ahora: un ser de la noche, condenado a la belleza de la juventud eterna.

Mi despertar no fue todo lo agradable que yo esperaba. El recinto estaba lleno de sangre. Sangre que aun brotaba del cuerpo de mis padres muertos. Mi abuelo me observaba en el silencio sepulcral que en esos momentos reinaba en el bosque. Al preguntarle que es lo que había pasado, me dijo que había sido mi instinto, un instinto salvaje, un instinto Gangrel....´

Raza: Vastago, Gangrel

Títulos: Nk el cazador
A partir de esa noche, la noche cambió su sentido. Instruído por mi abuelo, pude aprender artes que jamás habría imaginado. Me enseñó a volverme invisible en medio del bosque, a hablar con sus habitantes, a deslizarme en silencio, y a canalizar mi joven instinto asesino de tal manera que me beneficiase. Me enseñó a utilizar unas habilidades dignas de la bestia más salvaje, como ver en la oscuridad o sacar unas garras mortíferas. Me enseñó a protegerme del día solo utilizando el entorno natural, fundiendome con la tierra, y desarrollar un sentido ígneo, que me permitiera calentarme al lado de las hogueras, sin salir despavorido, y me guió por una de las sendas vampíricas típicas en países como Rusia: la senda del hielo.

Una noche congelada, mi abuelo y sire desapareció de repente. La tierra removida, los árboles destrozados, y las manchas de sangre en el suelo, me hacían creer en las leyendas que me contaba al lado del fuego, historias de hombres-lobo que odiaban a los seres como nosotros, seres malvados y despiadados tanto o más poderosos que nosotros. A medida que esa teoría se reforzaba en mi mente, mi ansia de venganza aumentaba.

Pasé unos años solo en el bosque, acompañado únicamente de los lobos que se habían criado a mi lado, y que tantas cosas de la naturaleza me habían enseñado, hasta que mi ansia de venganza fue tan grande que no pude contenerla más en ese bosque. Quería ver morir a los hombres-lobo. Uno a uno. Su sangre resbalaría por el filo de mis garras.

Mi cacería comenzó, y no tardé en ser reconocido por las tribus de hombres-lobo como "Nk el cazador". Me honró que el enemigo me bautizara con un nombre de guerra, y decidí que de ahora en adelante todos me conocerían como Nk.

Una de las aventuras que me gusta destacar, es la infiltración que hice al poblado de los Ravnos cerca de Camelot. Me había enterado que los hombres-lobo "hijos de Gaia" habían perdido uno de sus fetiches. Se lo habían robado los "chupópteros", que así es como nos llaman. Gracias a esta información, pude hacer una visita al poblado Ravnos, y "coger prestado" su relicario sagrado, con poderes que por desgracia aun desconozco. Pero un descuido mío hizo que me descubrieran.

La huída fue muy dura. Después de casi una hora corriendo, llegué a una posada, "Lobos Aullantes". Allí conocí a `Vargoss y a [TReMeRe], que me echaron una mano a librarme de mis perseguidores. Hablando con `Vargoss, obtuve una información muy valiosa acerca de una bruja rusa, Baba-Yaga. Me aseguró que ella debía de ser la asesina de mi sire, y que si necesitaba ayuda, pondría su espada del lado de mis garras.

Ahora tengo una razón por la que estar aquí, en "Lobos Aullantes", he de reunir la suficiente gente como para embarcarse en una cruel lucha, la lucha contra el mal, la lucha contra Baba-Yaga. Mi sed de venganza pronto será saciada...

Nk