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“Nadae sabe de donde vino o quien era... ni siquiera ella.

La primera vez que la vi, corría por el jardín. El sol desprendía destellos plateados de su blanco cabello y de la estrella de hielo que de su cuello pendía. Sus grises ojos reían tras una mariposa. Al verme se paró y bajo tímida la mirada.

Mas tarde, mi gentil guardián me contó que hacia unos días, la había encontrado inconsciente en el bosque que limitaba su reino, sobre la nieve, bajo un árbol congelado... extraño pues la primavera se hallaba en todo su esplendor.

Nixhy, la nieve, fue llamada desde entonces...”

Eowyn^^

Tras el desconcertante despertar de no saberse donde estaba ni quien era, con los cuidados y cariño de quienes le acogieron se repuso con rapidez.

De carácter alegre y curioso siempre inventándose nuevos juegos sorprendiéndose por cada flor que nacía, pronto conoció cada ser, rincón y secreto del jardín, salas y almenas donde reía aprendía y crecía. Mas también lo hacia con ella el poder que guardaba, manifestándose no solo en la frialdad de su piel algo inferior de lo normal.

Raza: Hija de Ymir el gigante de hielo, apariencia humana

Posada: Camarera y mensajero

También empezó a conocer aspectos no tan cordiales por lo que se acostumbró a mantenerse a distancia o oculta de quienes no conocía bien.  

Ocurrió que el caballero y la dama tuvieron que seguir diferentes caminos y la joven Nixhy, por el cariño que les profesaba y en agradecimiento se ofreció como mensajero entre ambos pues nadie mejor que ella conocía los corazones de ambos ni llegaría más veloz hasta ellos. Aunque guardó para si la curiosidad por conocer el mundo y, sobretodo, el anhelo de encontrar su “familia”... a alguien como ella...

En uno de estos viajes, olvidando su cautela se acerco a un grupo de niños que jugaban, algo debió alterar la calma y las risas transformándolo en miedo y gritos. Nixhy, confusa y aterrada por tal giro de los acontecimientos alzo los brazos cubriéndose ante un amenazador aldeano, sintió que se alzaba ante a su alrededor un fuerte viendo helado una extraña fuerza y, al abrir los ojos vio aquella horrible mueca entre miedo  y dolor congelado... los que le seguían empezaron a llamar demonio y correr en busca de ayuda. La joven desapareció en la espesura del bosque huyendo hasta que quedó agotada. Desde entonces se hizo mucho mas reservada y se cubre con un negro manto.

Manteniéndose siempre en las sombras llegó junto a  Eowyn^^ al bosque de Enderil y vio como la posada surgía y se llenaba de su habitantes. Pero hasta ahora no se decidió a dejarse ver, a  dejar las sombras protectoras y acercarse a aquellos que tanto tiempo había  observado desde lejos.

El destino quiso que por el mismo tiempo en uno de sus encargos como mensajera pasara por el reino de Penacles al que visitó  en varias ocasiones más y donde conoció a LordGrifo, Rey Conan, el paladín Keldorn y el extraño guerrero Eriol que le acogieron con amabilidad. De hecho fue una gran sorpresa pues Eriol dajo reconocer en ella a la hermana perdida y aunque Nixhy no estaba segura la alegría de saberse con un hermano mayor hizo que la desconfianza diera paso a su verdadero carácter jovial sintiendo se cada vez mas a gusto en el Reyno de los Dragones. hubo batallas dragones, piratas.. orcos... pero también veladas tranquilas donde fue conociendo a mas habitantes, como LordBrujo que aprovechando la inocencia de la joven realizo un conjuro y puedo entrar en su interior en para hallar su verdadero origen. Después de varios minutos ambos se separaron quedando exhaustos y lo que el nigromante descubrió lo susurro a la joven  escuchándose tan solo Valhala. Hielo...Tras esto  tomo bajo su protección guiándola en loo primeros pasos para controlarse. Que intenciones guardaba, buenas o malas  nadie lo sabría..

Las pesadilla dejaron d atormentarla y cada vez mas a gusto  tanto en el Reyno de los dragones como en el bosque de Enderil, en la posada Lobos Aullantes el deseo d encontrar a los suyos fue quedando en segundo plano poniendo mas energías en controlar la magia  y el hielo que nacía d ella para no herir a quien le rodaba, para ayudar a quienes le habían acogido y la trataban con tanta gentileza, para proteger a los que amaba y no volver a ver desaparecer el calor de la vida.

La Dama Blanca