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Mi alma vaga por Midgar, sellado y condenado mi destino por la cicatriz de mi mejilla derecha y por mi arma.

 Soy el heredero de la sangre mitad divina, mitad humana de los Hellblade, descendiente de Abaddon el Exterminador.

Capaz de controlar el poder de la espada llamada Infernal, soy su guardián y aquel que la empuña, soy el que custodia esta llave al mas profundo mal de todos los tiempos.

Fui adiestrado por Dhyvisel, aquel al que llaman el Caído, que me acogió cuando niño y me explico mi herencia. Me ofreció la Infernal y me adopto como uno de sus discípulos. Entrene duramente durante años bajo su tutela, adiestrándome principalmente en la técnica llamada "La Espada Divina"... La cual curiosamente parecía que yo recordaba de antes... un recuerdo lejano en mi mente y mi alma que ya dominaba tal técnica... Lo cual me ayudo a finalizar antes mi adiestramiento.

Pero la guerra estallo. Miles de seres demoníacos arrasaron la ciudad en la que residía, en busca de mi arma. Y mi amor se interpuso entre la muerte y yo, haciendo que lo que debería haber sido mi ultimo respiro, se convirtiera en una cicatriz que cruza mi mejilla derecha, una cicatriz que marca mi familia como una condena.. una y otra vez, desde sus principios... 

Luche descontroladamente durante días. Perdí todo vestigio de humanidad. Mi parte de bestia estaba consiguiendo superar la humana. Derrote parte de las ordas infernales que me buscaban, y a Eredai, su señor.

Finalmente mi maestro me saco de allí.

 

Posada: Jefe Fundador

Raza: Descendencia de Abaddon (ser de la misma naturaleza q angeles y demonios)

Objetos: Espada Infernal, Katana, Mandoble (en foto), Espada bastarda. 

Títulos: Portador de la Infernal, Discipulo del Caido, Guerrero Oscuro (en algunas culturas antiguas), Caballero de Honor de la Orden de la Rosa de Solamnia, Caballero de la Noche de forest.

  Mi recuperación tardo meses.Despues de aquello participe en muchas otras batallas durante mi adolescencia. No se cuantas vidas había segado ya por aquel entonces. Pasaron los años y fui aprendiendo aun mejor el dominio de mi arma. Finalmente llegue a Camelot con mi alma torturada . Allí conocí a O-R-I-O-N y Ginius, y nos hicimos Lobos Aullantes, para mas tarde abrir la que seria nuestra posada. Pero al cabo de un tiempo tuve que volver a mi país. Iria estaba siendo desolada por los que me buscaban. Allí afronte la lucha junto a los Solamnicos.

Finalmente, después de casi morir, vencí al demonio Asmodai, cerrando el portal al abismo, pero pagando como precio la destrucción de Iria. Después de aquella batalla, los Solamnicos me nombraron caballero de honor de la orden de la Rosa .

Aun ahora sigo vagando entre los campos de batalla de Midgar, utilizando mi acero para intentar nivelar la balanza.

Y ahora mientras escribo esto, observo la Infernal, y siento que mi híbrida alma llora por que solo se alimenta de odio y de venganza. Una alma en parte reencarnación del Hellblade original el primero. Una venganza que se cumplirá cuando todos los que causaron mi oscuridad mueran. Y mi cicatriz duele aun mas al recordar aquel amanecer en que llore, que ahora solo es un ocaso mas...

Hellblade

Referencias: Cómic "Draggon"