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"Eowyn, doncella de Rohan, sobrina del rey Theoden de Rohan. Enamorada de Aragorn, al no ser correspondida no quiso quedarse aguardando el final de la guerra y quiso morir con honor en la batalla de los Campos del Pelennor, por lo que marcho junto a su tío y su hermano disfrazada de soldado. El rey brujo, Señor de los Espectros del Anillo, que estaba protegido por una profecía según la cual se aseveraba que ningún hombre podría matarlo, momento en el cual Eowyn dio a conocer su condición de mujer, venciéndolo junto con ayuda del hobbit Meriadoc Brandigamo pero fue herida en el brazo izquierdo. Trasladada a las Casas de Curación, Aragorn, con la ayuda de la flor athelas consiguió que se alejara del mundo d las sombras donde estaba inmersa y recuperara la salud a pesar d que su corazón seguía siendo d hielo. Pero mientras se recuperaba del todo y aguardaba el fin d la guerra se fue enamorando de Faramir Senescal de Gondor, príncipe de Ithilien, habitante también de las Casas d Curación, quien hizo que al fin el hielo se desvaneciera y que la doncella guerrera dejara para siempre las armas." ..... Pero, lo que nadie sabe es que una noche, la oscuridad cayó sobre la luna, que se tornó del color de la sangre y me envolvió en un profundo sueño. |
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Al despertar ya no vi mis ojos grises reflejados en los espejos ni los dorados cabellos jugaban con el sol. Perdida andaba por un mundo desconocido, encerrada me encontraba de nuevo entre muros invisibles. Solo la noche y los sueños calmaban mi alma que deseaba volver a volar con el viento. Así crecí en este nuevo reino hasta que una tarde una puerta hacia otra dimensión se abrió ante mí. Para mi sorpresa, al atravesarla volví a tener mi aspecto. Esta puerta conectaba con inmensidad de ventanas que asomaban a multitud de mundos y, en mi curiosidad, los fui visitando. Conocí a muchos de sus moradores hasta que, en este descuidado devenir, su camino se cruzo con el mío. Entablé amistad con el caballero de la armadura de hielo. Y, casi sin darnos cuenta, tras noches de largos paseos bajo la cómplice mirada de la luna, escapadas a través de bosques milenarios e inolvidables juegos en montañas tan altas que rozaban
el cielo; el señor de Los Hielos dándole nombre a mi alma me ofreció su
espada y juntos creamos un jardín secreto, pues de secretos senderos de
nuestros corazones provenía su existencia. Bajo
las estrellas quedó hecha la promesa y guardianes uno de otro y del jardín
nacido de nuestros encuentros quedamos. A través del tiempo, pasara lo
que pasara, el sello del dragón y el hielo junto al del caballo y la
nieve quedaban entrelazados......... Las noches pasaron y los días se fueron sucediendo y llegó el momento en que nuestros caminos dejaron de seguir uno junto al otro. Y, aunque no era una verdadera separación pues hilos invisibles nos unían, teníamos que despedirnos. El jardín, que se alimentaba de nuestras visitas fue quedando en dormido letargo, como si un manto gris lo fuera cubriendo todo y lo convirtiera en fría roca. Sin
mi guardián y mi caballero al lado, la puerta del jardín fue sellada y
volví a deambular sin rumbo, sin puerto fijo donde descansar, con la sola
compañía de dos sombras lobunas que siempre me seguían, y mi veloz montura.Volvia
a estar sola, hielo y espinas cubriéndome. En
una noche sin luna, mientras pasaba desapercibida por los salones y
jardines de Camelot encontré, un sendero que en el bosque se perdía. Lo
seguí y, junto a un tranquilo lago, en medio de un inmenso bosque mágico,
me encontré, alrededor de una hoguera a un grupo de mercenarios que me
invitaron a acercarme a su fuego. Sueños, proyectos y amistades nacieron
y se convirtieron en lo que hoy es la bella posada Lobos-Aullantes....(Tiempo ha desde aquella noche en la que
aquel singular grupo me acogió e hizo que volviera a llamar hogar a un
sitio fijo. Aventuras y
desventuras quedan atrás dejando paso a unas nuevas) Desde la posada fui visitando y descubriendo los alrededores haciendo amistad con los habitantes que en aquel reino moraban. Bosques, praderas, barcos piratas, torres encantadas, salones de bellos palacios, jardines de poesía, reinos encantados... No importa donde lleve el viento mis pasos, siempre regreso al lugar donde volví a soñar, donde las paredes heladas que cubren mi corazón se hicieron mas transparentes, donde espero la noche que mi caballero regrese, donde guardo la esperanza de hallar quien, no solo abra un camino entre el hielo y las espinas sino que haga que desparezcan y me acaricie el corazón... Donde aguardo el día que mi destino se cumpla pues así esta escrito en los libros y así habrá de cumplirse. Referencias: El Señor de los Anillos |
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