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Aerie es una joven elfa avariel (los elfos alados). Vivía con los de su especie en Faenya Dail, en las montañas de Sundabar. Su madre se llamaba Fayanna. Un día, mientras disfrutaba de un vuelo sobre un bosque, pudo ver como unos hombres intentaban atrapar a un niño. Eran exclavistas. Aerie intento salvar al niño en un vuelo raso, pero el niño, que estaba muy asustado, forcejeó creyendo que Aerie también iba a atacarlo. Ella perdió el equilibrio, y aunque el niño consiguió escapar, Aerie fue capturada por los exclavistas. Fue vendida al circo, donde la metieron en una jaula para exponerla, que restringía tanto sus movimientos que sus alas se atrofiaron. Estas se infectaron... y una noche la sacaron de su jaula y le cortaron brutalmente sus alas para mantenerla con vida. Ya no volvió a ser de utilidad para el circo, y si no hubiera sido por la amabilidad de Quayle, un gnomo, seguramente ahora estaría muerta. Él la ayudó a recuperar su salud y le dió una razón para seguir viviendo, aparte del respeto por su generosidad aprendió las oraciones del dios gnomo Baervan, el viajero indómito. Ella habla de Baervan con afecto, aunque aún rinde respeto a Aerdrie Faenya y enfoca la vida fuera del circo con una mezcla de ingenua inocencia y asombro mezclada con una innata determinación para luchar contra la injusticia. Sus recuerdos la entristecen, y suele llorar cuando habla de su estancia en el circo y del brutal modo en que perdió sus alas. |
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Como elfa, es de constitución muy frágil. Su estatura ronda el metro sesenta y cinco, y su aguante es bastante reducido comparado con el de otras criaturas. Es rubia de ojos azules, y los rasgos élficos en ella están muy marcados. Posee un bastón, el mítico Bastón de los Hechiceros, mediante el cual canaliza su magia, y viste una túnica de un naranja pálido, que parece no tener poderes especiales, pero la Túnica de Vecna es un artefacto poderoso que hace que pueda lanzar sus hechizos más rapidamente. Mentalmente, siempre está dispuesta a luchar contra cualquier injusticia, a veces aunque ello pueda superarla o significar un grave peligro para ella. Es inocente hasta el punto de confiarse demasiado de cualquier persona, y su timidez también resalta en su carácter. Siempre tiene miedo a equivocarse a los ojos de cualquier persona, y entre algunas gentes se ha ganado el apodo de “pobrecita Aerie” o “Aerie la inocente”. |
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