Pedro Echeverría escribe: VICENTE, ESTOY DESESPERADA, ES MI ÚNICA OPORTUNIDAD

Pedro Echeverría V.

Otró ilustrativo diálogo ficticio de enviado por Pedro, en esta ocasión, involucrando a la "pareja presidencial"

En estos últimos días de invierno, muy cerca de la alcoba presidencial en Los Pinos, alguien que se metió a hurtadillas, escuchó esta conversación entre el presidente Vicente Fox y su esposa Marta Sahagún...


 

VICENTE, ESTOY DESESPERADA, ES MI ÚNICA OPORTUNIDAD

En estos últimos días de invierno, muy cerca de la alcoba presidencial en Los Pinos, alguien que se metió a hurtadillas, escuchó esta conversación entre el presidente Vicente Fox y su esposa Marta Sahagún.

Al parecer ningún medio tuvo la información porque los reporteros no se enteraron, pero con esa técnica del rumor y del “corre la voz” los lectores pueden reconfirmar lo que la mayoría de los mexicanos saben o están pensando a partir de que “la señora presidenta” llegó a Los Pinos, comenzó a acumular millones de pesos con donaciones e inició su campaña para sustituir en la Presidencia al marido.

Vicente (V): Martha, mi amor, todas las noches y a todas horas, me atosigas reiterándome la misma idea: que Creel me puede traicionar, aunque hoy parezca un personaje sumiso; y que en cambio tú, por ser mi fiel esposa, estarías dispuesta a todo por cuidarme las espaldas. Eso es obvio cariño, pero debes comprender que nos meteríamos en muchos más problemas que los de ahora y los que se vislumbran en el futuro. Por el contrario, si nos vamos al rancho y de allí a recorrer el mundo con lo mucho que hemos ahorrado, nos sacudimos de cualquier problemilla que nuestros enemigos nos puedan endilgar.

Marta (M): Sí, Vicente, pero compréndeme, es mi única oportunidad. Además yo soy la única que puede garantizar un triunfo del PAN frente a López Obrador y Madrazo. ¿Te has dado cuenta que cada vez que abro la boca con una declaración política mis puntos suben rápidamente en las encuestas? Esto quiere decir que la gente me ama, que está pendiente de mí y que me tiene una confianza infinita. En México nunca hemos tenido a una mujer en la presidencia en cambio en Argentina, en Inglaterra, en la India, en Filipinas, en Nicaragua, las mujeres han demostrado que pueden gobernar igual que los hombres.

V: Sí, mujer, creo que no hay mejor candidata que tú, pero si hoy los intelectuales, las organizaciones obreras, campesinas, estudiantiles, de colonos, y demás, siempre buscan como criticarnos y oponerse a nuestro gobierno, así como pretextos para salir a las calles, imagínate lo que pasaría si te impongo como candidata. No solo el PRD y el PRI se meterían a investigar a fondo nuestros intereses y nuestras propiedades, sino que incluso en el mismo PAN personajes como Barrio, Calderón, el mismo Creel o Medina Plascencia, al ser desplazados como precandidatos, contratarían equipos para tronarnos. ¿Por qué no mejor vemos que te pongan en las listas para ser senadora?

M. Vicente, mi amor, ¿te has dado cuenta de cuánto apoyo tendría? En primer lugar el de casi todas las mujeres del país, que son más de la mitad de los habitantes. En segundo lugar, el de todos los católicos y el de los diferentes ministros de las iglesias. Los más poderosos empresarios meterían mucho dinero en mi campaña y desde los Estados Unidos se estaría haciendo un excelente trabajo, ¿quieres más?. Con mi discurso sobre el “empoderamiento” de la mujer tendría a mi lado a la maestra Gordillo, a Rosario Robles, a Vázquez Mota y a todas las funcionarias de nuestro gobierno.

V: Martha, mi vida, yo tengo mucho miedo que desentierren Fobaproa y otras cosas. Sin que yo le dé la razón, no olvides que El Financial Time publicó la acusación sobre los fraudes en Vamos México, los triangulamientos de dineros en la Lotería Nacional, los despilfarros en Los Pinos, el impulso al enriquecimiento ilícito de tus hijos y familiares, el apoyo a la corrupción de Belssaso, el haber aprovechado la Guía para Padres para hacer campaña y de muchas otras cosas, tales como tus ligas directas con el padre Marcial Maciel, -fundador de los Legionarios de Cristo- pero acusado de pederasta. Tu y yo sabemos que exageran, pero resulta muy difícil parar esa campaña.

M: Vicente, parece que hasta tú lo crees y es muy injusto que seas así. ¿Estás desconfiando acaso de mi amor? Como diría mi jefe Maciel, apoyado por el santo Papa: “Deja que los perros ladren, nosotros ni los vemos ni los oímos”. Piensa nada más en que yo sería como Evita, la muy amada y deseada por su pueblo; pero, en caso necesario, también podría agarrar el garrote como lo hizo la Thatcher en su tiempo. Piensa que puedo combinar a la Indira, a la Imelda y a la Chamorro así como la rebeldía de Rigoberta Menchú con la sumisión de la Madre Teresa. ¿Te olvidas que los dos somos triunfadores y lo que nos proponemos siempre lo conseguimos por cualquier precio?

V: Cuánto haría y daría porque tú, mi mujercita, mi adorable chaparrita, me sustituyeras en el cargo. Creo que los medios de información estarían a tu servicio, mucho más el dúopolio de la televisión a quien le ahorramos miles de millones de pesos en tiempos. Sé que debemos hacer hasta lo imposible para seguir negociando con Madrazo y el PRI para que López Obrador sea desaforado y desprestigiado; pero también estoy convencido de que si tú llegaras podríamos desaparecer todos los expedientes y demás pruebas con el apoyo de secretarios de Estado y jueces. Allá no hay discusión, pero no dejo de pensar lo que se armaría con tu candidatura.

M: No pasará nada Vicente, confía en mi capacidad, ¿te olvidas acaso cuánto te he ayudado a gobernar? ¿No fui yo quien en la cama te dio las primeras ideas sobre el desafuero de López Obrador? ¿No fui yo la que negoció con Televisa el “decretazo” que los benefició? ¿Te olvidas acaso que en nuestras giras nacionales e internacionales he sido yo la que establece los contactos más duraderos y profundos? En fin, no quiero repetirte más que si no es ahora no es nunca. Esta es mi gran oportunidad y por ningún motivo la voy a dejar pasar. Ya coloqué a mi gente en el PAN y hacer a un lado a Creel no me cuesta nada. Hoy que estoy empoderada no podrás impedir mi candidatura.

V: Pero Marta... No Vicente, nadie me lo podrá impedir; mi marido anterior, que era un potro salvaje lleno de pasión, podía limitar mis otros deseos; pero tú, que eres una blanca palomita, tendrás que limitarte a proporcionarme lo que yo te pida. ¿Estás de acuerdo? Si, si mi amor, lo que tú digas.