Sociedad

 

El poder del narcotráfico y la sociedad.

 

 

Hugo Lázaro Aguilar.

 

 

No se piense que cuando señalo al narco mexicano estoy hablando de los carteles del golfo o del grupo de los zetas, ni mucho menos a los hermanos Carrillo Fuentes, sino de quienes detentan el verdadero poder del narcotráfico: los militares y las policías de todo México, además, claro está, de los empresarios de las drogas.

 Los empresarios de la drogas están vinculados a todos los niveles económicos de la sociedad, no se piense erróneamente que los millonarios movimientos  del narcotráfico los pagan los niños de la calle; éstos consumen chemos y solventes que se consiguen a la vuelta de la esquina por unas cuantas monedas.

 Los altos círculos del poder económico son quienes consumen drogas. Conozco a doctores, abogados, distinguidos miembros de la sociedad, como empresarios y maestros, curas y empleados de alto nivel, quienes se drogan con cocaína  de  a- de- veras y no las cochinadas que  venden en barrios populosos como Tepito, en la ciudad de México, o en la colonia Santa Fe, en San Luis Potosí.

 Allá por años setenta cuando veíamos en las noticias que agarraban- ya sea los militares o la policía local- un cargamento de mota, ya sabíamos que tendríamos nuestra motita para el campo de los sueños.

 Siempre que los diarios consignaban la noticia del embargo de cantidades de marihuana o cocaína para la quema pública,-con la presencia de altos dignatarios de la Procuraduría  General de la Republica- ya sabíamos que este aparente desperdicio estaba basado más en el teatro que en la realidad.

 ¿El antidoping para los policías y militares y los funcionarios de gobierno? Ni pensarlo,  ya que viola sus derechos humanos. La secrecía es el mandamiento no escrito por los drogadictos con dinero. Sin embargo, es la hipocresía el elemento máximo  de la drogadicción en México, tanto de los consumidores, como de los procuradores.

 El ultimo golpe al narco celebrado por el Gobierno de la República,.fue  el de un campesino  oaxaqueño llamado el líder del cartel del sur, un tal Sierra Partida, que mas bien parece un encargado de rancho, que un famoso líder multimillonario introductor de las drogas hacia Estados Unidos y  al consumo interno, of course.

 La lucha contra las drogas es la serpiente que se muerde la cola, es el buey hablando de cuernos y las corridas de taxis entregando cocaina  a domicilio; la guerra contra el narcotráfico se convierte más en una partida de caza, que en un marrazo contra los intereses creados, dentro y fuera del gobierno.

 Las campañas mediáticas celebrando la agonía del narco en México, son desde ahora la pìrrica batalla del presidente Calderón, que mediante una conversión de imágenes, son los  titulares en los noticieros .La operación cucaracha, el ataque al narcomenudeo, las narcotienditas y los mensajeros de Colombia, así como los maras y los  burreros en la red de carreteras  y espacios aéreos, son la realidad de un gobierno que se preocupa más por la extradición de criminales- para rehabilitar nuevos cuadros de gerentes en la mercadotecnia de las drogas-que en la cruenta batalla por el control de los mercados del narcotráfico.

 Tuve un amigo, miembro de la policía local, la preventiva o metropolitana, que me contó los siguiente. El comandante de área solicitaba a todos los policías que se atuvieran a las consecuencias si hablaban de más, una noche, previo a una revisión ordinaria, el comandante ordenó una reunión en despoblado de todos los polis a su cargo, dice mi amigo, que en la patrulla oficial se doblaba el espejo lateral y allí se hacían líneas de coca, e iban pasado todos y cada uno de ellos a impregnarse las narices del enervante.  O todos coludos o todos rabones.

 En México, cualquiera con algo de dinero puede conseguir drogas, las hay por teléfono, con entrega a domicilio, de a gramo, o de a kilo, por paquetes o carrujos por cincuenta pesos. La famosa piedra es uno de los más socorridos ejemplos de la satánica forma de hundirse en el camino del mal. Los procuradores de drogas son famosos por sus años en la tradición de vender drogas al menudeo a sus clientes, que como he dicho, pertenecen a distinguidas familias potosinas.

 Kilos de coca y toneladas de drogas se consumen diariamente en México, las narices de los hipócritas están blancas de estupor por la eterna discusión por la legalización y el uso de narcóticos, que de todos modos coexisten en la realidad y no sólo en las campañas publicitarias de la tara visión.

 Muchas veces, prendo mi churrito antes de acostarme, veo en el canal de las estrellas el noticiero y me gana una risa descarnada al figurarme la cantidad de mota que se está quemando en el mismo instante en que la hipocresía duerme el sueño plácido de la Constitución ,y guardo para mí las carcajadas de los idiotas que creen que engañan a la gente, cuando en realidad se posan como mariposas cerca del fuego efímero de las drogas.

 He afirmado antes que la hipocresía en el elemento ordinario en la lucha contra y con las drogas, estoy seguro, estimado lector de estas notas , que conoces igual o más que yo  lo que he pergeñado en estas líneas, así que saca la mano y ponte la del puebla.

 

                                     

                                             lazzaroaguilar@yahoo.com.mx