Un cardenal inquisidor


Por Lorenzo Maghandi


A más de tres meses de los hechos que se suscitaron el pasado 28 de mayo en la ciudad de Guadalajara con la visita de los jefes de Estado y de Gobierno, el comentario en esta ocasión es sobre las declaraciones omitidas por el Arzobispo de aquella ciudad Juan Sandoval Íñiguez. Este individuo conocido por ser un poderoso del gobierno panista de Jalisco y de la clase rica alega que los manifestantes que acudieron a Guadalajara son unos "delincuentes" sólo por el "delito" de ser luchadores sociales contra un sistema asesino, inhumano que condena a los pobres por siempre a ser pobres, favoreciendo a la clase dominante, para seguir acaparando las riquezas de este país. Desde luego que éste "hijo de... Dios" defiende este sistema porque es parte de él. Es más aplaude la brutal represión en contra de aquellos, defendiendo a los cuerpos represores que, asegura, "fueron golpeados". Esta "fina persona" nada dice de cómo sus "héroes" torturaron a decenas de personas en las cárceles; de cómo fueron vejados, humillados, reprimidos; en una palabra, aniquilados.


Sandoval Íñiguez –amigo del clandestino grupo de ultraderecha El Yunque (nazifascistas)– vocifera con el afán de proteger al gobernador panista Francisco Ramírez Acuña (otro yunquista más), preguntando: "¿Es que no tienen nada que hacer?", y agregando: "Deberían ponerse a trabajar". En otra de sus "brillantes" declaraciones a la prensa, dijo: "Estos señores globalifóbicos, o como que se les quiera llamar, o altermundistas, agredieron y destrozaron comercios, ahora que no se hagan las víctimas". Pero se ha denunciado que hubo "policías" infiltrados pagados por el gobierno de Jalisco que agredieron a las "blancas palomitas" uniformadas, lo que ocasionó la golpiza, detención y tortura de más de un centenar de muchachos. Testimonios confiables aseguraron que apostaron golpeadores infiltrados entre los manifestantes.


Por otra parte, estimados lectores, queremos preguntar quién de verdad es un delincuente: si los que luchan por la construcción de un futuro mejor, o el señor Sandoval, quien sigue acusado de un sinnúmero de ilícitos, entre los que sobresalen el robo a más de mil feligreses por un viaje que se iba a llevar a cabo al Vaticano, el cual no se realizó. Esto último ocurrió a finales del año 2000 y aunque algunas personas afectadas manifestaron su inconformidad penalmente, a "Juanito" (como es costumbre proteger a ladrones que se encuentran en el gobierno y en la "santa" iglesia) no se le castigó.


El Cárdenal Iñiguez es muy influyente en Jalisco. Nos viene a la memoria cómo gracias a su poder corrieron al caricaturista "Falcón" del periódico local donde laboraba, por realizar un cartón en contra de la corrupción del "bendito señor".


Una más de sus "hazañas" es el pleito público que trae con el ex procurador general de la República, el salinista Jorge MacGregror, acusándose mutuamente de delincuentes y corruptos. (En honor a la verdad, de los dos no hay a quién irle.)


Así las cosas con este "ángel", este pillo con sotana, que utiliza la fe de los feligreses para hacer sus sucios negocios, a parte de hablar de temas políticos (que no es su función), apoyando en todo a los explotadores y maldiciendo a las buenas personas que luchan a favor de los trabajadores de este país. ¿Cómo es posible que en su ambiciosa mente festeje toda la maldad que los opresores del pueblo ejercen contra los proletarios? ¿Cómo es posible que este señor defienda a los poderosos, a los ricos, cuando Jesucristo luchó por la gente más humilde, demostrando un amor al prójimo del que muchos de los altos jerarcas eclesiásticos carecen?


Por último, preguntamos: ¿Qué sentirá su Dios teniendo a un hijo como Sandoval, que se conduce con pillerías, cuando se supone que don Dios nos ha enseñado a amar a nuestros semejantes? ¿El señor Sandoval sabrá entender aquellas palabras proclamadas por Cristo "ámate a ti mismo como a tu prójimo"?