Un cardenal inquisidor
Por Lorenzo Maghandi
Sandoval Íñiguez –amigo del clandestino grupo de ultraderecha El Yunque (nazifascistas)–
vocifera con el afán de proteger al gobernador panista Francisco Ramírez Acuña
(otro yunquista más), preguntando: "¿Es que no tienen nada que hacer?", y
agregando: "Deberían ponerse a trabajar". En otra de sus "brillantes"
declaraciones a la prensa, dijo: "Estos señores globalifóbicos, o como que se
les quiera llamar, o altermundistas, agredieron y destrozaron comercios, ahora
que no se hagan las víctimas". Pero se ha denunciado que hubo "policías"
infiltrados pagados por el gobierno de Jalisco que agredieron a las "blancas
palomitas" uniformadas, lo que ocasionó la golpiza, detención y tortura de más
de un centenar de muchachos. Testimonios confiables aseguraron que apostaron
golpeadores infiltrados entre los manifestantes.
Por otra parte, estimados lectores, queremos preguntar quién de verdad es un
delincuente: si los que luchan por la construcción de un futuro mejor, o el
señor Sandoval, quien sigue acusado de un sinnúmero de ilícitos, entre los que
sobresalen el robo a más de mil feligreses por un viaje que se iba a llevar a
cabo al Vaticano, el cual no se realizó. Esto último ocurrió a finales del año
2000 y aunque algunas personas afectadas manifestaron su inconformidad
penalmente, a "Juanito" (como es costumbre proteger a ladrones que se encuentran
en el gobierno y en la "santa" iglesia) no se le castigó.
El Cárdenal Iñiguez es muy influyente en Jalisco. Nos viene a la memoria cómo
gracias a su poder corrieron al caricaturista "Falcón" del periódico local donde
laboraba, por realizar un cartón en contra de la corrupción del "bendito señor".
Una más de sus "hazañas" es el pleito público que trae con el ex procurador
general de la República, el salinista Jorge MacGregror, acusándose mutuamente de
delincuentes y corruptos. (En honor a la verdad, de los dos no hay a quién
irle.)
Así las cosas con este "ángel", este pillo con sotana, que utiliza la fe de los
feligreses para hacer sus sucios negocios, a parte de hablar de temas políticos
(que no es su función), apoyando en todo a los explotadores y maldiciendo a las
buenas personas que luchan a favor de los trabajadores de este país. ¿Cómo es
posible que en su ambiciosa mente festeje toda la maldad que los opresores del
pueblo ejercen contra los proletarios? ¿Cómo es posible que este señor defienda
a los poderosos, a los ricos, cuando Jesucristo luchó por la gente más humilde,
demostrando un amor al prójimo del que muchos de los altos jerarcas
eclesiásticos carecen?
Por último, preguntamos: ¿Qué sentirá su Dios teniendo a un hijo como Sandoval,
que se conduce con pillerías, cuando se supone que don Dios nos ha enseñado a
amar a nuestros semejantes? ¿El señor Sandoval sabrá entender aquellas palabras
proclamadas por Cristo "ámate a ti mismo como a tu prójimo"?