IV Informe de gobierno, Fox inicia su descenso
(Jueves 2 de Septiembre de 2004)
Por Felipe Moreno
Como ya se había apuntado antes en este mismo espacio de Juicio Político, el inicio del quinto año de gobierno de Vicente Fox desencadenará una serie de actos y eventos al interior y exterior de todo el gobierno en México. La administración de Vicente Fox, con todo y el llamado "cambio" no puede ni podrá sustraerse a este tipo de vaivenes políticos. Los tiempos siempre se cumplen en política; es hora de dar inicio al descenso de un mandato que paradójicamente nunca subió y menos consolidó. La democracia es así, cien por ciento perfectible y modificable.
El poder es lo más parecido a un "tigre" de bengala de largos y filosos colmillos. Son armas letales al igual que sus enormes y peligrosas garras. El ser que se siente poderoso va siempre montado sobre los lomos de la "ficticia" bestia, se le ve como lo siente y lo disfruta, todo mundo puede verlo, incluso aplaudirlo o admirarlo, pero nadie puede acercársele y menos tocarlo, a menos que quiera correr los riesgo mortales de su osadía. El poder es impalpable, no así sus devastadores efectos o resultados. Subirse a la "bestia" del poder no es sencillo y menos permanecer montado. Sostenerse es todo un arte, requiere mesura y sobre todo sabiduría política. El poder embriaga, marea hasta al más inteligente y pintado. A otros, los débiles, realmente los enloquece. El subirse al "tigre" del poder puede implicar uno que otro riesgo, pero nunca será tan peligroso ese evento como su descenso.
Esos colmillos y esas garras del "tigre" que suelen servir para mantener a todos a raya, son celosos guardianes que, por lo regular, terminan en contra de quien los monta, cuando el jinete resulta poco diestro al dejar la cabalgadura. Las embestidas del "tigre" son siempre mortales pues generalmente son atizadas o dirigidas por el sucesor en dicha posición de poder y de política. Algunos cabalgantes se han acelerado, recién han subido a la cabalgadura. Realmente han abusado del poder que dicha posición de privilegio les otorga, siempre sin reparar en sus brutales y devastadoras consecuencias. El poder es un boomerang que regresa con más fuerza para acabar con aquellos que actuaron con cinismo y prepotencia desmedida. Aquellos que no supieron manejar con sabiduría su descenso, cayeron hechos pedazos al primer de los zarpazos. En esa medida la ley física que dice "a toda acción corresponde una reacción inversamente proporcional a la fuerza que la genera", se aplica perfecta en política. Nadie escapa a la consecuencia de sus hechos, sus dichos y sus actos. No obstante sea cierto que los residuos dejados por las garras y los colmillos del "tigre" aún provoquen ciertas molestias después de muertos en la política. Y más grande sean los resquemores entre aquellos personajes que aún no saben o no se imaginan las dimensiones de las garras y colmillos de la "bestia".
El poder -frío como es- nada tiene que ver con el gobierno, aunque sea el gobierno su máscara más perfecta. Ernesto Zedillo jamás tuvo el poder, si acaso llegó a sentir en sus manos una parte del gobierno. Aquella que le sirvió para dejar a México endeudado con el Fobaproa y otras irregularidades. Su mandato nos hundió y nos dejó en los márgenes de la criminalidad más irrefrenable. Su gobierno se caracterizó por el número más alarmante de asesinatos y "suicidios", ocurridos muchos de ellos en las mismas nóminas del gobierno federal. No obstante, supo manejar su descenso, al día de hoy nadie, ninguno de sus críticos, ha podido hacerlo añicos. Quizá sea porque nunca se montó en "la bestia" del poder. Ernesto Zedillo es hoy, sin lugar a dudas, el ex burócrata o tecnócrata mejor pagado del país y quizá del mundo. Como se sabe, tiene muchas chambas allende nuestras fronteras, a pesar de haberse construido una mansión en El Pedregal. Ernesto Zedillo es uno de los pocos empleados mexicanos al servicio de las grandes trasnacionales. Ernesto Zedillo vive como rey, luego de haber conducido las fauces y las garras del "tigre" de manera implacable, en contra de su antecesor, en contra de todo aquello que se le opusiera. Fue un verdadero gañan, por lo mismo su caso no puede considerarse aun cosa juzgada.
Vicente Fox ha dado inicio al quinto y último año de gobierno. El sexto ya se sabe y se tiene conocimiento que únicamente se trata de un año de trámite y elección donde ya hay candidatos. El descenso de un Presidente de México, marcaba antes el momento de más poder, cuando un Presidente de México reflexionaba para elegir a quien entregaba el poder, léanse las riendas del "tigre" para que no lo destrozara. Aún así, las leyes de la historia y la política son implacables, señalan que nadie, quizá alguno, ha logrado superarlas. Aunque lealtad y agradecimiento no sean siempre valores válidos en materia política. El poder es frío, insensible, lineal e indivisible, tanto en sus beneficios como en sus consecuencias. Es real y objetivo, no consciente ni anida subjetivismos. Sus beneficios son únicos, personales, aún y cuando sus reacciones pudieran llegar a ser parte de una reacción en pareja o colectiva. El descenso ha comenzado. Las primeras reacciones son preocupantes. Pareciera como si alguien no viera al "tigre" y menos sus colmillos y garras. Pareciera también que quisiera darse un descenso precipitado. Las huellas del tiempo son implacables y evidentes.
Sobre el IV Informe de Vicente Fox la nota principal es que no hubo informe. No hubo cifras ni números para un pueblo cada día más demandante. Más aún, se pretendió dar una idea de "prolongar el mandato" o "aún hay tiempo", al pretender vender esa idea la del inicio del tercer tramo de su mandato, cuando en la realidad sólo le quedan al "gobierno del cambio" unos cuantos meses. Días y horas para reflexionar sobre la famosa y casi mágica palabra importada desde territorio gringo: DEMOCRACIA, DEMOCRACIA y más DEMOCRACIA. Aunque ésta forma y fórmula de gobierno no sirva para darle de comer a 100 millones de compatriotas.
El descenso ha comenzado, México vivirá momentos preocupantes y peligrosos.