LA FIESTA DE LAS LETRAS Y EL DERROCHE DE LOS RECURSOS PÚBLICOS MUNICIPALES

 

 

Por Carlos Guerrero

 

En principio no quería ir al pomposamente denominado "Festival de literatura," organizado por la dirección de cultura municipal a fines de la cuarta semana del mes de mayo, por varias razones: No me gusta acudir a estos eventos; tengo siempre otras cosas que hacer; tengo una desconfianza innata de la calidad literaria de los escritores que se presentan y, sobre todo, pienso, es un evento al que se presta un grupo de intelectuales con escaso sustento ético o bien con demasiada ignorancia respecto de lo que sucede en la relación de los trabajadores de la cultura con las autoridades culturales y los presupuestos respectivos, para que finalmente se levante el cuello la autoridad cultural municipal, representada en un español con escasa cultura, de rostro pálido que parece emergido de alguna catacumba romanas o recién salido de una prisión local, y que goza de la animadversión y desconfianza de casi todos los trabajadores de la cultura en San Luis Potosí que se han mantenido y los han mantenido lejos de cualquier participación cultural con el muicipio.

Pero quise saludar al viejo maestro, que habían traído exprofeso de Sudamérica para que nos leyera a los potosinos algunos de sus poemas. Y me tuve que tragar íntegros todos los rollos previos del grupo de escritores premiados en algunos de tantos certámenes por jurados que son como ellos de insulsos, esa es la verdad, tan alejados de si mismos, tan nada tenían que decir sino utilizar el lenguaje de la manera más común y corriente, para relatar las banalidades más comunes y corrientes de personas hundidas en asépticos presupuestos universitarios.

Algunos de los escritores son de vanguardia, otros pertenecen ya a la posteridad, como el caso del poeta Alí Chumacero que a la edad que tiene (creo que 92 o 94 años) ignora si está dormido o despierto, lo mismo que Félix Dauajare o Juana Meléndez, sujetos a una espera que finalmente se esfumará dramáticamente en la nada. Y lástima, porque  finalmente no lograron trascender como poetas y se prestaron a las maniobras clasistas de un gobierno que ha aplastado la cultura y a los artistas, se prestaron al circo municipal que en este caso costó varios millones de pesos, con los cuales hubiera sido posible darle trabajo a más de 50 escritores potosinos durante un año además de publicarles a cada uno de ellos un par de libros. Pero el español director de cultura municipal, no sabe nada de nada ni quiere escuchar otra cosa que las campanitas en sus oídos que lo elogian y le dicen que es un chingón, cobijado por Octavio Pedroza, y que tan sólo busca alimentar su enferma arrogancia aprovechando el golpe de suerte que lo posicionó en la administración de un altanero e ineficaz presidente municipal panista de minoría que "ganó" apenas con el once por ciento del voto de los electores y que tiene hundidos en la desgracia la ciudad y a sus habitantes.

Por otra parte el tiempo, al ver a los escritores envejecidos, hace estragos no nada más en el aspecto físico, sino que también va mellando la voluntad, la inteligencia, la memoria, incluso la identidad; es como un óxido que lo corroe todo, como una enfermedad irreversible y sin cura.

Los escritores viejos no pudieron disimular la edad y se durmieron en la lectura de los otros poetas, felices de haber sido contratados por De la Llera, el funcionario municipal que hace estragos el presupuesto potosino para la cultura. El público por su parte aplaudía como si tuviera comezón en las palmas de las manos y esa fuera la única manera de mitigarla, junto a una gran capacidad de entender lo que los escritores leían, aunque fuera en otros idiomas como francés, inglés o italiano; el director de cultura del municipio recibió halagos demasiado serviles por parte de algunos de los intelectuales contratados que lo elevaron hasta la estratosfera como si les hubiera dado una buena propina y además hubiera pagado los elevados gastos del evento con dinero de su cartera.

El poeta local Lázaro Aguilar, presente durante algunos minutos en las lecturas, ante la simpleza narrativa de los escritores, me dijo: "Por eso no escribo narrativa". Y yo le contesté: "Si así fuera la narrativa yo tampoco lo haría". Pocos instantes más tarde se había marchado.

Brillaron por su ausencia en el evento los escritores potosinos, pero Miguel Donoso fue atendido solícito por Nacho Betancourt (quien de seguro fue quien le consiguió un curso en el Colegio de Tomás Calvillo, y que bueno), Fernando Betancourt, la hotelera Isabel Galán, el licenciado Felix Dauajare y su animada esposa. También estuvieron ausentes los antiguos pupilos del viejo maestro ecuatoriano que mostró las consecuencias de su avanzada edad. Leyó un par de poemas para no abrumar al público cansado, según él, de escuchar tantos poemas. Resultaron ininteligibles porque su voz también está afectada y se tenía difícilmente en pie frente al atril. Afortunadamente no pronunció ningún halago a De la Llera o al municipio.

Cuando leyó, Donoso hizo una muy breve semblanza suya, su vida de marino, su vida en las letras, y con un dejo de amargura en algún momento expresó convencido de que él no era nada, había sido tantas cosas para finalmente sentirse vacío. No estoy personalmente de acuerdo, porque Donoso eligió vivir y sumar experiencias y conocimientos que fue registrando en sus libros, en sus novelas, cuentos y poemas, y además ha sido un escritor muy completo, sin el éxito de un Vargas Llosa o un García Márquez, pero con una escritura sólida y al mismo tiempo variada. Ha sido un crítico literario muy preciso, y ha influido en muchos escritores en México por medio de los talleres literarios que contribuyó a formar en el país. Su vida ha sido fructífera y que bueno que a su edad continua impartiendo lecturas, cursos y conferencias. Ojalá que sus ex-alumnos siguieran su ejemplo de disciplina y trabajo, ya él lo señalaba en algún momento: Un escritor escribe siempre. Y para decirlo de una buena vez, Miguel Donoso Pareja es una leyenda viviente, y él no tuvo el honor de conocer a Rulfo -de quien fue un gran amigo- ni a Cortazar, ni a Benedetti, ni a Onetti, ni a muchos otros, sino que fueron ellos quienes tuvieron el honor de conocer a este escritor universal, originario de Quito, Ecuador, y que por este sólo hecho se justificaría el evento del municipio.

Más tarde, cuando fui a saludarlo, me dijo: -¿Qué te parecieron mis poemas?

Tuve que reconocer que no los había entendido, y fue algo que lamenté porque me hubiera gustado escucharlos con claridad, pero lo castigaron, lo dejaron con su cansancio hasta el final, y no se le asignó a Angélica (una joven que tuvo esa función con los demás) para que leyera sus poemas, lo cual hubiera estado perfecto.

A continuación agregó, entusiasmado y de manera muy directa: -Tengo que ir a cobrar más tarde porque me dijeron que pagaban hoy.

-Primero lo primero -le contesté, dándole la razón-, esos son asuntos que se deben postergar.

Más tarde reflexionaba en la intrascendencia de estos "festivales" y pensaba que ojalá las autoridades culturales del municipio y también del estado, tuvieran la inteligencia, o al menos el instinto de hacer un evento verdaderamente importante, amplio, con conferencias, lecturas, cursos, mesas de discusión con las autoridades de la cultura, en donde participemos todos los escritores de San Luis Potosí, de la capital y de los municipios, siempre tan mal representados por el cansancio del licenciado Félíx Dauajare y siempre marginados de los eventos culturales y también de los presupuestos de los gobiernos municipal y estatal. Un evento que no sea excluyente pero que estén escritores reales de otras latitudes y de peso real para que se enriquezca el intercambio de ideas. Eso si valdría la pena.

Y continuando en esa línea, dicho evento puede ser transmitido por los medios televisivos y radiofónicos de la ciudad. Con la presencia en las mesas de discusión de las principales autoridades culturales responsables de este quehacer en la ciudad, en el Estado y en algunas instituciones u organismos, para que se confronten ideas y planes frente a los demás actores de la cultura artística, en un pleno ejercicio de democracia cultural. ¿Serán capaces de tomar la iniciativa? Lo dudo mucho.