ENTREVISTA: STUART CHRISTIE Militante anarquista. Publicado hoy en el Pais.
x CNT-València - [25.08.04
- 17:31]
"Colaboré para asesinar a Franco en el Bernabéu" Con 18 años, Stuart Christie
viajó a España en autoestop. Eran jornadas de calor, en agosto de 1964, y el
joven anarquista escocés escondía una carga de explosivos bajo sus ropas. Franco
estaba en su objetivo en un atentado que Defensa Interior, organismo secreto de
la CNT, la FAI y la Federación Ibérica de las Juventudes Libertarias (FIJL),
proyectaba perpetrar en el estadio del Bernabéu. La operación se frustró en la
madrileña plaza de las Cortes. Allí el enlace escocés fue detenido el 11 de
agosto y condenado a 20 años de cárcel.
valencia
llibertaria
En la intensidad de la campaña internacional, y tras una solicitud de clemencia
de su madre, Franco conmutó la pena y Christie retornó a casa. A sus 58 años, y
desde su residencia en el sur de Inglaterra, Christie rememora su apoyo a la
lucha antifranquista, que relata en un libro de memorias, Granny made me an
anarchist (Mi abuela me hizo anarquista), que Simon & Schuster lanzará en el
Reino Unido el 6 de septiembre. No hay planes, de momento, para su traducción al
castellano.
Pregunta. ¿Qué le empujó a tomar las armas contra Franco?
Respuesta. La acción directa era la única opción. Con 17 años, me pareció más
positivo participar en operaciones de solidaridad internacional que teorizar
sobre la revolución. Hubo varios desencadenantes que me empujaron por esta
senda: la represión franquista con la militancia trabajadora y la ejecución por
garrote vil de los anarquistas Joaquín Delgado y Francisco Granado.
P. ¿Cómo se ganó la confianza de la militancia clandestina?
R. Pertenecía a la Federación Anarquista Escocesa y contacté con miembros en el
exilio de la FIJL que operaban en Defensa Interna, entre ellos, Salvador
Gurruchari.
P. Sorprende que recurrieran a un extranjero sin experiencia previa para atentar
contra Franco.
R. Era lógico. Los jóvenes españoles estaban controlados por el régimen, así que
utilizaban extranjeros. En mi caso, fui el enlace en un plan para asesinar a
Franco en el Bernabéu. Debía recoger explosivos y detonadores en un domicilio de
París y entregarlos a mi contacto en Madrid.
P. ¿Sufrió algún sobresalto en el viaje?
R. De París a Perpiñán viajé en tren y después en autoestop hasta Barcelona. ¡Un
estudiante, con falda escocesa, no despertaría sospechas de ser un terrorista!
Me había atado los explosivos y detonadores al cuerpo con cinta adhesiva. Al
llegar a la frontera se estropeó el coche y tuve que empujarlo bajo la atenta
mirada de agentes de policía. Estaba sudando y notaba que la cinta ya no
aguantaba a los explosivos. Pasé un momento espantoso.
P. ¿Localizó a su contacto en Madrid?
R. Debía recoger instrucciones en la oficina de plaza de las Cortes de American
Express. En cuanto entré, supe que había caído en una trampa. Secretas de la
Brigada Político-Social estaban esperándome. Me arrestaron y me interrogaron en
la comisaría de Sol durante cuatro días. No me torturaron, sólo me abofetearon,
pero a mi contacto, Fernando Carballo Blanco, sí. El consejo de guerra se
celebró el 2 de septiembre y días después me pasaron una carta por debajo de mi
celda de Carabanchel informándome de que saldría de prisión en 1984.
P. ¿Qué motivó la intervención de Franco para concederle la libertad a los tres
años y medio de una condena de 20 años?
R. La campaña internacional por mi liberación avergonzó a Franco. Estaba
negociando con Londres sobre Gibraltar y estableciendo relaciones con vistas a
un ingreso en la Comunidad Europea. Aprovechó mi situación como ejemplo de su
buena fe. Le convenía liberarme e impuso, en secreto, sus condiciones. Mi madre
tuvo que escribir una carta pidiendo clemencia para su hijo. Fue un acto de
diplomacia bajo la manga. Una buena publicidad para Franco.
P.¿Perdió la fe en la revolución durante su arresto?
R. Nunca. Un anarquista lo es para toda la vida. Lo que sí es cierto es que los
métodos cambian. Acciones que en el 64 eran posibles, hoy no lo son. Aunque uno
se oponga a la guerra en Irak, no es aconsejable atacar con una bomba a Tony
Blair, pero sí con una tarta de merengue.
P. ¿Cómo juzga el balance que se hace en España del franquismo?
R. No ha habido reconciliación y nadie ha sido enjuiciado por los crímenes
franquistas. Pero la gente no olvida. Mientras las víctimas no reciban
audiencia, justicia e indemnización, España seguirá manchada por las cicatrices
de la barbaridad de 40 años de tiranía clérico-fascista.
Fuente:LOURDES GÓMEZ - Londres El PAIS