EL GANGSTERISMO DE LOS ACTORES POLÍTICOS
Por: Eduardo José Alvarado Isunza.
Uno supondría que a estas alturas de la historia la sociedad mexicana hubiera
experimentado un importante desarrollo político y que sus autoridades tuviesen
desempeños estrictamente apegados al "estado de derecho" y a los dictados de la
moral pública.
Sin embargo, cuando uno mira las actuaciones de infinidad de funcionarios admite
que la actividad política es una de las más infames de cuantas existen,
equiparable incluso a prácticas criminales harto detestables, como la
pornografía infantil y el asesinato con todas sus agravantes.
Abundan los ejemplos de comportamientos gangsteriles en el ejercicio de la
función pública y son comunes a todas las agrupaciones políticas,
independientemente de su signo ideológico.
Uno que tenemos inmediatamente a la mano es el de Roberto Cervantes Barajas,
quien por segunda ocasión desempeña el puesto de presidente municipal de
Soledad, aunque ahora lo hace postulado por el Partido de la Revolución
Democrática.
En su primer desempeño como alcalde, lo hizo arropado en las siglas del ya
desaparecido Partido Auténtico de la Revolución Mexicana. Llegó a ese
agrupamiento azuzado por el entonces gobernador priísta/navista Horacio Sánchez.
Éste le utilizó para impedir que el viejo cacique cetemista José Guadalupe Vega
Macías pudiese mantener su influencia política sobre dicho municipio.
Quizás por ello Cervantes B. haya evitado cumplir un encierro carcelario por
diversos delitos. Entre ellos figuraba, por supuesto, un escandaloso fraude
contra el tesoro público del ayuntamiento a su cargo. Pero además de eso, en
contra del ahora perredista existían denuncias por compraventa de vehículos
robados.
Aún así, Fernando Silva Nieto, movió sus poderosas influencias para torcer la
mano a los jueces y a los funcionarios judiciales que debían promover castigos
penales en contra del ahora nuevamente munícipe. No es difícil que Sánchez haya
ordenado a quien dejó en el puesto proteger a su amafiado.
Debido a la impunidad que Cervantes gozó es por lo que ahora los habitantes de
Soledad deben aguantar sus excesos, pillerías y actos gangsteriles. No solamente
ha llevado a la quiebra financiera al ayuntamiento a escasos cinco meses de
tomado posesión del cargo, a causa del saqueo que él y sus compinches han
realizado de las arcas. Por este motivo corre fuertemente la versión de que
pronto los diputados locales resolverán positivamente la solicitud de
desaparición allí de poderes.
También es identificado como autor intelectual de un cuartelazo a través
del cual intenta desintegrar al actual sindicato de trabajadores municipales. En
su propósito por pulverizar toda oposición a sus desmedidas ambiciones
absolutistas, ha organizado ataques físicos en contra del honesto dirigente
Ramón Díaz Esparza, por negarse a sus deseos de controlar a la organización
laboral.
Díaz E. ha escapado milagrosamente a las agresiones que le ha dirigido Cervantes
B. y en las que han participado por igual pandilleros y mujeres. Una de ellas
ocurrió el pasado 27 de Julio. Ese día un grupo de personas, integrado
principalmente por mujeres, hizo presencia en las oficinas del sindicato.
Patearon y forzaron la puerta del domicilio. Llevaban claramente la intención de
picarlo con un arma. Por fortuna no lograron su objetivo.
Algunos participantes del asalto insultaban a Díaz E. y le exigían dejar de
lanzar periodicazos al munícipe Cervantes B. El líder laboral identificó
a Juan Carlos Cervantes Barajas, hermano del edil y uno de los beneficiarios con
la corrupción del ayuntamiento; a Jesús Ferrer Mata, quien trata de ser impuesto
por el mismo Roberto Cervantes B. como dirigente sindical; y al regidor Fernando
Quiroz, quien muy posiblemente será expulsado del Partido Conciencia Popular por
solapar los actos del munícipe, como quienes lanzaron aquel asalto a las
oficinas de su agrupación.
Otro incidente ocurrió apenas el pasado jueves 12 de Agosto. Ahora fueron
pandilleros quienes intentaron masacrar al valeroso dirigente sindical. No han
sido las únicas acciones que Roberto Cervantes B. ha dirigido para obligar a
Ramón Díaz E. a ceder ante su influencia. De estos hechos aquí narrados y de
otros de que ha sido víctima existen ya denuncias en la Procuraduría de Justicia
del Estado.
Por lo mismo, es inexplicable que las autoridades judiciales no hayan aún
brindado protección al dirigente y pedido al presidente de Soledad presentarse a
rendir declaración ministerial por las acusaciones de que ha sido objeto. Esta
indiferencia de la Procuraduría puede ocasionar un desenlace fatal.
También pudiera ser que no fuese puro desinterés esa actitud de las autoridades
judiciales ante una situación que pudiera degenerar en hechos de sangre.
Cervantes B. cuenta con poderosos aliados dentro del Congreso Local. Uno de
ellos es ni más ni menos que el diputado Juan Robledo, a cuya influencia es
endosado ese ayuntamiento. En la nómina de ese gobierno aparecen varios
recomendados del legislador, algunos cobrando sueldos exagerados. Uno de ellos
disfruta un salario superior a los 900 pesos diarios. Otro aliado del munícipe
es el diputado Jorge Arreola.
De acuerdo a la versión de hechos dada por Ramón Díaz E., la confrontación con
el munícipe sucedió el 5 de Enero, apenas instalado su gobierno. Citado a su
despacho para conversar, el dirigente sindical escuchó las que parecían órdenes
precisas del alcalde y no una plática para intercambiar puntos de vista y
conciliar intereses. Cervantes B. le exigió su complicidad para despedir a 210
trabajadores municipales que pertenecían a la organización, renunciar a las
anteriores condiciones generales de trabajo y permitir la integración de un
nuevo sindicato, del que Díaz E. supuestamente sería dirigente.
Díaz E. resistió las presiones del edil perredista. Desconocía entonces que su
actitud lo llevaría al grado de poner en riesgo su vida o por lo menos de sufrir
heridas graves. A estas alturas y ante el desinterés de la Procuraduría de
Justicia por su caso, a Díaz E. sólo le dan segundos de tranquilidad la
disposición de sus compañeros a sostener su lucha y la posibilidad de que el
Congreso resuelva desaparecer los poderes en el vecino municipio de Soledad.