EL GOBIERNO EN SAN LUIS ¿ENFERMO INCURABLE?

Por C. Guerrero

En San Luis Potosí existen dos realidades sobrepuestas, la de los políticos y la de la gente.

Gobierno del Estado enfrenta diariamente manifestaciones públicas que a veces reprime, como la de los profesores del Cobach Pedro Moreno a quienes golpeó y robó en la víspera de la visita de Fox a la ciudad. Actualmente sigue la de los burócratas, o manifestaciones individuales como la de la señora Mary Carmen quien, defendiendo la vida de una niña atacada por el cáncer y ante la indiferencia criminal de las autoridades, se manifiesta con mucha firmeza en el interior del Palacio, arriesgando su integridad física. Los taxistas siguen con sus manifestaciones porque violentaron sus derechos. Y muchos grupos más están que tomando la decisión de manifestarse en contra del gobierno panista de Marcelo de los Santos y el municipal de Octavio Pedroza porque no conocen otra política que la de las amenazas y la represión y no sabe responder sino ante la presión de los manifestantes, de las personas que no se dejan.

El Congreso también me causa un efecto extraño: compuesto por priistas y panistas en su mayoría, y dos excepciones perredistas, se discuten cosas ajenas a los intereses de la sociedad, se aprueban leyes que nadie conoce como la de las sanciones a los fumadores públicos o la de la vivienda que no legisla lo importante como es el derecho de todo mexicano  y potosino a poseer una vivienda digna y decorosa, no módulos de neurosis de 45 metros cuadrados. O barbaridades como la de Vera Fabregat, ni más ni menos que el abogado y diputado Vera Fabregat hablando de la necesidad de que en San Luis Potosí se instale la pena de muerte a los delincuentes graves. ¡Vaya herramienta que le estaría proporcionando al gobierno de derecha del PAN permitiéndoles legalmente deshacerse de sus opositores políticos a los que sentenciaría a la pena capital! Vera Fabregat nunca se ha caracterizado por su probidad (el burro hablando de orejas, como luego dicen).

Los crimenes de la policía han creado problemas sociales y una pésima imagen de la autoridad judicial y del gobernador. El procurador de apellido Trejo ni siquiera es de aquí y por lo tanto desconoce la realidad potosina y a la gente misma. Tal parece que el gobernador Marcelo se hubiera traído empleados de sus sucursales afiliadas a la casa bursátil inglesa Merril Lynch para los principales puestos de gobierno que son personas sin capacidad de decisión, sino simples empleados obedientes que copiaron lo exterior del PRI pero no la experiencia que este ganó a lo largo de más de setenta años de gobernar México y cierto nivel de funcionalidad.

En Justicia tan sólo un tres por ciento de los delitos que están en proceso obtienen sentencia, lo que habla de una casi total impunidad en San Luis Potosí para delinquir. Los policías carecen de preparación profesional, de nivel ético y de reponsabilidad social porque no son sino el resultado de la ignorancia y la miseria de la gente. La mayoría de los jusgados están sujetos a una fuerte corrupción, según afirman los mismos litigantes.

La lógica del sistema es enferma porque mientras tanto el campo sigue pobre, los campesinos emigran, los obreros ganan una miseria, el desempleo crece, la burocracia crece, la delincuencia crece, los pobres aumentan y se reproducen,  los ricos se atemorizan, la policía se fortalece, las cárceles se hacinan, la prensa miente, los políticos mienten, la gente se desespera.

¿Qué resta por hacer ahora? Esperar como ovejas a que un gobierno inexperto e insensible nos termine por lanzar al abismo no será lo más indicado, eso es indudable.