LA TINTA Y EL PAPEL NI COSQUILLAS A LOS BURÓCRATAS DE LA CULTURA
La organización combativa de los creadores de cultura lo único que los puede quitar de su chamba...
Roberto Vázquez, Gerardo Vázquez, Gilberto Vázquez y Patricio Vázquez son una linda familia unida por los lazos presupuestales en una misma dependencia.
En un momento dado puede ser el hastío de ver más de lo mismo al frente de las instituciones culturales lo que me hace sentir esta animadversión y este vacuidad. Hemos visto como pasan las administraciones por el edificio que alberga al instituto de Cultura y como cada una, a su modo, nos traiciona. Como cada una resulta intrascendente para los hacedores de cultura y como cada una resulta beneficiaria en términos económicos.
Observo como toda la gente trabaja en su ámbito con unas ganas que ya las quisieran las personas que actualmente dirigen la cultura en San Luis: los escritores continúan escribiendo aunque para personas como Armando Adame o Débora en San Luis Potosí no existan escritores; los teatreros prosiguen con su trabajo aunque pretendan ignorarlos funcionarios como Patricio o Gerardo Vázquez, lo mismo los titiriteros, los compositores, los fotógrafos, los escenógrafos, los bailarines y los coreógrafos, los pintores y los escultores, todo mundo trabaja aunque le pese a la burocracia cultural que responde con falsas promesas a las iniciativas de los potosinos.
¿Qué sucede? Las instituciones culturales se han convertido en museos solitarios que albergan a algún puñado de burócratas que viven del presupuesto, situación muy lamentable porque demuestra la corta estatura del espíritu de algunos seres humanos que no dudan en sacrificar valores por dinero, ideales por beneficios económicos, principios por conveniencias inmediatas.
La cultura en San Luis Potosí se ha convertido en un despojo en las manos de la legión extranjera que la usufructa, y el hedor se extiende por todas las dependencias solitarias: casas de barrio, casas de cultura, centros culturales en donde la inactividad y la miseria intelectual y espiritual prevalece, ahuyentando a cualquier probable público o colaborador. Si el propósito es debilitar el espíritu independiente y combativo del artista local a partir de repartirle mijagas, tal vez lo logren. Si la intención es obedecer las consignas del coloso del norte para debilitarnos culturalmente y vencernos con facilidad, tal vez lo consigan...
Incluso algunos artistas contestatarios, rebeldes, sobrevivientes de las infamias gubernamentales en el pasado, son ahora por las hábiles artes de los nuevos administradores, dóciles perritos que comen de la mano del amo. Pero el amo es insaciable. El amo y su corte de lacayos están cumpliendo su proyecto de vida, su megaproyecto: Ser los jefes en el ámbito cultural en el estado durante los próximos cinco años y construir su patrimonio familiar a partir de defraudar a los potosinos y darles atole con el dedo. Los anteriores directivos del Instituto de Cultura lo hicieron también. Nos defraudaron y se les pagó por eso.
Mientras, el secretario de cultura se embolsa 70 mil pesos mensuales por no hacer absolutamente nada; mientras, sus principales lacayos se embolsan otra buena lana por acompañarlo en su inactividad, Débora, la inquieta y simpática directora española del programa editorial de la López Valarde, les sale a los escritores que buscan impartir talleres, o publicar su obra o participar de alguna manera, que se toman la molestia de buscarla para perder lastimosamente el tiempo, que aunque estemos a fin del año todavía no le llega el presupuesto, que la disculpen... que tal vez el próximo año, porque no hay lana para actividades, nada más para los sueldos de ellos, que entiendan por favor. Débora se disculpa lastimosamente por estar atada de manos, pero no se le olvida cobrar sus centavos. Se fue el año y ahora nos piden disculpas. ¿Y habrá que soportarlos otros cinco años?
No existe buena voluntad, ni capacidad, ni sensibilidad, ni siquiera la intención por parte de los burócratas de la cultura, de la mafia de los Vázquez y estoy seguro de que resultará inútil seguir gastando tinta, papel, saliva que no les hace ni cosquillas a esta elite. Lo único que le puede afectar es la organización libre e independiente de los artistas que actúen al unísono como los dedos de una mano que lo mismo se abren para extender un saludo, que se cierran para formar un puño sólido y amenazante a quien los agrede. Los burócratas de la cultura en San Luis deben ser cuestionados directamente por todos los trabajadores de la cultura que no queremos doblegarnos al fraudulento poder que recibieron de un gobernador que no ganó por los votos del pueblo sino por los oscuros arreglos que hizo con el ex-gobernador Fernando Silva.
Creo, y así lo afirmo, que un año de desempeño de los burócratas es más que suficiente para demostrar si sirven o no. Y la verdad es que todos en San Luis nos hemos dado cuenta que no, que son un equipo que no ha demostrado ninguna vergüenza para vivir en calidad de beneficiarios del presupuesto de los contribuyentes potosinos. Es triste por la pequeñez que revela el espíritu de algunas personas, y es indignante porque constituye una ofensa para todos.
Mientras tanto continuará la amenaza por otros cinco años de la postración de la literatura, del teatro, de la escultura, del cine, de la música, de la pintura, de la danza, de la educación artística, de la gente que depende de talleres, cursos, seminarios, conferencias porque los burócratas con su conciencia acomodaticia vinieron a estafarnos, a burlarse y, por supuesto a asesinar lo que queda de la cultura artística en San Luis Potosí, contando con el apoyo cómplice de la comisión de cultura del congreso del estado, en manos de Mauricio Leyva que por ignorancia, por mala fe, por flojera o por todo esto junto, les sigue la corriente
¡No permitamos que estas gentes se salgan con la suya! Los beneficios de la cultura deben ser para toda la sociedad y no de manera privilegiada para los funcionarios de la Secretaría de Cultura. No se vale y no puede aceptarse.