EL GOBIERNO DE MARCELO PROTEGE LA CORRUPCIÓN, COBIJA LA EXTREMA DERECHA Y SE SOMETE A LAS TRANSNACIONALES
Por: Carlos Guerrero
Realmente es curioso; no tengo otra forma de definirlo. Maria Luisa Paulín es una de los muchos funcionarios que laboran con el gobernador Marcelo de los Santos, sin embargo esta mujer tiene una función muy particular porque de ella depende el manejo de la imagen pública del mandatario, excepto que para que una persona maneje la imagen de otra, requiere como premisa poseer una buena imagen ella misma, y en el caso de Maria Luisa su imagen es deplorable porque ha abusado de su posición dentro del gobierno del estado sometiendo la ley a sus intereses personales, a su sed de dinero y a su grotesca ambición de poder.
A esta funcionaria se le ha acusado públicamente por conducto de los medios impresos, televisivos y digitales de corrupta, pero no pasa nada, no hay una declaración oficial al respecto, ni se da acción alguna, ni el gobernador menciona nada, produciéndose un extraño silencio en el que los principales actores fueran cómplices que se tapan unos con otros.
Todo este asunto produce un amargo sabor de boca porque para cualquier ciudadano normal (que no guíe su criterio con el filtro de un partido) resulta evidente que el gobierno que tenemos los potosinos es un gobierno extraño, que propicia la corrupción y además le tiene sin cuidado lo que una parte de los medios informativos y la mayor parte de la sociedad digan al respecto. Tal parece que a la condición de corrupto se le agregaría el de cínico: "Sí robo, ¿y qué?".
La actuación de la funcionaria propicia un buen ambiente para que prosperen las denuncias hacia el gobierno de Marcelo, más preocupado por impulsar un proyecto ideológico de la extrema derecha nacional que en solucionar los problemas del Estado, más preocupado en los negocios personales que en gobernar.
Antonio Rubín de Celis, secretario de educación, no tuvo el menor escrúpulo en afirmarse como un miembro de la secta ilegal y secreta Opus dei, del cual la organización el yunque es su brazo represor y ejecutor, como se demostró recientemente con el asesinato de Pavel González a manos de yunquistas en la UNAM. Pero no pasó nada. El gobernador guardó un silencio cómplice a pesar de que el propio funcionario "educativo" se afirmó como miembro de la secta criminal del Opus dei cuya sede sigue estando en España.
Es obvio que el sistema educativo es básico en el proyecto del Opus, porque les permite reclutar jóvenes para sus intereses y desviar los contenidos y las acciones educativas antes liberales a posiciones conservadoras y retrógradas, como fue el caso de la niña que fue corrida de la escuela propiedad de la esposa del propio secretario de educación porque sus padres estaban divorciados, decisión que fue apoyada por el gobernador Marcelo, que se olvida de que su presidente Fox vive en reprobable amasiato con la señora Martha y ni el PAN ni el clero dicen nada a pesar de que la conducta inmoral de la "pareja presidencial" es vergonzosa para toda la nación. Todo es a conveniencia.
Por lo pronto el primer año de gobierno de Marcelo ya dio color porque en doce meses demostró que sabe ser muy tolerante a la corrupción y a la inutilidad de sus propios funcionarios (y funcionarias) de gobierno; también demostró que las necesidades más apremiantes de la gente humilde le valen, que el presente y el futuro del estado le vale y que los reclamos de los empresarios sujetos a las bandas de secuestradores que operan en San Luis también le valen, pero por otro lado ha sido muy enfático en demostrar una aberrante sumisión al poder de las trasnacionales y del proyecto criminal del Opus dei.
Y todavía le faltan cinco años.