¿ACASO FOX RECUPERA LA CORDURA?
Eduardo José Alvarado Isunza.
Debemos sentirnos parcialmente satisfechos por el inesperado giro tomado por el asunto de Andrés Manuel López Obrador y la campaña orquestada en su contra por fuerzas empresariales y políticas que han intentado eliminarlo (y seguirán haciéndolo) a cualquier costo, como parte del proyecto de esas mafias de poder por reducir nuestro país a una entidad mercantil más de las varias que integran sus corporaciones de negocios.
Digo que parcialmente debemos sentirnos satisfechos y no completamente, porque todavía deben darse algunas acciones que contribuyan verdaderamente a fortalecer el incipiente y frágil sistema democrático que estamos construyendo en nuestra nación. Y junto con ello, acciones que busquen restablecer por lo menos la tranquilidad de millones de personas que comenzábamos a inquietarnos y movilizarnos por el descarado trancazo con el que buscaba eliminarse a un contendiente a la silla presidencial (una canallada, como la calificarían infinidad de personas).
Quizás recuperemos totalmente el aliento si en las siguientes horas vemos que el presidente Vicente Fox ha comenzado a construir pensamientos con cordura y elaborar juicios sanos, cosa que sucedería con un anuncio de las renuncias de Santiago Creel Miranda, como secretario de Gobernación, y de su propio vocero (cuyo nombre desconocemos, porque no es un personaje importante ni en el gobierno ni en la política mexicana, y a quien debido a su grosero comportamiento bien podríamos referirnos como “Juan Nepomuceno”, como cuando los periódicos hablan de un carterista de cuya identidad se desconoce).
Las renuncias del general Rafael Macedo de la Concha y del subalterno Carlos Vega Memije no son suficientes para volver la situación política del país al nivel en que se encontraba antes de que los 360 ignorantes, desvergonzados y codiciosos diputados priístas, panistas y alguna que otra lechuga verde, desaforaran al jefe de gobierno del Distrito Federal, quien querámoslo o no, sea un farsante populista o no, tengamos simpatías por él o nos cause urticaria nomás verlo en televisión, es una autoridad legítimamente electa por miles de ciudadanos y de ciudadanas para gobernarles; además que representa una real expectativa de cambio para importantes cantidades de personas. En eso están de acuerdo todos los así llamados “científicos de la estadística” o “encuestólogos”.
No vamos a encontrarnos en las mismas condiciones en que estábamos hasta antes de aquella terrible hora en que 360 diputados priístas, panistas y verdes, simplemente agacharon la espalda y atendieron disciplinadamente la orden del amo para intentar triturar a un serio postulante al poder presidencial; hablo de 360 diputados que demostraron que sólo sirven para estirar la mano cada quincena y llevarse fantásticos sueldos que son otra majadería para un pueblo hundido en la miseria más espantosa, pero que ni por equivocación piensan en que están ocupando un puesto estratégico para el engrandecimiento de la nación.
Caben muchas interrogantes que debemos hacernos con el telón de fondo del desafuero de López Obrador; por ejemplo esta: ¿esos sucios y mafiosos diputados que coparticiparon en ese virtual golpe de estado contra un jefe de gobierno y contra la democracia apenas el 7 de abril pasado, son quienes impulsan su reelección en los puestos, argumentando que han adquirido una valiosa experiencia legislativa que pueden poner al servicio del país? Debemos decirles a esas bandas que encabezan tipos como Manlio Fabio Beltrones y Emilio Chuayfett que preferimos ciudadanos comunes, inexpertos, cándidos, pero eso sí muy íntegros y solamente comprometidos para con los intereses más genuinos de su patria, en vez de especialistas en marrullerías y toda clase de delitos.
Pero volvamos al punto en que decíamos que una forma de recuperar totalmente nuestro aplomo debe darse a partir de las renuncias de Santiago Creel Miranda y de “Juan Nepomuceno” (nombre con el cual rebautizamos a ese peladito que Vicente Fox tiene por vocero). Del todavía secretario de Gobernación debemos decir que él fue uno de los elementos fundamentales en un acelerado y preocupante proceso de descomposición política que comenzó a sufrir el país en escasos 20 días.
Esa impresionante “Marcha del Silencio” del último domingo, a la cual conservadoramente debieron movilizarse unas 500 mil personas, seguro alertó a los grupos que operan detrás del presidente Fox, como también debieron hacerlo esas valientes expresiones de repudio que comenzaron a hacer algunos “nuevos niños héroes mexicanos”. Y nos referimos a esa chica estudiante del Tec de Monterrey y al estudiante de la Universidad Benito Juárez de Oaxaca quienes tuvieron el aplomo suficiente de increpar al jefe de la nación. “No nos hagamos, Señor”, le dijo de frente el muchacho a un hombre que anda por las calles investido de todo un descomunal poder simbólico, tal cual es la figura presidencial.
Ya lo habíamos advertido en diferentes espacios y en diversas ocasiones: en San Luis Potosí hay una rica historia política sobre esa estrategia de lucha que queda a los y las ciudadanas para encararse a grupos empoderados de la sociedad, y que recibe el nombre de “resistencia civil, activa y pacífica”. En consecuencia, nos ha causado una enorme sorpresa percibir que ese importante legado es desconocido por quienes gobiernan a la nación, a pesar de que ellos también en algún momento usufructuaron sus conquistas.
Me pregunto si acaso el propio Fox olvidó ya cómo él mismo elaboró unas grandes orejas de cartón y llegó a ponérselas sobre las suyas, durante un informe de Carlos Salinas de Gortari, como protesta por los fraudes electorales cometidos por su gobierno. O me pregunto si los propios panistas olvidaron las acciones del “Maquío” Clouthier a quien tantas coronas de flores ofrecen ante sus monumentos, como esa que nos impusieron en un punto de esta ciudad. A los potosinos que maduramos en la década de los ochenta bien podrían habernos preguntado hasta dónde pueden llegar los actos de insubordinación ciudadana y cuánto pueden hacer. Es una lástima que quien gobierna carezca de esa memoria, porque debido a ello el país comenzó a fragmentarse y a transitar velozmente hacia escenarios de inestabilidad social, como aquellos a los que últimamente podemos acercarnos por medio de la televisión y que suceden en países como Ecuador, Chile o Nicaragua.
Otro mensaje claro de que la cordura ha recibido acceso en los juicios del presidente tiene que darse necesariamente con las renuncias de Santiago Creel Miranda y del lépero vocero presidencial. Esos serán los elementos básicos para restablecer el diálogo entre las fuerzas políticas