
REPUBLICA DE HONDURAS
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HIMNO NACIONAL.
(SU EXPLICACION)
Letra: Augusto C. Coello
Música: Carlos Hartling
Augusto Constantino Coello Estévez:
Nació en Tegucigalpa, el 1 de Septiembre de 1884. Su labor fue fecunda
en el campo de la poesía, ensayo, historia y diplomacia. En 1915
escribe el Himno Nacional.
Muere en El Salvador el 8 de Septiembre de 1941 y sepultado en el
cementerio de Tegucigalpa.
Nació el 2 de Septiembre de 1869, en la ciudad de Schlotheim,
Turingia. Alemania. En septiembre de 1896, llega a Tegucigalpa para
actuar como maestro de banda y maestro de música y canto. En 1903
recibe el encargo de hacer la música de un poema de Augusto Coello.
Por los conflictos derivados a causa de su nacionalidad alemana, se
trasladó en 1920 a El Salvador. Se radicó en la ciudad de Santa Tecla,
desempeñandose como director de la Banda Musical del sexto Regimiento
del Ejército. Murió el 13 de agosto de 1920 en Santa Tecla, El
Salvador.
Nuestro país, desde su independencia hasta el año de 1915, no tuvo su
himno debidamente autorizado por una disposición legal de Gobierno
usando como tal el canto patriótico llamado ``La Granadera'' letra del
hondureño, Dr. Rómulo E. Durón.
Fue la escuela ``Guadalupe Reyes'' de Tegucigalpa la que tuvo el honor
de cantarlo por primera vez, el 15 de septiembre de 1904.
Este canto quedó olvidado hasta el año de 1907 que con motivo de
reunirse en el Puerto de Amapala los presidentes de Centro América,
fue nuevamente ejecutado, quedando desde entonces en uso para las
recepciones y demás actos oficiales.
En consideración a lo extenso de la letra del Himno, el doctor y
profesor Presentación Centeno, en su condición de ministro de ramo,
siendo Presidente Constitucional de la República el doctor Miguel Paz
Barahona, dispuso que los alumnos de los establecimientos de enseñanza
primaria, secundaria y normal, solamente cantarán el coro y la séptima estrofa.
CORO
Tu bandera es un lampo de cielo
por un bloque de nieve cruzado;
y se ven en su fondo sagrado
cinco estrellas de pálido azul;
en tu emblema, que un mar rumoroso
con sus ondas bravías escuda,
de un volcán, tras la cima desnuda,
hay un astro de nítida luz.
I estrofa
India virgen y hermosa dormías
de tus mares al canto sonoro,
cuando echada en tus cuencas de oro
el audaz navegante te halló;
y al mirar tu belleza extasiado,
al influjo ideal de tu encanto,
la orla azul de tu espléndido manto
con su beso de amor consagró.
II estrofa
De un país donde el sol se levanta,
más allá del Atlante azulado,
aquel hombre que te había soñado
Y en tu busca a la mar se lanzó
Cuando erguiste la pálida frente,
en la viva ansiedad de tu anhelo,
bajo el dombo gentil de tu cielo
ya flotaba un extraño pendón.
III estrofa
Era inútil que el indio tu amado
se aprestara a la lucha con ira,
porque envuelto en su sangre Lempira,
en la noche profunda se hundió;
y de la épica hazaña, en memoria,
la leyenda tan sólo ha guardado
de un sepulcro el lugar ignorado
y el severo perfil de un peñón.
IV estrofa
Por tres siglos tus hijos oyeron
el mandato imperioso del amo;
por tres siglos tu inútil reclamo
en la atmósfera azul se perdió;
pero un día de gloria tu oído
percibió, poderoso y distante,
que allá lejos, por sobre el Atlante,
indignado rugía un león.
V estrofa
Era Francia, la libre, la heroica,
que en su sueño de siglos dormida
despertaba iracunda a la vida
al reclamo viril de Dantón:
Era Francia, que enviaba a la muerte
la cabeza del Rey consagrado,
y que alzaba soberbia a su lado,
el altar de la diosa razón.
VI estrofa
Tú también, ¡oh mi patria!, te alzaste
de tu sueño servil y profundo;
tú también enseñastes al mundo
destrozado el infame eslabón.
Y en tu suelo bendito, tras la alta
cabellera de monte salvaje,
como un ave de negro plumaje,
la colonia fugaz se perdió.
VII estrofa
Por guardar ese emblema divino
marcharemos, ¡oh patria!, a la muerte;
generosa será nuestra suerte
si morimos pensando en tu amor.
Defendiendo tu santa bandera,
y en sus pliegues gloriosos cubiertos,
serán muchos, Honduras, tus muertos,
¡pero todos caerán con honor!
Explicación
El coro es una evocación descriptiva de la bandera y el Escudo
Nacional, que se repite para demostrar adoración a esas dos grandes
expresiones de la vida pasada, presente y futura de la patria.
Las voces constituyen desde la primera hasta la sexta estrofa, una
aliación en orden cronológico de los principales hechos y fenómenos
históricos comenzando con la existencia precolombina y terminando con
la organización del estado libre soberano e independiente. La estrofa
séptima es un llamamiento cívico, una voz de alerta a todos los
hondureños como lógica conclusión de todo lo expuesto en las
mencionadas estrofas.
Coro
Imagina a la bandera como un resplandor de cielo, que está cruzado por
una franja blanca simbólica de paz, serenidad y pureza, que debe haber
y sobresalir en el espíritu de los hondureños. Las cinco estrellas
sirven para recordar que los estados centroamericanos formaron y han
de formar una sola patria, fuerte, rica, y respetada.
El emblema es el escudo con la leyenda: República de Honduras, libre,
soberana e independiente, 15 de septiembre de 1821, escrita en el
óvalo.**El mar embravecido representa los dos océanos que bañan y
protegen las costas hondureñas. El volcán viene a ser el territorio
nacional protegido por esos dos mares. Sobre el volcán nace y
resplandece el sol, que en tiempos pasados era imagen de adoración
para los aborígenes como punto central del Universo.
Primera estrofa
Como una india virgen y hermosa personifica a Honduras, virgen porque
en su suelo no haba puesto la planta ningún hombre extrao. Cerrados
sus ojos a la luz de la civilización europea, arrullada por el
incesante rumor de sus mares y hechada en actitud de largo reposo, con
sus riquezas amontonadas alrededor, así estaba la india al hallarla
Cristóbal Colón en el año de 1502.
El descubrimiento de tanta belleza natural, acaso inesperada, produjo
admiración y embeleso en el espíritu de Coln.
Segunda estrofa
Cristobal Colón había concebido la existencia de otras tierras que
ensancharan al mundo hasta entonces conocido por los europeos. Firme
en su concepción y después de marchas fatigosas a través de Portugal y
España venciendo muchas dificultades y realizando grandes esfuerzos en
varios años pudo preparar la primera expedición y se aventuró a
navegar por el océano Atlántico, sin detenerse hasta encontrar la
tierra presentida.
En el cuarto y último viaje, Colón descubrió a Honduras, tomando
posesión del territorio en nombre de los reyes españoles, Fernando e
Isabel el 17 de agosto del mismo año de 1502. Regresó a España dejando
iniciados los dominios de ella en el nuevo territorio que por lo tanto
fue llamado Hibueras por eso cuando la india que personificaba a
Honduras, despertó y levantó su frente, notó con asombro e inquietud,
que flameaba la bandera española como señal de hallazgo de Colón en la
tierra que tuvo esa suerte como corazón histórico.
Tercera estrofa
Al hallazgo siguió la ocupación y a ésta el ejercicio del dominio.
Para realizar la ocupación vinieron los conquistadores que penetraron
al territorio por diversos rumbos. Era natural que los nativos
opusieran resistencia valiéndose de todas sus facultades materiales y
morales. Llegó el año de 1537. Todo el país estaba sometido por los
conquistadores, había sido vencida la gente de ``Copantl''. Faltaban
las tribus aguerridas de Cerquín, que arreglaron sus decidencias y se
unieron frente al enemigo común, reuniendo un gran ejército que
pusieron bajo el mando de Lempira.
Dispuesto a la defensa de sus lares Lempira estableció su campamento
en las alturas de Congolón, Coyucotena y Piedra Parada que corresponde
al municipio de Erandique. El gobernador Francisco de Montejo, mandó
al capitán Alonso de Cáceres con los individuos disponibles para
someter a Lempira. Este no aceptó la excitativa de sumisión y
obediencia que le dirigieron aquellos por medio de unos comisionados
especiales. Irritado Cáceres acudió al medio deshonroso de la
traición: uno de los emisarios que mandó con bandera blanca, al estar
a corta distancia de Lempira, disparó su arcabuz, hiriendo en la
frente al héroe que rodó por la pendiente pedregosa.
Con la muerte de Lempira quedó implantado el dominio en forma de
coloniaje, pues amedrentados los indios con la muerte de su jefe, se
dieron por vencidos del todo. Y así fue inútil que aquel hombre
ejemplar ofrendara su sangre generosa en la defensa por la libertad de
su pueblo.
Cuarta estrofa
Tres siglos duró la dominación española. Durante ese tiempo, los
nativos servían y obedecían en verdadera esclavitud, a los señores y
autoridades coloniales, en nombre del Rey. Las ansias de libertad
hervían en los espíritus oprimidos y las demostraciones por gozar de
ese derecho esencial e inherente al hombre para que tenga
responsabilidad se perdían en el viento.
Al fin los hijos grandes del pueblo sometido a la servidumbre del
colonizaje, oyeron el eco del estruendo que producía el movimiento
revolucionario que había más allá del Océano Atlántico.
Quinta estrofa
Era el nacimiento político de Francia en 1789, para establecer como
regla de gobierno y de organización social posible, la voluntad del
pueblo a base de reconocimiento de los derechos de Libertad, Igualdad
y Fraternidad en oposición del absolutismo de los reyes, del clero y
de los nobles señores, lo cual era un violento despertar a la nueva
vida. Uno de los campeones de aquel movimiento formidable era Jorge
Jacobo Dantón, orador y estadista que pretendiendo moderar la
situación creada por el terror de 1793, fue decapitado al año
siguiente.
El Rey Luis XVI era débil ante el poderío de sus ministros, de la
nobleza y del clero, que se oponían a las reformas políticas y
sociales en beneficio para el pueblo. Por eso y en vista que intentó
salir de Francia aquel Rey fue condenado a muerte como reo, de los
delitos de conspiración contra la libertad y atentados contra la
seguridad del Estado. En ese tiempo se estableció la obligación
general de rendir culto a la razón que fue elevada a la categoría de
diosa de los franceses.
Sexta estrofa
Así como Francia nuestra patria sacudió la servidumbre y se presentó
ante los países civilizados sin las cadenas que lo ataban y que rompió
con la proclamación de la Independencia el 15 de Septiembre de 1821,
para darse personalidad en el mundo. Los pliegos que contenían esa
proclama llegaron a Tegucigalpa en la tarde del 28 de septiembre.
Y del suelo bendito de Honduras, aquella tarde inolvidable, tras la
cima de aquellos cerros y montañas, coronadas con nubes que se
confunden con los bosques rápidamente desapareció la dominación
española, a manera de un ave negra y dañina que se perdiese en el
horizonte.
Séptima estrofa
Porque Honduras sea siempre y en todas circunstancias libre, soberana
e independiente sus hijos le juramos emplear todos los recursos y
fuerzas de que disponemos, unidos esforzados y leales en la idea, el
sentimiento y la voluntad y declaremos que luminoso y feliz será el
destino si la muerte nos halla con el pensamiento puesto en la Patria
demostrando que el amor de ella está por sobre todas las cosas.
Y por la defensa de la Bandera Nacional, que para nosotros es santa
porque encierra la dignidad colectiva, y de presentar en todo el
momento el triunfo y la grandeza de la paz y la guerra morirán al pie
de ella, como leones, a millares, en terrible combate, todos los
hondureños que sean necesarios, dejando en los sucesores en la sangre
y el espíritu, modelos de honor que sabrán imitar dignamente.
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