DEPARTAMENTO DE YORO

MUNICIPIO DE EL PROGRESO

Datos Históricos:

Era la aldea Río Pelo fundada en 1850, con personas llegadas de Omonita fundada en 1730, pertenecía a El Negrito.

"CREACION DEL MUNICIPIO DE EL PROGRESO"

El infrascrito Secretario Municipal de esta ciudad,

CERTIFICA:

Que en un legajo de documentos que obra en este archivo, se encuentra el oficio, cuyo texto es el siguiente:

"Yoro, octubre 19 de 1892.

Señor Auxiliar y vecinos de Río Pelo.

Transcribo a usted la resolución que a la letra dice:

"Gobierno Político del departamento Yoro.

Octubre diez y nueve de mil ochocientos noventa y dos.

Vista la anterior solicitud, aparece que los vecinos de la Aldea de Río Pelo, por medio de su representante don J. Melecio Velásquez con fecha 10 del corriente, y por una acta firmada el 26 del mes próximo pasado, por dichos vecinos piden la creación de un municipio en aquel lugar, con entera independencia de la municipalidad de El Negrito:

Que con tal objeto acompañaron a dicha solicitud el censo de aquellos vecinos, en número de quinientos cinco habitantes.

Oída a su debido tiempo la municipalidad de El Negrito informa que son ciertos los extremos en que se funda el pedimento anterior; que por consecuencia, no hacen oposición, y se conforman con la inauguración de la citada municipalidad,

CONSIDERANDO: que la creación de una municipalidad en la aldea de Río Pelo, conducirá eficazmente a su progreso moral y material, por los elementos de vida propia de que dispone, de agricultura y comercio, por la fecundidad inmejorable de sus terrenos, y por hallarse situada a las márgenes del caudaloso Ulúa, ya, en su parte navegable con el mar:

CONSIDERANDO: que la municipalidad de El Negrito, en su citado informe, reconoce la justicia del anterior pedimento, y el progreso para que el porvenir entraña la creación de aquella nueva municipalidad. y

CONSIDERANDO: además, que dicha aldea tiene el número de habitantes que designa la ley, para elevarse a la categoría de Corporación Municipal.

Por tanto esta Gobernación, en apoyo de las consideraciones citadas, y en observancia de los artículos 6o. y 29o. de las Ley para mu - Municipalidades y Gobernadores.

ACUERDA:

lo. Resolver de conformidad la solicitud de que se ha hecho mérito.

2o. Que el segundo domingo de noviembre próximo en la aldea de Río Pelo, se proceda a elegir un Alcalde, un Regidor y un síndico municipales.

3o. Que a la elección a que se refiere el artículo anterior, concurra el señor Jefe del Distrito de El Negrito. Lo mismo que a dar posesión de sus destinos a los individuos electos, el lo. de enero próximo entrante de 1893, previa la promesa constitucional y demás formalidades de ley.

4o. Que constituida la mencionada municipalidad, envíe a esta oficina la terna correspondiente de un Juez de Paz propietario y otro suplente.

5o. Que los límites jurisdiccionales entre el municipio de El Negrito, el del puerto menor de Tela y de Río Pelo, quedan determinados en la forma siguiente: de Oriente a Occidente, entre Río Pelo y El Negrito en el lugar denominado La Crucita, punto intermediario de amb as poblaciones; al Occidente del mismo Río Pelo, por el Ulúa, cuyo río se divide este departamento con el de Santa Bárbara; al Noroeste de Río Pelo, lindando con la jurisdicción de Tela y El Negrito, por las cabeceras de la quebrada de Palomas, aguas abajo, entrando en la laguna de Toloa y siguiendo un quinel que tiene, hasta su desembocadura en el Ulúa, lugar conocido con el nombre de "????" al suroeste del mismo Rio Pelo, por el ülúa aguas arriba, hasta su confluencia con el Río Comayagua, siguiendo aguas arriba este río, hasta el, punto denominado "El Paso de la Costa", el cual queda en línea recta hacia el citado lugar de La Crucita, todo esto, sin perjuicio de terceros: y

6o. Que esta resolución se trascriba a quienes corresponda para los fines a que se contrae.

COMUNIQUESE. El Secretario Luis: Mejía. Eugenio Quezada,

Secretario Notificado en la misma fecha al señor don Melecio Velásquez,

Eentendido y conforme firmó. Quezada.

Secretario Z. Melecio Velásquez.

El mismo que inserto a ustedes para su observancia y demás fines, suscribiéndome de ustedes muy atto. y S.S. Luis Mejía".

Es conforme con su original.

El Progreso, 16 de agosto de 1928.

Miguel S. Iriarte.

A1 tomar posesión la primera municipalidad se le dio el nombre de El Progreso.

Así: El infrascrito Secretario Municipal de esta ciudad,

CERTIFICA: que a la página No. 1 del libro de Actas Municipales que se llevó en los años de 1893 a 1897, se encuentra la que literalmente dice:

"En la aldea del Río Pelo a primero de enero de mil ochocientos noventa y tres. El infrascrito Jefe de Distrito del Círculo de El Negrito, me constituí en el Cabildo de la expresada aldea acompañado del Secretario interino don Francisco R. López con el objeto de cumplimentar el acuerdo de la Gobernación Política de este departamento, fecha diez y nueve de octubre del año recién pasado y de conformidad con el artículo 3o. del citado acuerdo.

En uso de las expresadas facultades, acuerdo:

lo. Inaugurar la expresada aldea en población con el nombre de "El Progreso".

2o. Nombrar una comisión compuesta de las personas más notables para acompañar a los vocales, que deben venir a tomar posesión de sus destinos y a prestar la promesa constitucional.

3o. Los vocales electos Alcalde don Guillermo J. Bain, Regidor don Fermín Escobar y Síndico don Julio Flores prestaron ta promesa siguiente:

"Prometo que cumpliré y haré cumplir la Constitución y las leyes, ateniéndome a su texto cualesquiera que sean las órdenes que la contraríen y la autoridad de que emanen".

4o. Se le dio al nuevo municipio un voto de felicitación por el nuevo ensanche de ese pueblo.

5o. El Sr. Secretario, dará cuenta de la presente a donde corresponde.

Se levantó este acto, que firmo con los Vocales y por ante el Secretario que da fe. Tránsito Rodríguez. Guillermo J. Bain, FermísA Escobar. Julio Flores. Francisco R. López, Secretario".

Se le dio categoría de ciudad el 15 de septiembre de 1927 así:

DECRETO Núm. 30.

EL CONGRESO NACIONAL, CONSIDERANDO:

Que el pueblo de El Progreso, del departamento de Yoro, recientemente ha adquirido importancia de primer orden, tanto por su adelanto comercial y agrícola, como por su sobresaliera: situación geográfica.

DECRETA:

Articulo lo. Elevar a la categoría de ciudad el indicado pueblo de El Progreso.

Artículo 2o. Este decreto empezará a regir el quince de septiembre de este año.

Dado en Tegucigalpa, en el Salón de Sesiones, a veintidós de enero de mil novecientos veintisiete.

TIBURCIO CARTAS A. Presidente.

ANTONIO C. RIVERA Secretario.

J. M. ALBIR Secretario.

ORIGEN DE SU NOMBRE: Se le llamó El Progreso al ver con que facilidad creció la población y la dedicación de sus habitantes.

SITUACION: El municipio ocupa una gran parte del Valle de Sula y si, cabecera se encuentra a 500 metros más o menos de la margen derecha del Río Ulúa y cerca del Río Pelo por la parte sur.

LIMITES: Al Norte, municipios de Puerto Cortés y Tela; al Sur, município de Santa Rita; al Este, municipio de El Negrito y al Oeste, municipios Puerto Cortés, Choloma, San Pedro Sula, San Manuel y Pimienta.

EXTENSIONTERRITORIAL: 547.5 Km².
FERIA PATRONAL: El 8 de diciembre, día de la Virgen de Concepción y el 8 de septiembre día de la Virgen de Las Mercedes.
ALDEAS: 54
CASERIOS: 63
POBLACION: 147.197

EL PROGRESO: 113 AÑOS DE HISTORIA

Por: Omar Edgardo Rivera Pacheco
www.omaredgardorivera.blogspot.com
"Omar Edgardo Rivera Pacheco (34) fue regidor municipal y director
administrativo de la Municipalidad de El Progreso (1994-2002), es
actualmente editorialista de los noticieros de Teleprogreso, modera
dor del programa televisivo de análisis “Senderos de Progreso” y
columnista de diario Tiempo".

INTRODUCCIÓN

Hace más de una década, Donatila Bain Moya además de ofrecerme una taza de café en el comedor de su casa en Las Delicias, me contó de Guillermo Jaime Bain, el fundador del Municipio de El Progreso y su pariente.

Teniendo la Monografía Municipal escrita por el ex Alcalde Enrique Peña, la antología de acuerdos municipales del Profesor Eduardo Hernández Chevez y el Archivo Fotográfico del Ayer de Guillermo Mahchi, le pregunte si recordaba sobre datos aparecidos en aquellas valiosas referencias bibliograficas; ausculte en su memoria sobre hechos conocidos por ella a través de las tertulias familiares, y fue poco lo que me confirmo sobre su antepasado, tal vez el único dato impresionante y revelador seria que practicaba la medicina de forma empírica. Sin embargo, si ratifico lo que muchos dicen: fueron las riquezas naturales, fundamentalmente la madera, la que motivo al ex Cónsul de Inglaterra en Puerto Co rtes a instalarse en la antigua Santa María de Canaan de Río Pelo.

Aun guardo las notas manuscritas que me sirvieron de basamento para escribir aquel par de cuartillas biográficas sobre el primer Alcalde Municipal de la Ciudad “Perla del Ulúa”, mismas que leí en Cabildo Abierto y mejore años después, cuando a Juan Bendeck lo condecoraron con la medalla que lleva el nombre del británico.

Siempre que tenia oportunidad para hablar de James William Bain con Doña Dona lo hacia, al pasar el tiempo la relación se enfrió debido a que se calentó la relación con uno de sus hijos, y opte –prudentemente- no frecuentarla, nunca mas volví a platicar con ella; al saber de su muerte lo lamente mucho, porque ella era una gran persona y fue –además de mis padres- mi principal fuente de información para entender el pasado y el presente de la ribereña Ciudad de El Progreso y escribir sobre la historia que le corresponde.

Como les decía, ahora me nutro de lo que me cuenta mi papá y mamá, de cada platica con Mauricio Alemán y de lo que relata Doña Maria Handal Viuda de Soliman, con quienes no desaprovecho oportunidad para afinar detalles; de igual forma, busco documentos que constaten los relatos de la tradición oral y tomo nota de lo que escucho semanalmente en el programa televisivo “Perfiles” de Teleprogreso, por donde han pasado los que han hecho de esta antigua Aldea de Río Pelo, para bien o para mal, lo que es hoy en día.

Últimamente –en realidad llevo años en esto- estoy trabajando en un estudio relacionado a los “Ejidos de El Progreso”, mismos que concedió el ex Presidente Manuel Bonilla a inicios del siglo pasado, precisamente cuando estas tierras al costado este del Río Ulúa solamente tenían tres dueños: los familiares del ex presidente Luís Brogran, el Estado hondureño y el mismísimo mandatario Bonilla.

Siempre me ha interesado conocer sobre los factores que han determinado el progreso y desarrollo dinámico de esta comunidad, y los obstáculos que han impedido la prosperidad generalizada de sus habitantes.

Así que es oportuno en estas fechas, cuando se cumple el 113 aniversario de la fundación del Municipio de El Progreso, hacer un repaso de su historia, de las condiciones actuales y perfilar una visión prospectiva de esta comunidad que esta en la obligación de prepararse para el futuro.

HISTORIA

Sobre donde actualmente se asienta el municipio de El Progreso, Yoro, fue hace un par de siglos una Aldea denominada Río Pelo jurisdicción de El Negrito; en ella abundaban los recursos naturales y había una variada fauna, además de estar ubicada en las riberas de los Ríos Ulúa y Pelo.

Desde los municipios del interior del departamento de Yoro y el nordeste de Olancho llegaron “hombres de campo” a explotar rudimentariamente la zona, y se fue conformando en la segunda mitad del siglo XIX una comunidad de hombres y mujeres que tenían en su mente la clara idea de convertir la antigua campiña en un municipio autónomo.

Hasta Puerto Cortes llego la noticia de las riquezas naturales de la Aldea de Río Pelo y el entonces Cónsul del gobierno británico en aquella localidad costera se aventuro a conocer, y por la vía fluvial llego hasta lo era un “paraíso terrenal”.

Guillermo Jaime Bain se radico en el pueblo y planifico explotar el recurso forestal, transportarlo por el Río Ulúa hasta el mar y exportarlo a Europa; ahí dónde actualmente se reconstruye el Parque “Ramón Rosa” estaba una vacadilla y con yunta de bueyes trasladaban en trozas la “madera de color” hacia el costado este del caudaloso río.

El ingles Bain fácilmente identifico a los mas dinámicos, diligentes e inteligentes del pueblo, a los mas emprendedores, y con ellos impulso la idea de convertir la aldea en municipio; muchos de estos hombres eran extranjero como Ramón Lleset y Juan Blas Tobías, sin embargo otros eran nativos, como Meleció Velásquez, quien a criterio personal es uno de los hombres mas influyentes del siglo XX en el desarrollo de la localidad (fue el primer tesorero, además de regidor, sindico, alcalde y jefe de distrito, presidente del tribunal electoral, diputado, etc. en un periodo comprendido desde 1892 hasta el Cariato).

En menos de cincuenta años nada de ese bosque quedo, el clima cambio dramáticamente y la fauna tuvo que emigrar; luego de mas de un siglo de existencia nada es igual, y existe una lucha, mas que para preservar lo que queda de foresta, por reforestar las cuencas de los ríos y ese Mico Quemado, mas quemado que nunca.

Un 19 de octubre de 1892 el presidente Ponciano Leiva –durante su segundo mandato constitucional, 30 de noviembre de 1891 a 9 de febrero de 1893- firmo el Acuerdo Ejecutivo mediante el cual se le otorgaba la categoría de municipio a la Aldea de Río Pelo (es importante clarificar que no fue el presidente Domingo Vásquez -15 de septiembre de 1893 a 22 de febrero de 1894- quien firmo ese acuerdo como lo indican muchos textos.

Se organizo la primera corporación municipal encabezada por Guillermo Jaime Bain, asimismo fue electo regidor municipal el ciudadano Fermín Escobar y como sindico Julio Flores; fueron juramentados el 1 de enero de 1893 por el alcalde de El Negrito, Transito Rodríguez, y oficialmente se dice que el recién electo alcalde municipal pidió que se cambiara de nombre al municipio y se le denominara Progreso.

Sin embargo, en estos últimos años ha surgido una nueva tesis respecto al origen del nombre de El Progreso; antepasados del primer Juez de Policía de El Progreso, el mexicano Juan Blas Tobías, dicen que cerca de 1885 este negociante azteca desarrollaba su actividad comercializaba la maderas preciosas de la zona en Belice, y cuando hacia mal tiempo, se resguardaba en la barra del Río Ulúa; fue allí que un día encontró a una mujer hermosa que se dedicaba a la venta de achinería en el río, la joven fémina llamaba Epifanía Moya, con ella se caso y se vino a vivir definitivamente a la Aldea de Río Pelo en donde exploto los bosques sin misericordia. Juan Blas Tobías formo parte de aquel grupo que emprendió la lucha por convertir aquella aldea en municipio, y tuvo la influencia para poder pr oponer el nombre del mismo, tuvo la influencia para proponer que la Aldea de Río Pelo se llamase Progreso, ya que él era originario de Progreso de Castro, Yucatán.

DESARROLLO ECONÓMICO

Luego del boom de la madera vino la fiebre del banano, y con la llegada de las transnacionales y la construcción del ferrocarril, el comercio domino la actividad económica local.

Fueron las familias árabes que se instalaron a inicios de siglo en el municipio de El Progreso, las mas beneficiadas, ya que con creatividad, austeridad y espíritu de sacrificio lograron aprovechar la coyuntura histórica del repentino crecimiento de una masa obrera-agrícola con disponibilidad de recursos para la compra de productos de subsistencia. Vender “bueno, bonito y barato” hizo a los “turcos” acumular riquezas y una relación cercana con los latifundistas de aquella época los hizo acumular extensiones de tierra, mismas que hoy constituyen el patrimonio mas estable de la riqueza de ese segmento de la sociedad progreseña.

El hondureño no tuvo la paciencia de esperar por décadas para lograr éxito económico y empresarial, fueron muy pocos los que con la imperturbabilidad que la disciplina brinda y el arrojo que la valentía proporciona hicieron fortunas a través de la “libre empresa” de aquellos años del siglo pasado, una legión de extranjeros conformada por orientales, europeos y árabes dictaron la pauta y se convirtieron en los capitalistas locales, los del éxito económico, mismo que si bien es cierto ha ido perdiendo notoriedad, sigue siendo una ventaja competitiva que sus descendientes tienen sobre progreseño promedio.

En la medida fue pasando el tiempo la actividad económica se ha ido diversificando, y mientras el cultivo del banano disminuye aceleradamente, la producción de caña de azúcar, arroz y la palma africana va en aumento.

De igual manera, el sector construcción se ha desarrollado en los últimos treinta años, especialmente luego de la ola migratoria que se dio después del huracán Fifí en 1974, son muchos los nuevos edificios construidos para el sector comercial y numerosas los complejos habitacionales desarrollados en el sector norte, este y sur de la localidad.

Pero lo que ha transformado sustancialmente el panorama económico del municipio de El Progreso en la ultima década son las inversiones realizadas en el sector maquilador, son miles de progreseños los que trabajan en las Zonas Industriales de Procesamiento (ZIPs) bajo el régimen de Zonas Libres, especialmente en el sector de manufactura textil, sobresaliendo las empresas que operan en ZIP El Porvenir, ubicada sobre la carretera que conduce al municipio de Tela, Atlántida.

A futuro, un sinnúmero de oportunidades se presentan con la construcción del proyecto “Bahía de Tela”, la coyuntura debemos aprovecharla todos, pues fácilmente nos podríamos convertir en un centro de aprovisionamiento de productos para el sector turismo, y ser esa ciudad de paso y redestino que brinda variados servicios al transeúnte que se traslada desde el aeropuerto internacional de San Pedro Sula a atractivo turístico mas importante del atlántico hondureño.

SITUACIÓN SOCIAL

No es justo decir que el municipio de El Progreso esta sumido en la miseria y en la generalizada pobreza, al contrario, es una de las comunidades que mejores indicadores socioeconómicos tiene en Honduras; no obstante, a la vista están los grandes contrastes y los rezagos que padecen muchos sectores de la población ribereña.

Los habitantes de El Progreso se vieron beneficiados en los primero años de su fundación por la abundancia de recursos naturales, mismos que fueron explotados y alrededor de esta actividad reboso el trabajo y los alimentos, por esa razón venia tanta gente de otras regiones del país, verbigracia, Olancho y el interior del departamento de Yoro.

Luego –muchos así lo recuerdan- vinieron aquellos tiempos de bonanza cuando la transnacional bananera Tela Rail Road Company daba empleo a un numero considerable de progreseños, y cuando la educación, salud y la asistencia social estaba garantizada; en las últimas tres décadas las cosas han ido cambiando, la población ha tenido un vertiginoso crecimiento (a partir del huracán Fifí) y la oferta de servicios básicos no esta acorde con la demanda de los habitantes de esta centenaria comunidad.

Sin embargo, como lo decía al inicio los indicadores colocan al progreseño como un hondureño que supera la media de desarrollo humano en la nación.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) El Progreso es una de las diez ciudades intermedias –se excluye a Tegucigalpa y San Pedro Sula- con mayor Índice de Desarrollo Humano (IDH) y esta dentro de las veinticinco de mas alto índice si tomamos en consideración los casi trescientos municipios de Honduras; para calcular el IDH el PNUD toma en consideración varias variables, entre ellas la tasa de desnutrición, esperanza de vida, población sin acceso sostenible a fuentes de agua mejorada, población sin acceso a servicios de salud, tasa de alfabetismo, tasa de matriculación combinada, promedio de escolaridad y estimación real del PIB per capita, entre otros.

Según un estudio publicado este año por este organismo internacional (Informe sobre Desarrollo Humano - 2003) El Progreso supera en el IDH a 288 municipios del país; entre las ciudades intermedias, podríamos destacar que Roatán, La Ceiba, Puerto Cortes y La Lima superan en indicadores socioeconómicos el nivel de vida de los progreseños. Vale la pena destacar que en ese Top Ten de desarrollo, teníamos en los últimos tres años una leve ventaja que hemos perdido ahora sobre ciudades como Tela, Choloma, Villanueva La Paz y Ocotepeque (si bien la situación de los progreseños es ventajosa respecto al promedio nacional, no podemos dejar de mencionar que ocupamos los últimos lugares de desarrollo en la Zona Metropolitana del Valle de Sula).

Según el PNUD –que para hacer su investigación tomo datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Programa de Asignación Familiar (PRAF)- en materia de salud pública existen algunos indicadores que perfilan al ciudadano progreseño, por ejemplo, la estimación de tasa de desnutrición ronda el 27.4 que es menor que el 34.0 que se reporta a nivel nacional; no obstante, es clara la falta de infraestructura de sanitaria muy especialmente en lo relacionado a hospitales y centros de salud, ya el actual Hospital General –que a inicios de la década del ochenta inicio operaciones- no responde a la exigencia y evidencia su rezago tecnológico y de disponibilidad de recurso profesional.

Hace algunos años (2001) un grupo de consultores de la empresa canadiense CIMA Internacional realizaron un Diagnostico del municipio de El Progreso y manifestaban que “por la escasez de los recursos con que cuentan los centros públicos (de salud), el servicio a la comunidad es deficiente y las metas propuestas en los Planes Operativos Anuales se cumplen en un 30%.

En materia educativa, si bien es cierto se tiene un alto nivel de alfabetización (85%), ese 15% de progreseños que no sabe leer ni escribir están fuera de la posibilidad de encontrar un trabajo digno, por que lo se tienen que hacer un esfuerzo por atender esa demanda de educación para adultos que esta insatisfecha. Al desagregar los datos por grupos de edad, se observa que en la población comprendida entre 15 y 34 años, la tasa de alfabetización oscila entre el 92 y 95%, notándose claramente que el analfabetismo no afecta a tos por igual, ya que el mismo es, antes de todo, un problema relacionado a la pobreza, a los que viven en el sector rural (especialmente zonas en las cuales no existió la presencia de las transnacionales bananeras) y de quienes pertenecen a ciertos grupos de edad, especialmente los mas viejos.

Por otro lado, existen deficiencias en materia de instalaciones y mobiliario escolar, asimismo en cuanto a la contratación de maestros. Ningún niño puede aprender adecuadamente cuando no tiene un pupitre en donde sentarse o si recibe clases bajo la sombra de un árbol, y mucho menos cuando el centro educativo en donde asiste diariamente a buscar el pan del saber es unidocente (un maestro para los seis grados).

Un gran problema que afecta a la niñez progreseña, especialmente en el sector rural, es la deserción; con mayor frecuencia se observa como los niños son retirados de la escuela para desempeñar un trabajo que genere empleo a la familia. La tasa de deserción en El Progreso según fuentes oficiales alcanza el 3.4% en promedio, muy similar a la media nacional.

Si bien es cierto el sector maquilador textil en los últimos años ha sido una opción inmediata para satisfacer la demanda del empleo juvenil, no podemos desconocer que en el municipio de El Progreso, al igual que en el resto del territorio nacional, el desempleo afecta a gran parte de la población que menos nivel educativo tiene; por eso, para satisfacer esa demanda de puestos de trabajo, los gobiernos locales en coalición con el gobierno central y los sectores productivos deben brindarle apoyo a los mas necesitados, a los que se ganan la vida en el sector informal y a los que llevan sustento a casa mediante actividades laborales sub-empleados (que trabajan menos de 36 horas semanales y aquellos, que aun trabajando mas de 36 horas a la semana tienen ingresos mensuales inferiores al salario mínimo).

Apoyar a los micro y pequeños empresarios con financiamiento a través de la banca social y asistencia técnica mediante la puesta en funcionamiento de incubadoras de empresas seria un importante aporte de los entes estatales a superar los rezagos sociales imperantes.

El déficit habitacional también impacta en el nivel de vida de muchos progreseños, según la “Encuesta estándar sobre población e indicadores socioeconómicos de la Ciudad de El Progreso (EPIS-96)” realizada en el termino local con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) el 36% de las familias progreseñas no tienen casa propia; seguramente este problema se agudizo después del huracán Mitch. El crecimiento del numero de viviendas no fue siempre paralelo al crecimiento poblacional, lo que ocasiono un aumento del numero de personas por vivienda; para evaluar el hacinamiento habitacional se considera el numero de dormitorios con que cuenta una vivienda en relación con las personas que viven en ella, de esta forma CIMA Internacional, “estimo que el 39% de los habitantes del municipio disponía de una vivienda con una sola pieza, teniendo un hacinamiento de 4.6 personas por vivienda. El 28.7% de la población ocupaba casas de 2 dormitorios con un promedio de 5.1 personas. El 30.7% de la población vivía en 3 o 4 dormitorios con un promedio de 5.8 personas. Un 1.6% de la población vivía en 5 y mas dormitorios con un promedio de 7.8 personas”.

Los programas estatales no han podido tener éxito, por ejemplo el “Vivienda para la Gente” fue un rotundo fracaso y muy pocas familias fueron beneficias en este municipio. La situación se agrava en la medida que el crecimiento poblacional se dinamiza y el hacinamiento, tal como se especifico en el párrafo anterior, y la falta de servicios públicos se convierte en caldo de cultivo para la proliferación de enfermedades, muy especialmente en los niños.

De la misma forma, avasalla a los progreseños la desatención a los sectores vulnerables, tales como las mujeres, ancianos, niños y discapacitados físicos y mentales; si bien es cierto se cuenta con una oficina municipal de atención a los problemas de la mujer y algunos hospicios infantiles auspiciados por organismos no gubernamentales, así como asilos de ancianos administrados por entidades religiosas, el ámbito de los servicios disponibles es mínimo, y los recursos asignados insuficientes e inconstantes. A fin de garantizarle vida digna a tan importantes segmentos de la población es imperativo que la sociedad en su conjunto mire hacia allá, tome medidas inmediatas y muestre su solidaridad.

Charles Ewens

El caballero inglés que hizo historia en El Progreso

Sus restos están enterrados en el camposanto conocido por los progreseños como el cementerio de los “Yuins” (Ewens)

EL PROGRESO, YORO. A tan sólo cinco cuadras del parque central de esta ciudad se localiza un cementerio privado en el que yacen 6 tumbas, en una de las cuales descansan los restos del caballero inglés Francis Charles Ewens, quien llegó a esta ciudad a principios del siglo pasado y cuya historia ha permanecido sepultada junto a él.
El camposanto es conocido por los progreseños como el cementerio de los “Yuins”, (nombre con que los pobladores pronuncian el apellido Ewens) y se encuentra en una manzana de terreno plantada de árboles y flores en el barrio Los Angeles de esta ciudad.

La voluntad de don Francisco, como se le conocía a este noble hombre de tez blanca y cuerpo delgado, era que toda su descendencia fuera también sepultada en este gran jardín, pero debido a prohibiciones municipales la tradición no pudo continuar.

Como consecuencia, sólo una pequeña parte del predio ha servido de cementerio y el resto es resguardada por un jardinero que da mantenimiento a las plantas y a las tumbas, en las que descansan los restos de don Francis, de su esposa María Josefa Flores, una hija de ambos y tres nietos.

La estratégica ubicación de este terreno ha motivado a algunos de sus familiares a intentar trasladar los cuerpos a otro cementerio para hacer uso de la propiedad, sin embargo, la memoria de su principal ancestro los ha detenido.

¿Quién era este caballero?

La señora Consuelo Ewens, hija menor de don Francis y doña Josefa, y quien ahora tiene 78 años de edad, relata que su padre nació en Devonshire, Inglaterra, el 20 de enero de 1866, y el espíritu aventurero de su juventud lo trajo hasta estos lares a finales de ese siglo.

“Mi papá venía con un equipo de cricket de su ciudad a jugar a Chicago, Estados Unidos, y algunos de sus compañeros de equipo lo convencieron de conocer un poco más de América y se embarcaron hacia Belice y Guatemala. Allí trabajaron en las plantaciones de hule para sostener su aventura”, refiere doña Consuelo.

Los aires del destino lo trajeron después hasta Honduras, en donde trabajó por muchos años para la compañía bananera, en la región de Yoro y Atlántida. “El hizo muchas de las fincas de banano que se localizaban entre El Progreso y Tela, ya que se desempeñaba como mandador”, recuerda.

Quedó tan impresionado por la belleza natural de este terruño y la fertilidad de sus tierras, que decidió establecerse y comprar un terreno cerca de la zona de la compañía de esta ciudad, y con lo que ganaba en las fincas iba comprando más propiedades en el pueblo, de manera que cuando se jubiló, era dueño de importantes extensiones de tierra, en las cuales construyó su hacienda Devonia, en honor a su pueblo natal en Inglaterra, Devonshire.

Devonia era la mejor hacienda situada dentro de la comunidad. En ella, don Francisco tenía ganado de la mejor calidad y todo tipo de árboles frutales. La mayoría de las familias progreseñas de ese entonces compraban en esta hacienda la leche, quesos y cremas, muy populares por su preparación y exquisitez.

Mr. Francis se casó con María Josefa Flores, una señorita originaria de Alianza, Valle, a quien conoció en San Pedro Sula, en una de las ocasiones que llegó a esa ciudad con el propósito de comprar mulas para la compañía bananera.

“Desde que la vio se enamoró de ella y en poco tiempo le propuso matrimonio, pero mi madre le dijo que si se quería casar con ella debía ir al sur a pedir su mano.

Más pronto de lo que esperaba, la joven María Josefa se encontraba en el río de su pueblo, y hasta ahí llegó don Francis a buscarla. Probablemente se casaron en la pequeña iglesia de ese pueblo y luego se trasladaron a vivir a El Progreso.

Tuvieron 8 hijos: Mavis (Q.D.D.G.), Federico (Q.D.D.G.), Francisco, Clovis (Q.D.D.G.), Ethel, José Ricardo (Q.D.D.G.), Anna Mercedes y Consuelo Irene.

Una anécdota interesante que doña Consuelo cuenta de su padre es que cuando se desataban hechos violentos propios de las revoluciones armadas de aquella época, todo el pueblo se refugiaba en la hacienda Devonia, donde don Francis enarbolaba la bandera inglesa y declaraba que esa era zona británica, a la que nadie podía acceder sin autorización. Cocinaban en el patio, mientras don Francis hacía guardia junto a su esposa sentado al pie de la bandera, cuya asta era un inmenso bambú”. La hacienda Devonia se localizaba dos cuadras al este de la iglesia Las Mercedes.

Mr. Francis admiró en aquel momento el carácter de Tiburcio Carías Andino y decía que cuando el viejo Carías se había sentado, había vuelto la paz al país.

Sobre Mr. Francis, doña Consuelo opina lo siguiente: “No es porque fue mi padre, pero fue un gran hombre, siempre hubo un gran respeto hacia sus trabajadores, quienes le guardaban mucha lealtad y obediencia”.

Era un hombre muy trabajador y honesto, que ayudó a fundar colegios y aportaba para cualquier causa a favor del mejoramiento de la comunidad.

Relata que como buen patriota inglés, al estallar la segunda guerra mundial, insistió que sus cuatro hijos varones fueran a pelear por su patria, pero dos de ellos (Federico y Francisco) ya tenían familia, por lo que sólo viajaron a enlistarse en Inglaterra Clovis y José Ricardo. Ambos formaron parte de la Royal Air Force, luchando durante cinco años en Escocia y Alemania.

“Como padre era muy estricto, le gustaba que uno hablara siempre con la verdad, pero también era muy afectuoso. A mí me llamaba su muñeca de cupido”.

Mr. Francis tuvo una gran amistad con los misioneros evangélicos que llegaban a divulgar la Palabra de Dios hasta este remoto poblado, a tal grado que el terreno donde actualmente funciona la escuela evangélica Clara Riedezel, fue donado por don Francis.

La finca

Toda la área estaba cultivada de verduras, 9 tipos de mangos, toronjas en muchas variedades, naranjas y variedades exóticas que le habían regalado los ingenieros hindúes que desarrollaban el jardín botánico de Lancetilla.

A Mr. Francis le fascinaba sembrar flores, en especial geranios, tenía cuatro hileras de una cuadra cada una de flores en todas las variedades. Familias como los Siwady, Hall, Barletta, Simán, Gabrie, llegaban los domingos a visitar la casa ya que era una propiedad encantadora, de gran belleza escénica.

Como en la mayoría de las historias de nuestro pueblo, todo el patrimonio que don Francis sembró con sus propias manos, que cultivó y vio florecer, murió con él, y está sepultado en el cementerio de los “Yuins”.

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