DPTO: FRANCISCO MORAZÅN

MUNICIPIO DE TEGUCIGALPA

El Alcalde Membreño

Esas fueron las razones que hicieron que el pueblo de Tegucigalpa eligiera como su alcalde a uno del grupo de la Reforma, íntimo amigo del presidente Soto y de su secretario de gobierno, en la persona del dinámico licenciado Carlos A. Membreño, quien se convierte en el ;alcalde reformista ; que devuelve a Tegucigalpa el esplendor y la importancia de la ciudad convertida ahora en capital de la república. Carlos Membreño, además de alcalde, ejerció el periodismo en el periódico oficial ;La Paz ; y en ;El Guacerique ;, vocero intelectual de la reforma que dirigía personalmente el ministro Rosa, donde quedaron para la historia nacional sus mejores artículos.

Don Carlos provenía de una antigua familia criolla del valle de Cedros, que en realidad es la prolongación del de Talanga. Por la rama materna estaban conectados con aquel comerciante de la colonia, Miguel Laucel de Lainez, que hereda tierras que fueron requisadas en 1838 a la cofradía de San Benito y la Virgen del Rosario, habiendo cursado estudios de licenciatura en la universidad nacional de Tegucigalpa, integrándose con la generación que formaba don José de la Luz Moncada, Camilo Turcios Durón, de gran influencia en la alcaldía de Comayagüela y el primer teatrista de la ciudad gemela, y otro más que se convierten en el terreno fértil para el desarrollo de las ideas y las condiciones pragmáticas para su ejecución. Muchos de ellos, personajes trágicos, de acuerdo al espíritu de la época, se involucraron años más tarde en la revolución del 97 que contradijo los anhelos de paz que fundamentaron la reforma.

La Tegucigalpa de la Reforma -de 1880 a 1990 - desde el punto de vista arquitectónico es la Tegucigalpa neoclásica. Las familias de proveniencia criolla restauran sus casas, cambiando el rústico horcón del conquistador por la triangular corniza de herencia florentina. Las antiguas plazas mayores con sus espacios religiosos y concebidas como atrios de conversión con sus cruces llamadas ;del perdón ; súbitamente son sustituidas por el nuevo concepto de parque municipal en el que se siembran árboles extraños pero muy integrados a las ideas literarias como los sicomoros y el árbol de bog.

Todos estos conceptos reflejaban la integración del pensamiento fáctico con la literatura de la época. Las bibliotecas masculinas se llenaban -por primera vez- con las corrientes de la literatura norteamericana: el inevitable Poe, De Foe que se integra a través del Robinson Crusoe con el concepto del buen salvaje de Rousseau, en las imágenes visuales el ambiente se impregna de un neoclásico que va de ;El rapto de las sabinas ; al ;David ; de Carracci. Toda la ciudad se impregna de ese ambiente en que hasta los niños leen a Bisher Stone. Se ha fundado la biblioteca nacional que para esa fecha consta de diez mil volúmenes, todos en primeras ediciones como la colección de la historia de Francia de Louis Blanc, con las ilustraciones de David.

Desgraciadamente, para esa época la municipalidad en ese sentimiento reformista autoriza la reforma no sólo de las antiguas mansiones sino también que coopera en el financiamiento de las iglesias en mal estado, convirtiéndose en ;la edad de las cúpulas ;, cayendo y destruyéndose la mayoría de las casas mudéjares con sus bellos artesonados calados y tallados para ser sustituidos por falsos techos de latón repujado importados de Inglaterra o de Francia. Así aconteció también en las iglesias de techos planos con envigados en maderas preciosas y tallas multiformes de madera coloreada, que se convirtieron en fundiciones de cañón corrido, con las cúpulas encima del presbiterio, según la fantasía de los geómetras italianos que impregnaron con su influencia la construcción del período, diseñando cúpulas de lirio invertido, estilo Santa María in fiori en un arte manierista que iba más allá de la cúpula herreriana.

Ya en el período de Bográn siendo alcalde de Tegucigalpa don Rafael Camilo Díaz, terminan de morir las cúpulas de media naranja y las auténticas herrerianas como también el ministro de fomento don Francisco Planas Salvador subvenciona la mayoría de las reformas que terminan de darle carácter neoclásico a la ciudad, que se expresa en los frontispicios de la capilla del antiguo cementerio, llamado del Calvario, en la portada del cementerio general en el palacio viejo o de los ministerios, en el hospital San Felipe, en el edificio de la facultad de medicina, que después se convierte en el correo nacional y sobre todo, en la portada del antiguo convento de La Merced que además de alojar a la universidad central, conserva la antigua sala capitular del convento como un paraninfo de los eventos solemnes de la vida universitaria.

El impulso hacia esa modernidad estaba centrado básicamente en la coherencia existente entre gobierno central - municipalidad ya que la mayoría de los funcionarios de ambos poderes tenían una visión internacional que se había ampliado en el concepto de recibir a todos los extranjeros que querían llegar al país, rompiendo la xenofobia de la tradición hispánica integrando en la sociedad una multitud de extranjeros como los cubanos revolucionarios tales como don Antonio Macedo, el general José Riuz, don Máximo Gómez que se casa con la hija del general Santos Guardiola, doña Genoveva, quien posteriormente se convierte en la Primera Dama de la república de Cuba, el poeta José Joaquín Palma (secretario privado del Dr. Ramón Rosa), los peruanos víctimas del levantamiento del bergantín Leoncio Prado, y sobre todo los italianos D´Annuncianos que llegaron con el corazón roto después de la invasión austríaca, que fueron los que generaron una gran influencia en la industria de la construcción.

A su vez, los ingleses, los norteamericanos y los franceses llegaron muy al fin del siglo por la privanza que ejercieron en el período del presidente Bográn en el trayecto de convertir a Honduras en una república francófila. Como ya lo he explicado en otro sitio (Véase Oyuela, Leticia. ;Mujer, familia y sociedad ;. Editorial Guaymuras, 1993. Tega.) los franceses, suizos, austríacos y alemanes se trasladaron al golfo de Fonseca para 1880, desarrollando el puerto de Amapala en la zona sur que va de Choluteca a Pasaquina, comprando las municipalidades por recomendación del alcalde de Tegucigalpa, don Indalecio Vásquez, la madera de guayacán y la enorme floresta al cuidado de las municipalidades recibiendo por esta venta de madera, las municipalidades locales, diez centavos por árbol y la de Tegucigalpa cinco centavos.

Coincide el período con el sentimiento de la política de sobreprotección a la inversión extranjera, así como incrementar el poblamiento sustanciado en colonos agrícolas europeos y norteamericanos. El período de Bográn, tanto como el de Soto concedían a través de las municipalidades, cinco acres de tierra, titulados legalmente por cada familia extranjera que se instalara. Esta locura de donación permanente de tierra a los extranjeros encajaba perfectamente con los planes de civilización que promulgaba la reforma, saturando con su influencia la idea estética hacia lo europeo, el neoclásico así como la admiración por el maquinismo que vuelve a dar rienda suelta a la ;Railroadmanía ; y sobre todo, la necesidad de configurar la banca nacional que sustituía las antiguas monedas locales acuñadas en plata cortadilla, llamados también macacos, que se acuñaban con responsabilidad de las compañías mineras y ganaderas.

El período de la reforma que comprende los últimos cuarenta años, concede gran importancia al poder municipal y en forma muy especial, a la alcaldía capitalina. Después del período de don Carlos Membreño se inauguran con el concepto de parques, la mayoría de las plazas de conversión que se situaban frente a las principales iglesias de la población, perdiéndose además el concepto de atrio y, desgraciadamente, también se pierde el concepto de feria popular de los mercados, que eran más bien tianguis, es decir mercados sobre ruedas, intorduciendoese el nuevo concepto de mercado periférico de abastecimiento, con la resultante protesta de las amas der casa cuya microeconomía doméstica no les permitía hacer compras al por mayor por la costumbre impenetrada de comprar lo diario en las pulperías y en los proveedores ambulantes que vendían de puerta en puerta.

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