DPTO: FRANCISCO MORAZÅN

MUNICIPIO DE TEGUCIGALPA

El Cambio de Capital

Después de resanar el conflicto con el presidente interino don Salvador Cruz, Soto y Rosa instalan su gobierno en Comayagua; Vallejo se integra rápidamente al movimiento y se convierte prácticamente en el ministro de información del régimen. Vallejo nos deja un testimonio en que nos relata la incomodidad de utilizar a Comayagua como capital, dándonos una imagen de esa ciudad en el total desamparo y abandono ;en que no hay un edificio digno para alojar al presidente y a su ministro, las telarañas colgaban de las paredes como adornos tétricos. No existía ni el papel ni la tinta en los despachos públicos. Tuvo que enviar un correo especial a matacaballo para comprar plumas, papel y tinta hasta Nacascolo, El Salvador para proveerse no sólo de artículos de escritorio sino plumeros y escobas que eran prácticamente desconocidos en esta capital ;.(Vallejo, Antonio R. ;Historia política y social de Honduras ;.Tip. Nac. 1889.Tega.).

El primer período de los reformadores, transcurrido en Comayagua, sirvió solo para que ambos se defendieran de una sociedad localista y suspicaz. El presidente Soto se había casado en Guatemala por lo civil con doña Celestina Mijanjo, dama además de hermosa parece ser de mucha fantasía e inclinaciones intelectuales, que tuvo que casarse por la iglesia, en la ciudad de La Paz, gracias a la protección de doña Teresa Castillo de Medal, que fue madrina del enlace, a fin de evitar conflictos con la sociedad comayagüense. Rosa a su vez, fue fuertemente calumniado, achacándole una relación libidinosa con Filomena Bulnes, a quien sus padres tuvieron que sacar de la ciudad para posteriormente casarla con un provinciano del Valle de las Piedras Gordas.

La verdad es que si analizamos el equipo con que el presidente Soto y su ministro Rosa trabajan en Comayagua es verdaderamente un equipo de ancianos ya que el menor, ministro de relaciones exteriores, don Teodoro Aguiluz, en el momento del ejercicio de su cargo tenía 86 años, lo que nos hace conjeturar una discrepancia profunda - por la brecha generacional- con el resto del gabinete y con la perspectiva del cambio. A su vez, Tegucigalpa conservaba una generación de jóvenes mas internacionalmente formados, gracias a la presencia de la universidad, que se había constituido en el semillero inquieto por las ideas nuevas que mantenían como más joven a la sociedad. También es preciso recordar que el joven intelectual Ramón Rosa era pariente del padre Reyes, el gran animador cultural de años atrás y Marco Aurelio Soto provenía de una familia de arraigambre tegucigalpense como ser los Soto, mineros y hacendados provenientes de Oropolí, en los términos de la antigua alcaldía mayor.

En 1880, se da la gran noticia del traslado oficial de la capital de Comayagua a Tegucigalpa. Se puede inferir que Rosa, intelectual del régimen, había concertado con el padre Yanuario Girón, - que además de ser rector de la universidad, su padrino de bautizo -, los necesarios preparativos para remodelar la parroquia de San Miguel, tal como consta del contrato firmado del pintor Luis de Coronado y el párroco Girón, para decorar la parroquia de San Miguel con ocho lienzos de gran formato al estilo ;Verista neoclásico ;, inspirándose en pasajes bíblicos, con un costo de sesenta mil pesos, avalados en forma personal por el presidente de la república y el secretario de gobierno. De esta manera, se tendía un puente comprensivo y un verdadero proceso de desacralización. Definía la esfera de lo público y la religiosidad como parte del ;peut-être ; nacional, ya que la silla arzobispal seguiría en Comayagua pero un culto especial ala tradición se erigía nuevamente en derredor de la parroquia de San Miguel como símbolo del respeto a la tradición.

La mayoría de los autores (entre ellos Reina Valenzuela, Molina Chocano y Mario Argueta) aducen como razones del traslado el interés del traslado al desarrollo de la minería, pero la verdad es que las minas a desarrollarse estaban fuer de la circunscripción municipal ya que las antiguas en el casco urbano estaban definitivamente agotadas, pero los nuevos centros mineros sí estaban en los términos de la antigua alcaldía mayor que podían ser reactivadas. La razón más importante parece ser el plan de la modernización a la luz de la reforma liberal que hacía proclive una política beneficiando a la inversión extranjera, con un fortalecimiento del capital para lograr la producción económica necesaria. Lógicamente, la universidad venía funcionando bajo el sistema científico del empirismo de Comte, ruta eficaz para el desarrollo capitalista.

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