DATOS GENERALES

EVOLUCION POLITICA
(Tomado de La Prensa)

A partir de los años ochenta y sobre todo de los noventa Honduras experimentó un importante avance en materia de evolución política que incluye el sistema democrático que también ha tenido un vertiginoso crecimiento.

Para hablar de evolución política hay que remontarse necesariamente a los primeros años del siglo que está por finalizar y analizar, aunque rápidamente, el comportamiento que los dos partidos tradicionales, el Nacional y el Liberal, han tenido a lo largo de los años que se han turnado el poder.

Estos dos partidos ideológicamente son lo mismo, pero han mantenido siempre una disputa por el control del poder de la nación con algunos espacios dejados a los militares que también son parte de la historia política del país y de su destino.

El Partido Nacional ha tenido diecinueve presidentes en lo que va del siglo (incluyendo a militares que luego se identificaron como nacionalistas), lo que representa alrededor de medio siglo de gobierno.

El Partido Liberal, entre tanto, ha tenido el control del país durante unos diez períodos, significando unos cuarenta años como responsable de los destinos de la nación.

Las bases del Partido Nacional fueron sentadas en 1891 cuando un grupo de dirigentes ``conservadores´´ se reunieron por primera vez para fundar un partido político, pero no fue sino hasta el año de 1923 cuando el Partido Nacional se organizó al lanzar como candidato presidencial a Tiburcio Carías Andino.

Se le atribuye a Policarpo Bonilla la fundación del Partido Liberal en 1891, Bonilla también fue presidente del país entre 1895 y 1899.

Así nacieron estos dos partidos que durante todo un siglo han constituido un bipartidismo único en Centroamérica y que se han dado el lujo de darle la espalda al electorado una vez en el poder, pero siguen gozando de las simpatías de los ciudadanos.

Los dos partidos, que también han controlado el Poder Legislativo, no permitieron la presencia de otros partidos políticos, mucho menos de tendencia izquierdista para lo cual introdujeron proyectos específicos o acuerdos presidenciales prohibiendo la organización de estos grupos.

No fue sino hasta la década de los setenta y primeros años de los ochenta cuando aceptaron la participación de los partidos Innovación y Unidad, Pinu, y el Partido Demócrata Cristiano de Honduras, Pdch, los cuales, aunque no necesariamente son de izquierda, nacieron con una actitud crítica hacia los partidos tradicionales.

En septiembre de 1993 el Congreso aprobó la reforma a la Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas facilitando la inscripción -por primera vez en el siglo- de partidos de izquierda. El Tribunal Nacional de Elecciones, TNE, organismo rector de los torneos electorales, aprobó la inscripción de UD.

UD surgió tras el retorno en 1990 de los exiliados políticos hondureños que habían salido del país producto de la ``guerra fría´´.

El gobierno de Callejas concedió una apertura política que tuvo su origen en la voluntad del gobernante y en las nuevas condiciones políticas que habían en la región centroamericana.

Los primeros treinta años del siglo XX fueron décadas de atraso político. Caudillos liberales y nacionalistas se dedicaron a organizar revueltas o alzamientos armados con la finalidad de tomar el poder por la vía de las armas.

Ambos partidos utilizaron a los campesinos para emprender estas feroces luchas que dejaron miles de muertos de los que historiadores no registran saldo alguno.

Las revueltas militares terminaron con el ascenso al poder del nacionalista Tiburcio Carías Andino, quien eliminó políticamente a la oposición, gobernó con rigurosidad el país y no permitió alzamientos armados de importancia durante sus 16 años de dictadura.

Las mujeres alcanzaron su derecho político con el gobierno de Julio Lozano Díaz, quien les concedió el derecho a elegir y ser electas, lo que significó un avance importante en el proceso político del país.

Las maniobras políticas, imposiciones, guerras fratricidas, fraudes electorales e influencias al más alto poder -sin dejar por fuera los golpes de Estado por parte de los militares- han caracterizado el ambiente político hondureño durante el siglo XX.

Un elemento destacable en los militares que ocuparon la jefatura del Estado por la vía del golpe es el hecho de que la mayoría de ellos terminaron incorporados en alguno de los partidos tradicionales, especialmente el Nacional. En este partido se pueden citar los casos de Oswaldo López Arellano, Juan Alberto Melgar y Policarpo Paz García, aunque éste no activó abiertamente.
Internamente, los partidos políticos tradicionales no experimentaron alguna evolución política meritoria, sino hasta que la Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas incluyó en su texto en los años ochenta la potestad de los partidos de celebrar elecciones internas para escoger a sus candidatos presidenciales.

Anteriormente las imposiciones, como resultado de las influencias políticas, eran las que predominaban en las grandes convenciones donde de antemano ya se sabía quién iba a ser el ungido para representar al partido en elecciones generales.

Durante las últimas dos décadas el país ha tenido un cambio político sin precedentes. Ello ha obedecido a las presiones internacionales, especialmente de Estados Unidos, que se dio cuenta que fortaleciendo el sistema democrático en la región e iniciando con ello un proceso de culturización política era mejor que otro esquema para mantener el estatu quo norteamericano.

A partir de los ochenta, con el retorno constitucional, se celebran en Honduras elecciones para presidentes sin interrupción alguna lo que indica que el sistema se está consolidando y hay una considerable evolución política.

Los golpes de Estado por parte de los militares están quedando sólo en el recuerdo. El sistema, sin embargo, tiene mucho trabajo que hacer todavía en materia de cultura política. Mientras el pueblo no acuda a las urnas a votar conscientemente, atraído no necesariamente por la propaganda ni influenciado por promesas que nunca se cumplirán, se podrá hablar de avances significativos en este campo.

Aunque la vigencia del voto separado en papeleta única en 1993 y el voto separado en papeleta separada en 1997 representa un logro sin precedentes en la historia política hondureña.

Cuando el país tenga papeleta y votos separados y fechas distintas para escoger a presidentes de la República, diputados y alcaldes el país habrá entrado en un proceso de consolidación política.

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