BANANERAS

LA PESADILLA DEL NEMAGON!!!

Miles de hondureños resultaron afectados en los campos bananeros. Ellos han perdido las esperanzas de recibir una indemnización.

La Ceiba

Ellos perdieron su fertilidad y eso, dicen, no tiene precio. Se trata de unos tres mil campeños que inocentemente se expusieron a una mezcla química utilizada como plagicida en los campos bananeros de la Standard Fruit de Honduras.

Este drama, del que se ha generado una demanda millonaria contra las empresas transnacionales productoras y distribuidoras del Dibromo Cloro Propano (DBCP), más conocido como Nemagón, ha traído como resultado una serie de controversias entre la parte perjudicada, la organización gremial que representa a los demandantes, los abogados responsables del caso y las compañías involucradas.

En días pasados, tres de las empresas que producen este plagicida aceptaron que su producto afectó directamente la salud de miles de trabajadores en todo el mundo, por lo que negociaron con los representantes legales de éstos y llegaron al acuerdo de pagar 41.5 millones de dólares en indemnizaciones.

Esta cifra, que ya ha sido depositada en un banco de los Estados Unidos por las empresas Dow Chemical, Shell Oil Company y Occidental Chemical Corporation, será distribuida entre once países de América y Africa, que al igual que Honduras han entablado una demanda similar y esperan sean compensados de la mejor forma posible.

Partiendo de este adelanto dentro del proceso legal, se procedió a la entrega de cien dólares a todos aquellos trabajadores que, según estas tres compañías, no se encuentran afectados por el DBCP, pero que sus nombres aparecen en la lista de demandantes.

Estos, al cobrar su cheque, quedan totalmente excluídos de toda resposabilidad por parte de estas empresas, no así de la Standard Fruit de Honduras, Dole, Del Monte, Chiquita Banana y Steamship Company, quienes aún no llegan a un acuerdo definitivo y su falta de prontitud para determinar la solución final, es lo que atrasa el pago general de la indemnización.

La cantidad de empleados con derecho a cobrar los cien dólares asciende a un aproximado de 2,300 hondureños, entre los que se repartió una suma de 2 millones 990 mil lempiras, equivalentes a 230 mil dólares.

Estos fueron pagados durante los días 13, 14 y 15 de septiembre en el Banco Corporativo (Bancorp S.A.) de La Ceiba, quedando pendiente la cantidad a ser entregada a los que realmente se encuentren afectados por el Nemagón, según las compañías demandadas. Esa penosa cifra asciende a unos 3,000.

Fuentes calificadas que manejan el caso informaron a LA PRENSA que únicamente se les reconocerá una cantidad económica considerable a los trabajadores que presenten infertilidad comprobada y tengan una familia no mayor de cuatro hijos.

EL ORIGEN

La historia del DBCP es horrenda. Hace veinte años se descubrió en los Estados Unidos que ciertos estudios industriales fueron mantenidos en secreto, sobre empleados locales de empresas químicas y de agricultores que usaban este plagicida en las plantaciones, siendo víctimas de una serie de daños a la salud, entre las que prevaleció la esterilización en los trabajadores.

Esto fue confirmado a través de una serie de exámenes de laboratorio, donde se verificó que el Nemagón vuelve infértiles a los hombres por la reducción de espermatozoides en sus órganos y trae como efectos secundarios, cáncer interno y defectos de nacimiento.

Fue así que un número creciente de trabajadores en las plantas de manufacturación y en las plantaciones bananeras de Norteamérica, advirtieron la imposibilidad de tener hijos.

El Departamento de Protección al Medio Ambiente finalmente prohibió el DBCP para casi todos los usos agrícolas en los Estados Unidos y fue aquí cuando las transnacionales descargaron en ese entonces toda su producción por vender en el extranjero y se volcaron a los países tercermundistas para seguirlo usando.

Entre los años de 1968 y 1983, la Standard Fruit de Honduras comenzó a implementar este producto y otra serie de químicos en sus plantaciones de banano, ubicadas en Coyoles Central, jurisdicción del departamento de Yoro y sus alrededores, destinados a combatir unos "gusanillos" microscópicos llamados Nemátodos, que radican en tierras cultivadas.

Este pesticida, al igual que otros de alto grado perjudicial, era aplicado sin ningún tipo de precaución, ya que los trabajadores no usaban guantes, ni ropa protectora, ni equipo de ninguna clase que previniese la absorción por medio de la piel o la inhalación del producto.

Señalan los afectados que nadie les advirtió sobre el peligro al que se estaban exponiendo, ignorando que la inhalación durante el día, la mezcla del producto y la inyección del mismo en el terreno, los sometía a un grave peligro.

Los vapores despedidos por el DBCP permanecían retenidos dentro del techo vegetal, formado por las frondosas hojas del banano que prácticamente cortaban cada ventilación.

Otro contacto letal que tuvo este plagicida con la piel de los trabajadores, fue al ser salpicados mientras llenaban los barriles o cuando los inyectores rebotaban el DBCP en piedras u otros objetos.

Muchos trabajadores absorbían tanto del producto químico cada día, que durante la noche advertían que la orina despedía el olor del Nemagón.

QUE ES EL NEMAGON

Este término científico que ha dado mucho de que hablar en Honduras, no es más que un compuesto químico de Dibromo con Cloro Propano denominado DBCP, que es aplicado a una serie de pesticidas o fertilizantes, los que se utilizan en el campo para exterminar directamente al gusano que perjudica la planta del banano, el que por su formación microscópica se le conoce como Nemátodo.

El DBCP es distribuido en el mercado con distintos nombres, siendo el de mayor poder el Nemagón que en un comienzo llegó a Honduras con el nombre de Fumazone 86 y Hematicida, así como con otros más que son recordados con pavor por los empleados de las fincas bananeras.

La aplicación del DBCP en las bananeras produce además el desarrollo más rápido de la planta y por ende, mayor tamaño de los frutos, llegando a producir racimos de bananos con un peso hasta de 250 libras.

Como resultado por contacto directo e inhalación, el DBCP produce serios trastornos en la salud de las personas; su principal consecuencia es la infertilidad en los hombres.

Los trabajadores afectados por el Nemagón sufren de un tipo esterilidad conocida como aplacia de célula germinal. En términos simples ésto significa que sus cuerpos no producen espermas.

Esto puede generar también el caso de los holigospérmicos, que es un término que se reserva para hombres que producen una cantidad de espermas inferior a la normal. Aún en un hombre con una cantidad normal de espermas puede ocurrir que el mismo no se mueva a la velocidad indicada.

En cualquiera de estos casos, el hombre muy rara vez podrá engendrar un hijo.

Como resultados secundarios, se ha comprobado que el Nemagón también es un factor favorable para el desarrollo de cáncer en el ser humano.

El Departamento Americano de Protección al Medio Ambiente ha establecido que el DBCP es un probable factor de cáncer en las personas. En varios países latinoamericanos se ha descubierto entre los trabajadores de las plantaciones de banano, casos de cáncer estomacal, de matríz, riñones, duodeno y en los testículos.

Estos tipos de cáncer están típicamente ligados al DBCP. El Instituto Nacional Contra el Cáncer de los Estados Unidos cita al DBCP como una de las causas de cáncer más poderosas, ya que estudios realizados por el mismo establecen que el Nemagón desarrolla esta enfermedad en una gran variedad de órganos y lugares del cuerpo, generalmente bajo la dósis más pequeña.

El DBCP también ha sido ligado a una cantidad de malformaciones de nacimiento y también causa aborto en las mujeres expuestas. En Honduras, cientos de empleadas de las plantaciones de la Standard Fruit reportaron varios abortos consecutivos, cuando este pesticida era utilizado como fertilizante.

Otro de los problemas detectados en el ser humano es la Dermatitis por Contacto, que es una enfermedad en la piel que comienza con lesiones suaves y según transcurre el tiempo, ésta se agudiza presentando escamocidad y manchas blancas.

Finalmente se establece que el DBCP es considerado como un pesticida altamente persistente y móvil, se descompone lentamente en el suelo y permanece en la tierra durante años y puede ser filtrado a través de ciertos suelos, convirtiéndose en un contaminador del agua, el aire y de la superficie terrestre. Químicamente es altamente estable en agua, inclusive en cantidades muy pequeñas.

LAS CONSECUENCIAS

Rumaldo Artica Mejía (68), trabajó durante veinte años en las fincas de la Standard Fruit de Honduras. El relató a LA PRENSA que nunca se imaginó las consecuencias que traería este pesticida para sus vidas.

"Soy padre de seis hijos y el último lo perdí en el 78, porque nació con defectos en el cerebro y no pudo sobrevivir", afirmó Artica Mejía, al tiempo que manifestó que cientos de trabajadores han pasado por igual situación y es hasta hoy día que le encuentra respuesta a su angustiosa pesadilla.

Otros perjudicados, quienes pidieron el anonimato, relataron la forma en que se comenzaron a percatar de los daños irreparables que el Nemagón estaba causando entre los empleados de la Standard.

Cierto día, seis de ellos coincidieron en el centro de salud de la localidad, donde se presentaron preocupados porque no respondían a su deberes como esposos ya que su virilidad bajaba en gran escala y por más medicamentos que tomaran, la situación continuaba igual.

Fue así que a través de estudios de laboratorio se llegó a establecer que el único factor prevalecente entre los examinados, era el alto grado de exposición que sus cuerpos tenían a diario con los químicos utilizados en su lugar de trabajo.

Muchos empleados más, que por pena no habían acudido a dicho centro de salud, comenzaron a poner de manifiesto su padecimiento al saber que cientos de los mismos se quejaban de su impotencia sexual.

La empresa, al ver que se avecinaba una manifestación masiva en su contra, optó por "negociar" directamente con los afectados, a quienes sometió a una prueba médica que se realizó en Tegucigalpa, donde los perjudicados fueron clasificados en tres grandes categorías, siendo la escala "A" los extremadamente dañados; la "B" los de término medio y la "C" los menos afectados.

Indicaron que por cada categoría, la Standard Fruit de Honduras pagaría en ese entonces 60 mil lempiras para los empleados que se encontraran dentro de la primera categoría; 40 mil para los de la segunda y 20 mil para los de la tercera.

LA DEMANDA

Ante esta situación, que se había convertido en una especie de "premio mayor" para los empleados, estos decidieron seguir el consejo del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Standard Fruit de Honduras (Sutrafco), que les recomendó entablar una demanda legal, sosteniendo que el dinero que les ofrecían no era el justo para el daño que habían causado a sus vidas.

Esta organización gremial comenzó a agilizar las gestiones para que el caso llegara a ventilarse directamente en las cortes de los Estados Unidos, ya que para ese tiempo muchos otros países de Latinoamérica se quejaban del mismo mal.

Como se trataba de una empresa transnacional, el juicio entablado por daños y perjuicios a la salud tuvo que llevarse fuera de nuestras fronteras, pero había que encontrar una asesoría legal norteamericana que tuviera representatividad en Honduras.

Es cuando entra el bufete Misko-Howie y Swenee, dirigido por el abogado Charles Siegel, en conjunto con el bufete hondureño de Milton Jiménez Puerto y Arístides Mejía, quienes desde 1991 (año en que inició el proceso legal), son los encargados de las negociaciones entre las empresas demandadas y los perjudicados.

Dicho bufete, con asiento en la ciudad de Dallas, Texas, ofreció la mayor de las garantías para que el juicio llegara a resolverse de la mejor forma posible, estableciendo que el cuarenta por ciento de las ganancias en el mismo serían destinados para el pago de los abogados y el sesenta por ciento restante se distribuiría entre los afectados.

Ante la indiferencia y el poco interés con que el caso era manejado en los Estados Unidos, varios países afectados decidieron someter en aprobación dentro de su norma constitucional, una nueva ley que les permitiera resolver éste y otros problemas en los juzgados nacionales.

El 12 de diciembre de 1996, Guatemala pone en marcha la "Ley de Defensa de los Derechos Procesales de Nacionales y Residentes", aprobada por un alto conocimiento jurídico, que permite presentar directamente cualquier demanda contra una compañía transnacional y darle seguimiento en el país de origen de los demandantes.

Honduras al igual que los otros países afectados, se encuentra gestionando la aplicación de esta ley, la que se espera pueda ser aprobada a finales del presente año o comienzos del otro, según lo indicado por el licenciado Alberto Reconco Venegas, asesor legal del Sutrafco.

El profesional del derecho cita que con esta norma jurídica, los hondureños perjudicados por el DBCP podrán no sólo demandar a la Standard por el caso de esterilización, sino también por daños y perjuicios a la salud, como originalmente se había gestionado.

Con esta ley, el problema del Nemagón toma otro rumbo. Es ahora cuando el caso en realidad comienza a caminar y dar los primeros resultados, como es el acuerdo al que llegaran recientemente las tres compañías productoras del plagicida, que se negaron rotundamente a cubrir su enmienda por daños y perjuicios a la salud y únicamente se inclinaron por la esterilidad, que según ellos, es el principal problema que causa el DBCP.

EL PAPEL DEL SUTRAFCO

Muchas contradicciones se han generado entre esta organización gremial y la parte acusadora. Los trabajadores alegan que el Sutrafco los ha defraudado y los dirigentes sindicales aducen que su papel en todo este problema, ha sido únicamente el de mediadores entre la parte legal y los perjudicados.

Manuel Antonio Valderramos, secretario de actas del Sutrafco, es la figura principal dentro de dicho sindicato que se ha encontrado involucrado en el caso desde hace más de tres años y quien sostiene que su organismo siempre ha hecho lo posible por servir de puente favorable, a fin de lograr la mejor compensación posible para la parte perjudicada, que es la que ellos representan.

"Las espectativas de nosotros los demandantes y de los abogados eran otras mucho más sustanciosas; se pensó que sería una demanda millonaria y al final los arreglos a los que se han llegado han sido relativamente bajos", afirmó Valderramos.

Sostuvo que los resultados se deben a una serie de situaciones de carácter legal y otros aspectos, que no han permitido llegar a los objetivos deseados como ser la negativa del gobierno central, que en ningún momento se ha solidarizado con los perjudicados, pese a que el daño que produce el DBCP no sólo es en las personas, sino también en el contorno ecológico y el medio ambiente.

Expertos en la materia afirman que el uso del DBCP afecta directamente el subsuelo y la capa terreste, acabando con todo ser viviente que en él radique y su retorno al estado normal tarda entre 80 y 200 años, ya que el plagicida se asienta en la profundidad de la tierra y permanece latente durante todo ese tiempo.

Valderramos sostuvo que el Sutrafco nunca ha tenido representación directa en el caso; "el sindicato solamente es un puente de comunicación entre los abogados y los demandantes, porque es nuestra obligación decirle a los perjudicados qué es lo está sucediendo, ya que los abogados sólo nos informan sobre las negociaciones".

El dirigente gremial dijo que desde el comienzo el sindicato trasladó el pensar de los trabajadores a la parte legal y hasta el momento, se ha encargado de velar porque estas negociaciones se logren de la mejor forma posible.

LOS AFECTADOS

Hasta el momento no se ha establecido con exactitud una cifra precisa de cuántas personas han sido afectadas a nivel mundial por el DBCP, pero los defensores aducen que ascienden a unas treinta mil personas aproximadamente.

Estas se encuentran distribuidas entre los doce países demandantes: Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Perú, Ecuador, Filipinas y cuatro más de origen africano.

De estos treinta mil afectados, más de tres mil son hondureños que esperan recibir una indemnización por esterilidad; ésto sin contar los cientos de trabajadores más que no recibirán ni un centavo y que presentan daños secundarios a la salud, producto de este plagicida.

Entre estos se encuentran gran cantidad de mujeres que por ejercer su trabajo en el área de empaque, no fueron tomadas en cuenta como perjudicadas directas del DBCP.

Orlen Norberto Romero Fernández (47), quien laboró en la Standard durante 25 años, es uno de los tantos afectados por el Nemagón y se rehusa rotundamente a aceptar el pago como producto de la reciente negociación.

Así como Romero Fernández, existen muchos otros trabajadores y ex-trabajadores de estas fincas bananeras, que se han unido para buscar nuevos mecanismos que logren cubrir sus espectativas ante este genocidio del que han sido víctimas.

"Si hubiera más representatividad del gobierto y se preocuparan más por el pueblo, este problema ya tendría solución", señaló Romero.

Indicó que el ejemplo más palpable de los daños que produjo el Nemagón en Honduras, se puede apreciar en todos los habitantes de las aldeas y caceríos que se encuentran en los alrededores de Coyoles Central, ya que en ellas residen la mayor parte de los trabajadores que laboran y han laborado en esos campos bananeros.

Estableció que todas las personas que no cobraron los cien dólares, entablarán en los próximos días una nueva demanda.

Estos se avocarán al Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, que rectora Leo Valladares, lo mismo que al Comité de los Derechos Humanos (CODEH), dirigido por Ramón Custodio.

Advirtió que muchos de los perjudicados aún guardan pruebas que pueden llevar a juicio, donde se confirma el efecto que el DBCP produjo en esa población, así como las medidas que la Standard Fruit de Honduras tomó en ese tiempo, para salvar su responsabilidad ante los empleados.

CEMENTERIO DE NEMAGON

LA PRENSA pudo constatar que a unos pocos kilómetros de Coyoles Central en aproximadamente dos manzanas de terreno, se encuentran enterrados en fosas de cemento miles de drones de Nemagón.

El mismo se localiza en el sector de "El Eucalipto", una pequeña jurisdicción ubicada dentro de una de las fincas de la Standard, que se encuentra rodeado por un espeso bosque.

Varios de los afectados señalaron que por el año de 1983, la compañía optó por sepultar todo recipiente lleno de Nemagón y así sostener que el mismo se aplicaba en bajas escalas en sus plantaciones.

Los mismos perjudicados indicaron que cuando surgió el rumor de los efectos que producía este plagicida en los trabajadores, la compañía ordenó que el mismo se aplicara en horas de la noche, aduciendo que durante el día el químico no respondía con los mismos resultados.

Con el tiempo los afectados se percataron de que esta disposición únicamente se ejecutó para cuidar la imagen de la empresa, ya que durante el día podían ser denunciados públicamente, porque en los Estados Unidos ya era prohibido su uso en las plantas bananeras.

Pero el temor que hoy en día embarga a los pobladores de Coyoles Central, es qué sucederá cuando este producto llegue a deformarse por el paso de los años, lo que con seguridad provocará serios trastornos al medio ambiente y entorno ecológico de ese sector.

Esto sin descartar el irreperable daño que el DBCP ha causado en la humanidad de miles de hondureños, quienes al ignorar el riesgo que corrían, se sometieron ciegamente al contacto directo con el plagicida, siendo víctimas de un daño irreversible..

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