ROBERTO SOSA (1930 - ....)

Bosquejo del poeta Sosa,

Por: Marco Tulio del Arca

El poeta Sosa desde la concepción de Sara Rolla "Los artistas, víctimas del lujo, a solas silban la poesía". (R.S.)

El perfil literario del poeta Roberto Sosa es motivo de un justo análisis elaborado por la pluma magistral de Sara Rolla de Sánchez, una de las personalidades más destacadas dentro del campo de la crítica, ella domina su oficio y conoce plenamente el manejo del lenguaje, lo que vuelve más lúcido y fluido el contexto del discurso aplicado al insigne bardo yoreño.

Se incluyen en este trabajo serias y contundentes apreciaciones acerca de la obra de un poeta que ha sabido con disciplina y entrega darle un giro preciso y convincente a la rueda indetenible de la creación, la verdad y el rigor poético.

Este libro viene a exaltar la valía que encierran tanto la autora como la persona a la cual ella se refiere, sin duda alguna el poeta Sosa vuelve a ubicarse en un peldaño sólido, admirable y de acuerdo a la estatura que encarna el aliento y la identidad de quien positivamente ha elaborado otro camino en los acertados espacios de la vida. Sosa amplía su ideal y su entorno, aspectos destacados en la respuesta de un hombre que acentúa su fuerza de escritor en la panorámica de una visión segura y contundente, es decir que Sarita, además de dimensionar los dimensionados, no hace más que rendirle, profesional y éticamente, honor a quien honor merece. Claro, asumiendo verticalidad en la palabra y demostrando solidaridad, aspecto que no enseñan muchos en este medio mezquino y falso.

La poesía es asombro, pero también es magia y realidad. Estos elementos son bellamente signados a su manera por la capacidad y el estudio de Sara Rolla, eminente profesional que hace su movimiento connotativo y real tratando complacidamente el quehacer de un escritor que ha llenado de poesía el dulce y bien elaborado paréntesis de la existencia. Así vemos que en sus “caligramas” hay un factor de preocupación y sobre todo aparecen lágrimas que huelen a protesta y a veces a resignación: “Si, yo vivo aquí, o más bien muero”.

El curso del poeta Sosa va encontrando esos muros que aceleran la desesperación y muestran, de repente, el otro lado del agujero donde sufre y calla la humanidad, el poeta advierte el último latido del viento en la rótula del tiempo y entonces surge su pregunta ¿Qué animal perseguido no sabe de tu trato?... Sin medir la espera, Sosa vislumbra y testimonia su amor a esta tierra nuestra, a sus valores, a la dignidad y al orgullo de ser un humano que lucha y añora la verdadera frontera de la igualdad y del afecto. A pesar de no haber nacido cerca del agua que observa el rojo tambor de las horas y los incontables besos marinos, él conoce el mar natural y me parece que lo ama, allá tiene amistades, compañeros y gente que lo recuerda, pero es su mar interior el que lo dibuja en su contundencia rítmica y personal, de esa cavidad rebelde y placentera resurge el canto familiar, los sentimientos profundos y ese altar a la razón que limpiamente lo dignifica. Más, los pobres, son la pasión, el signo emblemático de la luz sosiana, en ellos viven y mueren las esperanzas del universo, “por eso es imposible olvidarlo”. Así como es imposible olvidar la vez que el poeta Sosa me dijo en una calle de Tegucigalpa: “Quiero enseñarle algo”, y me mostró, primero que a otros, un poema sobre un gatito, de ese trabajo yo quedé encantado, era un poema tierno, amoroso y sublime y, es que con Sosa me han pasado varias experiencias, recuerdo que en el grupo VIDANUEVA, él y don Ramón Oquelí me prestaron una antología de “Poesía Italiana” sólo porque un poemita mío llamado “Lluvia”, según ellos, tenía mucho parecido a lo que realizó Quasimodo, después comprendieron que no había influencia ni plagio, es que no podía suceder eso, pues yo no lo conocía. Montale, Ungareti, Pavesse, Quasimodo, Papini llegaron a mí de las manos de estos exponentes de la literatura nacional. Aún los tengo presentes y eternamente les agradezco.

El himno de la poética deja oír sus notas en las ardientes y pulcras cuerdas de “Un Mundo para Todos Dividido”, aquí lo sensible y hondo encuentra la soltura en un contexto que incluye pedazos del alma y manifestaciones intrínsecas del autor. Después viene la fustigación, la denuncia, la indignación y el golpe directo a las cosas, a la injusticia y a los hombres de duro y condenable proceder, este campo implica un secreto militar que el poeta explora y desea descifrar para que no sigan enmarañados aquellos que ya no soportan el latigazo de los cobardes. Otros textos de Sosa son “Máscara Suelta”, retoma en él la vinculación amorosa y hay otra relación de su fervor marino.

En “El Llanto de las Cosas” pareciera que él quiere colocar la mitad del espejo en la acción social y de igual forma darle un sentido hilvanante a su ironía como al singular tratamiento del humor que ha sabido desarrollar en el extenso contenido de su muy apreciada obra literaria. El trabajo literario de Sosa es basto, faltan una serie de contenidos, sus editoriales, apreciaciones, ponencias, presentaciones están dispersas en lo ancho y alto de la geografía mundial, vale la pena una exacta y minuciosa recopilación de todo lo que él ha hecho y de aquello que varios han escrito sobre él. Sabemos de su “Obra Completa”, pero todavía quedan cosas en la esquina del azúcar y en los brazos de la espera.

En un estilo lleno de soltura, inundados de sobriedad y técnica depurada, la querida Sarita Rolla hace gala de su magna experiencia y con exquisita humildad nos entrega un libro que no deja sombras de falsedad ni asteriscos de soberbia, es un objetivo bien logrado, un sendero que tenemos que saber aprovechar quienes estamos tratando de abrazar la paz, el amor y la dignidad. Eso y mucho más encierra cada una de estas páginas juiciosamente tratadas por la culta y connotada Argentina que ya hizo de Honduras su segunda patria y en la cual se le quiere, admira y respeta. Su don de gente maravillosa ha marcado una fulgurante señal en el bello horizonte de la bondad y en el nítido lunar del pensamiento. Su voz es otro libro que siempre debe permanecer abierto para lograr la transformación total de esta Latinoamérica que nos duele porque sinceramente la amamos.

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