Charito es una hermosa campesina que vive en un pueblo de la provincia mexicana. Allí se enamora de Orlando, un joven de buena posición económica cuyos padres se oponen a su relación.
Para poder estar juntos, ambos deciden irse a la Ciudad de México, sólo que al llegar allá se enfrentan a muchos problemas, sobre todo económicos, pues él no consigue trabajo y su familia se niega a apoyarlo en forma alguna.
Charito resulta embarazada, y las cosas se complican porque además se enferma de anemia, lo cual hace necesario que la internen en un hospital.
En tanto, Orlando empieza a cansarse de la situación, e incluso se dice a sí mismo que fue un error haber abandonado todo por Charito. Al mismo tiempo, se encuentra con una ex novia, Sandra, quien al saberlo rico, se da a la tarea de enamorarlo para así ella salir de la pobreza.
En el hospital, Charito conoce a Sol, una noble mujer que es cabaretera, y al amigo de ésta, José Enrique, periodista comprometido con su oficio. La candidez y dulzura de Charito hacen que José Enrique se enamore de ella.
Cuando Charito da a luz, Carolina, la mamá de Orlando, llega a la capital y se lleva al bebé con el argumento de que, dadas las circunstancias, ella puede encargarse del niño mientras Charito se recupera. Una vez en el pueblo, regala al pequeño a una sirvienta, y consigue que un médico le extienda un certificado falso de defunción que muestra a Charito cuando ésta va a reclamar a su hijo.
Orlando sufre un accidente y queda paralítico; Sandra lo abandona y él se arrepiente de lo que hizo a Charito.
José Enrique decide recuperar al bebé, pues ama a Charito y no quiere verla sufrir. Después de muchos problemas, consigue que el hermano de Carolina le diga dónde está el pequeño.
Al final, logra rescatarlo y llevarlo al lado de Charito. Ésta, que se negaba a aceptar el amor de José Enrique, termina correspondiéndole.