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DERECHOS DE NIÑEZ Y ADOLESCENCIA

DESDE LA VISIÓN DE LA

DOCTRINA DE LA PROTECCIÓN INTEGRAL

 

En la antigüedad, el infanticidio era considerado algo normal, si bien durante el siglo IV, comenzó a ser jurídicamente un delito, es apenas en el siglo XVI que el infanticidio comienza a ser rechazada por los sectores populares, y podemos afirmar que hasta el siglo XIX el infanticidio de hijos ilegítimos continuó vigente en Europa.

 

No fue hasta finales del siglo pasado, 1899, que se empezó a legislar a favor de los menores de edad, en los Estados Unidos, por cierto, con relación a los que cometían algún delito.

 

En Panamá, la primera ley de protección de la niñez se promulgó a fines del año 1908, fue la Ley 62 denominada “Ley de Protección de Niños y Animales”

 

En 1951 se promulgó la Declaración Internacional de los Derechos del Niño.

 

Y en Panamá mediante la Ley 24 de 1951 se creo el Tribunal Tutelar de Menores.

 

Todas estas leyes a la vez elaboraron y dieron vida a la Doctrina de la Situación Irregular,  la misma  no se fundamentaba en los derechos de los menores de edad sino en su situación. Por tanto, la igualdad jurídica de los menores de edad no existía, ni tenía por que existir, ya que el mundo adulto en su compasión les brindaba a cada cual según su realidad y su situación lo que se consideraba era la mejor. Por tanto, un niño pobre, por su bienestar, podía ser retirado de su familia para ser dado en adopción y el trabajo infantil era una necesidad de esos pobrecitos que mejor era no meterse.

Con el transcurso de los años, la República de Panamá, a promulgado y suscrito  muchas leyes a favor de la niñez y la adolescencia, tales como  La Convención de los Derechos del Niño de 1990, el Código de la Familia de 1994, la Ley  N° 40de 1967, el Decreto de Gabinete N° 160 de 1970 por la cual se aprueba el Convenio N° 10 de la OIT; el Decreto de Gabinete N° 163 de 197, por la cual se aprueba el Convenio N° 15 de la OIT; la Ley 50 de 1995, y otras mucha, de las cuales una gran cantidad son sobre el trabajo infantil.

 

Entonces, por qué todavía tantos niños, niñas y adolescentes se ven expuestos al trabajo contrariando normas legales, por qué tantos niños, niñas ya adolescentes y por sobre todo los indígenas no tienen acceso a sus más elementales derechos.

 

La respuesta que doy es:

Que no es lo mismo

La defensa de la niñez y la adolescencia  que

La defensa de los derechos de la niñez y la adolescencia.

 

Y de alguna manera, muy simple, esta diferencia marca igualmente la gran oposición que existe entre la Doctrina de la Situación Irregular, que dominó el mundo jurídico de niñez y adolescencia, hasta hace un poco más de una década, en contraposición con la Doctrina de la Protección Integral.

 

La doctrina de la protección integral, tal como lo dice nuestra estimada amiga Clara de Sousa, en el Fascículo VI “La ciudadanía social de la niñez y adolescencia:

 

“Exige que niño, niñas y adolescentes al igual que los demás seres humanos, gocen plenamente de todos  sus derechos y no sólo de una parte de ellos. Además, como seres en desarrollo, con derechos especiales, deben recibir del Estado, la comunidad y la familia garantía plena de una formación cimentada en valores éticos y ciudadanos, y en el respeto de los derechos de los demás seres humanos. En este sentido, todos los sectores sociales con responsables y todos los derechos son protegidos”

 

Pero también debemos señalar que ese reconocimiento al gozo pleno de todos sus derechos, entraña una responsabilidad atendiendo claro esta a las edades y comprensión del favorecido.  Es decir antes no tenían derecho por tanto tampoco obligaciones, hoy la doctrina les hace responsables en el uso de sus derechos.

Más adelante volveremos brevemente a esta definición.

 

Primeramente debemos señalar que con el término de la doctrina de la Protección Integral de los derechos de la infancia, hacemos referencia a un conjunto de instrumentos jurídicos de carácter internacional, que promueven desde el aspecto jurídico un salto fundamental en lo que respecta a la consideración social de la infancia.

 

Y nos hacemos eco de lo señalado por el gran maestro Emilio García Méndez, cuando señaló  que de estos Instrumentos jurídicos, la Convención de los Derechos del Niñio ha sido la más importante   “... en la medida que proporciona el marco general de interpretación de todo el resto de esta normativa”.

 

La Convención Internacional de los Derechos del Niño, por un lado en lo que se refiere a su contenido nos ofrece elementos importantes para todo cambio de  “carácter legislativo, que pretenda considerar a la infancia – adolescencia como sujeto de derechos y nunca más como objeto de la compasión”.

 

Y por otro lado, tal como indica Emilio García Méndez “Son fundamentales sus efectos en el plano de la sensibilización, no sólo de la opinión pública en general, sino también del movimiento social que empieza a ocuparse ahora seriamente de la dimensión jurídico institucional de la condición de la infancia-adolescencia.

Y es en el plano de la sensibilización, que deseo tomar los minutos que nos queda en este conversatorio.

 

Tal como señalamos al inicio, no es lo mismo

 

La defensa de los niños, niñas y adolescentes;   que

La defensa de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

 

El primero esta impregnado y sustentado en la compasión del mundo adulto, hacia los pobrecitos pequeños, (entendiéndose al menos de manera velada que hay muchos tipos de niños, niñas y adolescentes, como los pobres y los pudientes, los inteligentes y los lentos, indígenas y no indígenas, etc,. etc.)

 

Mientras que la defensa de los derechos esta sustentado en un mandato, en una orden legal, en un reconocimiento a esos seres sujetos de derechos.  Y lastimosamente aunque la ley lo señal, si no hay un profundo cambio de visión, la ley no termino de ser interpretada y menos aun aplicada correctamente.

 

Aunque soy un convencido de que se ha adelantado mucho, que se han logrado avances interesantes, aún estamos a años luz de hacer parte integral de nuestra visión de vida el concepto que se deriva de la doctrina de la protección integral.

 

En definitiva, para que nuestros niños niñas y adolescentes tengan acceso total y completo a sus derechos EL ESTADO, LA COMUNIDAD Y LA FAMILIA nos vemos obligados a cambiar nuestras actitudes de asistencialismo de compasión de represión – protección (como le gusta señalar a Emilia García Méndez), a un estado de reconocimiento aceptado de que así como Usted y yo tenemos derechos,  ellos también lo tienen, con la gran diferencia existente que al no reconocérseles ciudadanía civil y política esa exigibilidad de sus derechos pareciera quedar truncada, ser simple una ilusión o depender de adultos que hagan sus luchas.

 

Es importante lograr el pleno reconocimiento de los niños, niñas y adolescentes como ciudadanos sociales, para ello se hace necesario una reforma constitucional que así lo plasme. Como leemos nuevamente de Clara de Souza, hablando de este segmento de la población “Jurídicamente, el reconocimiento de su capacidad como sujeto de derecho sólo es posible a través del reconocimiento de la ciudadanía social.”

 

Es indispensable que se termine de redactar, discutir y aprobar la Ley de Niñez y Adolescencia organizada de manera total en los principios de la Doctrina dela Protección Integral.

 

Y a partir de ella, realizar las reformas necesarias en el Código de la Familia, La ley de  Responsabilidad Penal para la Adolescencia y otras que se considere necesaria y pro último.

 

Y es importante, tal como estamos haciendo hoy, realizar cuantos esfuerzos sean necesarios para sensibilizar al Estado, la Comunidad y la Familia sobre esta situación.

 

Muchas Gracias