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se histó en el 20 de julio un movimiento de independencia. Sin embargo, esta
afirmación debe ser sometida a un análisis más detallado. Los cambios
efectuados ese día y los que surgieron significaron para la historia nacional
solamente el traslado del poder a una junta de gobierno en la cual los criollos
compartían el poder con los españoles.
Así demuestra el nombramiento
del virrey Amar y Borbón como residente del nuevo gobierno. Los objetivos de
esta junta fueron conseguir la autonomía con relación a la metrópoli pero no
una independencia absoluta.
La actuación de Carbonell al
frente de las clases populares demuestra que no había unidad de opinión entre
estas y los criollos que constituían la junta. Una de las manifestaciones de
esta contradicción fue la actuación de la multitud frente al virrey y a su
esposa. El 13 de agosto Carbonell y sus gentes lograron que el alto funcionario
fuera recluido en las cárceles comúnes después de presionar a la junta. Al día
siguiente, las autoridades criollas, protegiendo la ciudad con tropas
devolvieron al virrey al palacio y le confirmaron su cargo como presidente de
la junta. Ante nuevas presiones populares, el gobierno provisional preparó la
salida del virrey y su esposa hacia Cartagena.
Carbonell y sus más destacados seguidores, fueron llevados a prisión. |
La junta de gobierno realizó
algunas reformas que manifiestan claramente los intereses de quienes las
conformaban. En septiembre de 1810 se suprimió
la política proteccionista de la cual había gozado el indígena hasta ese
momento y se lo colocó en calidad de ciudadano dentro de la sociedad
Neogranadina. Se abolió el tributo indígena pero fue sustituido por los impuestos
a los que estaba obligado cualquier otro ciudadano. Por esta razón permaneció
indiferente a la causa independista, ya que las reformas que se habían efectuado
no lo favorecían sino que los dejaban en peores condiciones.
En cuanto a la economía, el
nuevo gobierno se preocupó por liberarla de las restricciones coloniales y
por el aprovechamiento de los recursos
neogranadinos para el desarrollo de la economía local. Sin embargo, la gran mayoría
de las leyes españolas continuaron vigentes.
Aunque en las primeras
jornadas de la reacción granadina contra el régimen colonial se manifestó
claramente la adhesión del virreinato a Fernando VII, el movimiento
independista se radicalizó posteriormente. |

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