Cada Navidad, cuando el frio es intenso y la nieve cubre las calles, el calor de una preciosa musica hace que el ambiente sea tibio en los corazones de sus gentes y un poco mas caliente en las espaldas de aquellos que tienen la osadia de provocar a los cascaborras, personajes pintorescos adornados de color y sonido. Cuando el invierno calla y da paso a los primeros sonidos de la primavera, cuando la sierra de la Sagra se viste de verde y amarillo, el pueblo se engalana de rojo para recibir a sus Santas, paseadas en un precioso baile por sus costaleros, yendo casi al compas de olores a pino y sabina que en ambiente se respira