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Las dos épocas de Góngora.

     Tradicionalmente se ha hablado de dos épocas o dos maneras en la obra de Góngora. Ésta ha sido la tesis defendida por Menéndez Pelayo principalmente. Así se ha hablado de:

bulletEl «príncipe de la luz», que correspondería a su primera etapa como poeta, donde compone sencillos romanes y letrillas, merecedores de las alabanzas por parte de la crítica hasta el Neoclásico.
bulletEl «príncipe de las tinieblas», es el autor de los poemas oscuros, ininteligibles. Hasta la época romántica, esta parte de su obra fue duramente criticada e incluso censurada por el mismo Luzán. Esta segunda época tendría como fecha inicial el año 1610, cuando se cree que compuso la oda el A la toma de Larache.

     Si bien ha sido ésta una teoría defendida por muchos estudiosos de la obra de Góngora, no todos los críticos están de acuerdo. Dámaso Alonso entre otros, defienden la tesis de que siendo real y palpable la idea de que existen dos maneras de cultivar el género poético, éstas no tienen un corte cronológico, sino que se conjugan a lo largo de su poética. Si hubiera que hacer un corte entre ambas formas poéticas no sería longitudinal, sino transversal.

     Así, las letrillas y romances atribuidos a su primera época, no están exentas de artificio, como la crítica ha querido ver. Los juegos de palabras, las alusiones a conceptos desconocidos, la sintaxis empleada en gran parte de estas composiciones, son hoy día elementos de conflicto y dificultad para los comentaristas más expertos. Si bien, la brevedad de sus versos, la musicalidad del ritmo, y el uso de formas tradicionales disfrazan tal complejidad y artificio retórico.

     No debemos por tanto, pensar en la existencia de un corte radical en la manera de componer de Góngora, sino que ambas formas coexisten, aunque gradualmente, a lo largo de su obra.


 

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