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LAS OTRAS FORMAS DE LECTURA

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El hipertexto y el paso de lo analógico a lo digital son elementos claves en la transformación de la lectura, que exige procesos de aprendizaje

Hay quienes leen en el baño. Otros, en el bus. Los judíos ortodoxos balancean el cuerpo mientras siguen los textos bíblicos. Los árabes, corren los ojos en el papel de derecha a izquierda. El poeta Shelley afirmaba que digería las líneas de Herodoto desnudo en una roca “hasta que dejo de sudar”.

Siempre han existido apropiaciones particulares de la lectura. Pero las revoluciones mediática e informática, a la par de la técnica de transmisión de los textos y del soporte en que se comunican, están cambiando aún más las formas de lectura, pues de la concentración, preocupación y contracción se ha pasado a la relajación, distracción y disipación.

La lectura no fue siempre y en todas partes idéntica. Los esquemas de interpretación corresponden a determinadas configuraciones culturales, que varían con el curso del tiempo.

Esas mutaciones de las prácticas son más lentas que las revoluciones de las técnicas y esto es aún más cierto ahora cuando las imágenes de la televisión, las transmisiones del computador, las noticias en el diario y en las revistas, los textos de las canciones que aparecen en los CD, requieren otras modalidades de lectura.

Incluso, según la Asociación Internacional de Lectura Crítica, se necesita otra definición de "analfabetismo", para entenderlo como la imposibilidad de dominar las nuevas formas de la transmisión de lo escrito, que no son gratuitas, más que como la incapacidad de leer y de escribir.

También tienen que cambiarse otras cuestiones, ya que en la nueva materialidad de los textos, las nociones jurídicas (Copyright, propiedad literaria, derechos de autor), los aspectos estéticos (originalidad, singularidad y estabilidad de las obras) y los temas de bibliotecología (depósito legal, descripción bibliográfica), se pensaron para el mundo del libro impreso.

La lectura de un texto en un códice impreso, además, no supone las mismas operaciones de interpretación que la lectura de ese mismo texto en un rollo de papiro o frente a una pantalla de computador.

El hipertexto propio de los formatos digitales, por ejemplo, permite una recreación de los textos por parte del lector que antes no era posible, porque con frecuencia este salta al sitio que quiere, formando infinidad de contextos nuevos. No hace un seguimiento lineal sino en forma de saltos, según sus inquietudes y necesidades particulares.

El ‘zapping’ (cambio de canales) de la televisión, también condiciona la lectura en la medida en que la gente se habitúa a seguir varias historias de manera simultánea y, también, a encontrar problemas para seguir ideas extensas.

Juan Carlos Vergara, director del Seminario Andrés Bello del Instituto Caro y Cuervo, considera que, además, con frecuencia ocurre que los profesores se preocupan por dejar lecturas ‘clásicas’, ‘buenas’, ‘obligatorias’ y hasta ‘amenazantes’, pero que al final resultan poco atractivas.

“Se pone a leer a El Quijote –explica Vergara– de modo individual y en un fin de semana, cuando es un texto que Cervantes escribió pensando en que fuera leído en voz alta y en un tiempo más o menos largo”.

A pesar de estos ‘atentados’ contra el libro tradicional, hay un consenso este no desaparecerá, pero su transformación resulta evidente por las otras formas de lectura que se consolidan en la sociedad.

De acuerdo con el Grupo de Trabajo de Alfabetización Audiovisual y Lectura Crítica de Medios (Alfavisual), a estas modalidades no se presta la atención suficiente en el sistema educativo colombiano. Y esto puede ser tan inquietante o más que la disminución de la lectura del libro clásico, que reveló la Encuesta Nacional de Hábitos de Lectura, que se dio a conocer el 25 de abril pasado.

“Salvo contadas excepciones –indica un documento de Alfavisual– a los estudiantes se les enseña a ‘leer’, por ejemplo, las imágenes de la televisión, del cine o de las revistas ”.

Sin embargo, estiman los integrantes de Alfavisual, para aprender a leer los medios de comunicación, para introducirse en las nuevas formas de lecturas, nunca es demasiado pronto ni nunca es demasiado tarde.

Lo importante, aseguran, es no olvidar que la lectura, la tradicional o la de los nuevos formatos, debe tener presente una frase del escritor Frank Kafka: "uno lee para hacer preguntas". Es decir, para aprender, descubrir y conocer el mundo.


árticulo tomado del periodico EL TIEMPO del dia 6 de Mayo de 2001