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| Hace más 20 años, cuando la democracia no dejaba de
ser un sueño en este país, un grupo de románticos
arquitectos de la Libertad coincidió en León para fundar
el Club Cultural y de Amigos de la Naturaleza (CCAN).
Había mucho miedo entonces. Miedo a ser, a hablar. Miedo a todas las personas, fuerzas e instituciones represivas del momento. Concebido en principio como una plataforma ciudadana y antifranquista, dispuesto a luchar contra el régimen con las armas de la ecología y de la cultura, el "Cancán" se convirtió pronto en el adalid de las libertades en esta pequeña y fría ciudad de provincias. Desde entonces, por el Club han pasado y discutido gentes que ahora mismo son o han sido: políticos, profesores, ecologistas, senadores, arquitectos, pintores, escritores, obreros, músicos, carteros, insumisos, carpinteros, sindicalistas, biólogos, ministros de la autonomía, feministas, médicos... Gente heterogénea con un pequeño punto de coincidencia en medio de todas sus contradicciones, quizá ese estado peculiar de ser, de ver el mundo, que hace algunos años se llamaba "ser de izquierdas". Gente del Cecán. Un auténtico cajón de sastre del que pueden ser buena
muestra estas páginas que siguen: un balance apresurado, recogido
con urgencia.
Ahora mismo, y aunque para muchos el CCAN tan sólo remita a un emblemático bar de copas, sigue siendo uno de los refugios mejor guardados de esta ciudad. Un refugio tan entrañable como un secreto en estos tiempos que corren. Un punto de fuga. Pero sobre todo, lo que nos gustaría es resaltar lo importante que ha sido el Cecán en nuestras vidas. Desde estas páginas queremos enviar un cariñoso recuerdo a Gerardín, Félix y Rodri, socios del Club y miembros de CC 00, que contribuyeron con su trabajo al acondicionamiento del local de Puerta Castillo. Recordar también a Nana, Charo, Aurora, Manolón, Rafa, Fernando, Susana, Marisa, Zulima... y a todos los que no han tenido ocasión de prestar su voz en estas páginas. A los que estuvieron y no están, aquellos luchadores... Y a los que con su entusiasmo y esfuerzo van consiguiendo, día a día, que el Club continúe vivo en esta ciudad. Poner de relieve además, en palabras de Alfredo Vidal, que creemos firmemente que asociaciones como ésta siguen siendo necesarias, "en el momento presente, para servir de cauce a la participación ciudadana directa, para romper el monocorde discurso del hombre económico, para cuestionar las groseras estructuras del poder, para apoyar toda forma de contestación que trate de restablecer la imaginación y la creatividad en su justo lugar..." Deseando que vuestra visita sea satisfactoria,
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