Viña del Mar, Chile. 1995

    

 

 

      Pavimentada de autos y turistas sedientos de mar, por ahí suben y bajan, a veces sin mirar. La colina se llama Agua Santa y en su cima tiene un refugio, una pequeña capillita que llamamos nuestro Santuario.

    Desde distintos rincones, cada uno allí fue llamado por una Voz que hipnotizaba, como batuta misteriosa e indecible.

    Así nació Voz de Comunión, para sembrar un bosque entre los árboles, una galaxia en un puñado de estrellas, una familia en el mundo disperso.

    Así vinieron, oído tras oído, desfilando quebradas, desiertos, ciudades inquietas donde expeler la voz, el grito. Así nació nuestra música.

 

Jornada noviembre de 2000. Zapallar, Chile