TALLERES ARTESANOS
Las ocho provincias andaluzas reunen entre sí el mayor número de talleres artesanos y de empleos en la artesanía, de las Comunidades Autónomas de España (2.739 talleres y 11.780 trabajadores o hasta 16.000 según diversas fuentes). Números que saltan a la vista y que justifican una reflexión pausada sobre el peso económico, social y estratégico de semejante empresa.
Todo en Andalucía está salpicado de la cultura de los oficios: el
buen hacer y la identidad.
La fiesta de los toros (bordados, trajes…), la Semana Santa (imaginería,
platería, bordados…), la caza, los caballos y los carruajes (guarnicionería,
marroquinería, el calzado…), el cante, la música (las guitarras…). Detrás de
todas estas manifestaciones, está el oficio de muchos talleres artesanales,
algunos de ellos con una gran proyección internacional.
Pueblos artesanales enteros se han convertido en productores de primer
orden, propiciando un desarrollo de sectores con gran peso en el mercado,
Ubrique o Córdoba, como ejemplos más relevantes, pero también Valverde del
Camino, Macael, Úbeda, Níjar…
Allí en donde existe un taller artesanal, se mantiene el empleo (la
artesanía es uno de los sectores en donde los trabajadores mantienen mayor
estabilidad), se crea riqueza (además del movimiento económico que genera la
propia actividad, los talleres artesanos suponen un gran argumento turístico,
movilizando a los visitantes que multiplican el impacto económico en los lugares
en donde están ubicados).
Definitivamente, la artesanía es uno de los grandes buques insignia de la Comunidad Autónoma, una de sus cartas de presentación y uno de sus activos socialmente más deseables.
EL NEGOCIO PASIONAL
El pueblo sabe que las cofradías, que hacen mantos, palios y varales, que pagan floreros, músicos y costaleros, practican la caridad más eficaz de cuantas fórmulas puedan ingeniarse, la cantidad de dar trabajo, la de permitir que cientos de artesanos puedan vivir....
La frase pronunciada por el cofrade Juan Delgado Alba en el pregón de la Semana Santa de 1.968 ejemplifica la importancia histórica de la fiesta mayor hispalense en la pervivencia y promoción de oficios relacionados con la artesanía sacra, como sector productivo y generador de riqueza local. Doradores, orfebres, bordadores, escultores o tallistas de la madera son sólo algunos de los oficios que trabajan a plena capacidad durante todo el año gracia a múltiples encargos que realizan las hermandades.
En muchos casos, se trata de talleres familiares, de reducido espacio, dirigido por un maestro, y con escaso grado de penetración de las nuevas tecnologías. De hecho, la falta de espacio y la obsolescencia de la maquinaria en estos talleres provoca que existan listas de espera para encargar esos trabajos, ya que no es posible la contratación de más personal, al tiempo que aumenta la demanda del llamado estilo cofradiero sevillano desde otros puntos de Andalucía y el resto de España.
El alto nivel de economía sumergida en este sector, el exceso de individualismo y el distanciamiento formativo de los jóvenes amenazan con hacer desaparecer algunas actividades artesanales, no por falta de rendimientos de estos talleres, sino por la falta de capacidad de los titulares. Según el censo de artesanos elaborado por el Ayuntamiento hispalense el pasado año, en el municipio funcionan 51 talleres artesanales específicamente relacionados con la Semana Santa, cifra que constituye el 26,29 % del total de empresas del sector de la artesanía de Sevilla.
Entre los adscritos a la fiesta religiosa, los que más abundan son los talleres de orfebrería o arte de trabajar el metal (18), seguidos de los de imaginería o estatuaria religiosa (10), y talle en madera (8), estos últimos dedicados a la realización de retablos, andas procesionales o cualquier otra obra en madera. Se contabilizaron asimismo 7 talleres dedicados al dorado (cubrir con oro la madera labrada), 7 al bordado (técnica de adornar un tejido con puntadas tejidas de hilo de oro) y uno a la fabricación de velas ( el de cerero es uno de los oficios más antiguos que existían en la ciudad ya que era parte esencial en la iluminación de las viviendas).
El número real de trabajadores en estos 51 talleres es de 225, en su gran mayoría hombres, si bien la estimación total de empleos generados incluyendo la economía sumergida alcanza en su hipótesis más optimista los 562 empleados.
Impacto económico
Según datos de la delegación de Economía del consistorio hispalense, la Semana Santa del pasado año tuvo una repercusión en la economía de la ciudad superior a los 155 millones de euros, una cifra que representa el 1,4 % del Producto Interior Bruto (PIB) de la capital (la otra gran fiesta de la ciudad, la Feria, supuso el 1,6 % del PIB)
Por contextualizar los datos: el impacto de la Semana Santa viene a ser el 50 % del que tiene en la economía sevillana la industria agroalimentaria.
Más de la mitad de esta cantidad, 78 millones de euros, deriva del gasto que hermandades y participantes en la fiesta realizan para prepararse de cara a la Semana Santa. Las primeras en talleres artesanales (el gasto alcanzó los 65 millones de euros) y los segundos en establecimientos de confección, principalmente, caso de la hechura de túnicas, trajes e indumentaria propia de la celebración (con un gasto de 13 milllones de euros)
Los más de 77 millones de euros restantes provienen de los gastos de manutención restauración y transporte realizados tanto por parte de los foráneos como de la población residente durante la Semana Santa.
Turismo
En concreto, durante la Semana Santa de 2002 se registraron en Sevilla un total de 157.500 pernoctaciones con un gasto medio diario de 125 euros, rozándose el 90 % de ocupación en las 25.000 plazas de alojamiento de que dispone la ciudad entre hoteles, pensiones, hostales y apartamentos de alquiler. Además, unas 140.000 visitantes visitaron la ciudad en Semana Santa sin pernoctar y gastaron una media de 55 euros al día.
En total, la atracción turistica que ejerce la Semana Santa sobre los foráneos dejó unos dividendos de 27,3 millones de euros.
Otro capítulo es el del movimiento económico generado por la asistencia a los desfiles procesionales de la población residente en la capital. Se estima que durante la Semana Santa de 2.002 unas 325.000 personas, de media diaria, se echaron a las calles para contemplar el discurrir de las cofradías, con un gasto medio diario de 22 euros por personas. Ello supone que la población residente generó un movimiento económico de 50 millones de euros.
De entre las grandes fiestas de Sevilla, la Feria es la que mayor impacto genera en su economía. De hecho, su repercusión en el Producto Interior Bruto (PIB) de la ciudad suele superar incluso a la de la Semana Santa. La celebración de la Feria reporta así a Sevilla unos 35.000 millones de pesetas.
Desde la colocación de la techumbre de banderines y farolillos de una caseta a la compra de un rosado algodón dulce, cada uno de los elementos que dan vida a lo que es la Feria es una importante fuente de recursos para la ciudad.
Desde este punto de vista, no resulta difícil entender que el consumo generado cada abril en estos siete días de fiesta permita alcanzar un impacto económico cifrado en torno al 1,6 % del Producto Interior Bruto (PIB) de Sevilla, superior incluso al de la Semana Santa, que este año ha llegado al 1,4 %.
En pesetas, de hecho, esta repercusión que la Feria ha venido reportando a la ciudad en los últimos años ha oscilado en torno a los 35.000 millones de pesetas anuales.
Año tras año, el punto fuerte de las estimaciones de gastos que genera la Feria para los consumidores es la restauración, que el año pasado rozó los 15.000 millones de pesetas, cifra que supuso un incremento de mil millones con respecto al año anterior.
No en vano, y sólo como botón de muestra, en la Feria se distribuyen más de 600.000 litros de manzanilla y casi un millón de litros de cerveza entre cada una de las 1.043 casetas de su real. Todo un arsenal para tumbar al más juerguista y una operación económica de primer orden para este sector.
Tras la restauración, la «Calle del Infierno» es otra de las piezas claves de la Feria a la hora de evaluar el impacto que esta fiesta ejerce en la economía de la ciudad. De hecho, sevillanos y turistas se dejaron el año pasado en los «cacharritos» la nada despreciable cifra de casi 70 millones de euros (11.647 millones de pesetas)
Donde se mueve más dinero
Y no menos importante es la cantidad de miles de millones de pesetas que, en los últimos abriles, ha venido moviendo el transporte como otro de los elementos de mayor consumo directo en el real, según los estudios realizados por la Delegación de Economía del Ayuntamiento de Sevilla. En este sentido, en la Feria de 2003 se alcanzaron los 2.900 millones de pesetas.
En lo que respecta a los gastos efectuados por los consumidores dentro del recinto abrileño, otro factor esencial a tener en cuenta es el referente a las tareas de montaje, desmontaje y mantenimiento. El coste de todos estos gastos fue cifrado el año pasado en 2.300 millones de pesetas.
A la hora de valorar el impacto que los gastos de los consumidores producen en la Feria, también son importantes los efectuados fuera del real. La estancia en hoteles resulta de vital importancia, aunque no se alcancen las cifras de la Semana Santa. Así, los gastos por estancia en hoteles llegó en la Feria del año pasado a los 4.400 millones de pesetas.
Fuera del real, los gastos realizados por turistas y sevillanos en transporte, alcanzaron el año pasado los 665 millones de pesetas. Asimismo, dentro de lo desembolsado en otros consumos fuera del recinto ferial, hay otros gastos, que el Ayuntamiento contabiliza en función de diversos conceptos, y que en las dos últimas ediciones de la Feria de Abril han pasado de los 2.100 millones de pesetas
Donde se mueve más dinero
A las sumas de todos estos gastos, hay que restar las cifras de la disminución del consumo con respecto a otros aspectos. Sin embargo, esto no ha sido obstáculo para que la evaluación del impacto económico que los consumidores generan en la Feria haya venido oscilando en los últimos años en torno a los 35.000 millones de pesetas, unos 180 millones de euros.
Esta cifra otorga a la Feria el liderazgo económico local frente a su principal competidora, la otra semana grande que le antecede 15 días en el calendario. Frente a la repercusión de 155 millones de euros (cerca de 26.000 millones de pesetas) de esta Semana Santa, convierte a la Feria de Abril en la fiesta que más pesetas ha movido en Sevilla y euros puede mover este año, al menos si vuelven a cumplirse las previsiones.
Una puerta de 175.000 kilos
La construcción de la portada de la Feria moviliza a 64 personas durante cinco meses. Más de medio centenar de trabajadores, 5.000 metros cuadrados de panel, 32.000 metros lineales de tubo y 22.500 bombillas harán falta para construir la portada de la Feria. Un trabajo ímprobo que sólo conocerá una semana de vida. Su máximo responsable, Ramón Bullón, explica los pormenores de la obra.
Desde hace 36 años la sección de acopladores de la empresa Ferrovial-Agromán es la que se encarga de llevar a cabo las labores de montaje y ornamentación del recinto ferial, al haber ganado la convocatoria a concurso público que el Ayuntamiento realiza cada cuatro años, el mismo tiempo por el que se obtiene la adjudicación, por lo que desde este año hasta el 2005 seguirá ejerciendo estas funciones. Concretamente, esta empresa se encarga de la portada, las casetas familiares, las casetas de esquina (que son las más grandes), el vallado en la calle del Infierno, las tarimas en el suelo de algunas casetas y el exorno general del recinto (pintura de postes y decoración de las casetas de los distritos).
Cifras de una ciudad efìmera
· Serán 1.046 las casetas que compongan el Real de la Feria de este año, con una media de montaje de alrededor de 200 casetas al mes.
· En el total de la Feria se utilizarán 200.000 metros de tubo, así como 140.000 piezas de acopladores.
· Se han estimado en unas 130.000 las horas de trabajo para las labores de montaje y decoración.
· La portada, el emblema más significativo de la Feria, tendrá un peso de 214.000 kilos.
· Serán 22.500 las bombillas que iluminen la portada.
· En su estructura se emplearán 32.000 metros lineales de tubo, cuyos tramos irán unidos por 27.500 acopladores. A la vez que serán necesarios unos 76.000 tornillos y piezas complementarias.
· El revestimiento de la portada, compuesto por piezas de panel, cornisas y pilastras, necesitará 5.000 metros cuadrados de panel. En total, 1.232 piezas de este material, que serán colocadas a un ritmo de 20 piezas diarias.
· Para realizar las labores de montaje, trabajan cuatro equipos de personas formado cada uno por 16 miembros.
· El miércoles después de concluir la Feria, se inician las labores de desmontaje, que tendrán que finalizar antes del próximo 30 de junio