LA INDUSTRIA QUÍMICA EN ANDALUCÍA
AIQB
La relación amor-odio que viven Huelva y su industria química dura ya cuatro décadas. Fue en 1964 cuando comenzaron a implantarse las primeras fábricas con el fin de impulsar la deprimida economía provincial, y entonces nada hacía prever que el actual conglomerado industrial generaría entre la población tanta dependencia por su incuestionable contribución al desarrollo onubense y a la creación de riqueza, y a la vez tanto temor por sus devastadores efectos medioambientales que, hay que decirlo están siendo ejemplarmente corregidos.
Las 13 empresas que hoy integran la Asociación de Industrias Químicas Básicas (AIQB) de Huelva representan el 50% de toda la industria onubense y aportan un 8 % al Producto Interior Bruto de la provincia algo menos que lo que aporta el sector agrario, 8,9%— y un 3,5% al PIB andaluz. Están localizadas en la capital onubense y en el municipio de Palos de la Frontera; y desarrollan su actividad en los sectores, por orden de importancia, de refino de petróleo y gas, tratamiento de minerales y metales, fabricación de productos químicos básicos (pigmentos para pinturas, materias primas para detergentes...), fertilizantes, pasta de papel y energía eléctrica.
La producción conjunta de estas instalaciones fabriles -14, porque Fertiberia cuenta con dos plantas— se valoró en 2002 en 3.200 millones de euros, lo que supone cerca del 10% de la producción química nacional (31.400 millones de euros) y el 12 % de la producción industrial andaluza. Un 4% de esta producción se queda en Huelva, el 53% se destina a diferentes mercados nacionales, un 33% se exporta —el 70% a la UE— y aproximadamente un 10% de los productos se intercambian entre las empresas del Polo.
Para 2003 está previsto un ligero repunte de la producción química onubense, según el presidente de AIQB, Pedro Cuevas; un dato, cuanto menos, alentador tras el leve receso en la producción de 2002— un 3%— respecto a los 3365 millones de euros obtenidos en 2001 que, asimismo, también fue un 2,5% inferior al cierre el ejercicio precedente. Esta tendencia viene motivada por la bajada de los precios de la producción, que ha provocado que la facturación de las empresas —muy similar al valor de la producción— también evolucione a la baja.
Empleo estable y de calidad
Medio ambiente y empleo son los baluartes de la industria química española y andaluza. La creación de puestos de trabajo es de por sí un indicador del compromiso de la empresa para con el entorno socioeconómico en el que desarrolla su actividad, pues bien, en el caso de la industria química de Huelva el compromiso es claro pues contribuye con un 10,5% al empleo provincial. Son 15.600 personas las que trabajan para las empresas de AIQB, 5650 de forma directa —3.500 están en nómina y 2.150 pertenecen a empresas auxiliares— y 6.640 de modo indirecto, mientras que el efecto inducido por las tablas input/output se valora en 3.300 personas. Es un empleo estable y de calidad, con salarios promedio muy superiores a los del sector industrial español, según Pedro Cuevas, quien matiza que “desde 1990 el empleo sólo se ha reducido un 7%, menos que la media del sector industrial español, y las retribuciones al empleo directo han crecido un 53% desde entonces”.
Más polémica es siempre la cuestión medioambiental, caballo de batalla de la industria en general y del sector químico en particular. La progresiva concienciación del sector sobre la necesidad de minimizar el impacto de su actividad tiene un fiel reflejo en los 170 millones de euros invertidos para tal fin en los últimos seis años, 21 millones el pasado 2002. En todo este tiempo se han ido transformando paulatinamente los procesos, aprovechando las últimas tecnologías, y se ha cambiado, por ejemplo, el fuel-oil como combustible por gas natural. “Esto ha traído como consecuencia que el aire de Huelva sea el segundo de Andalucía en calidad tras Almería, según las mediciones que realiza la Consejería de Medio Ambiente a través de 16 sensores instalados en Huelva y en sus alrededores; y los vertidos contaminantes a la Ría de Huelva son prácticamente inexistentes porque todas las empresas cuentan con sistemas de depuración de aguas y circuitos cerrados en sus procesos”.
Ciclo combinado
Otra aportación a las preservación del medio ambiente es la construcción de centrales de ciclo combinado, hay tres en proyecto. Una de ellas, la impulsada por Endesa, está en el ojo del huracán por la “incomprensible” negativa del ayuntamiento de Huelva a conceder la licencia de obra, “cuando es una modificación de la planta que trae como consecuencia mejoras medioambientales del 90 %”, asegura Pedro Cuevas, quien apunta “intereses especulativos” como transfondo del problema. Los otros dos proyectos han sido impulsados por Unión FENOSA – Las obras está avanzadas – y Energás, perteneciente al Grupo Villar Mir; ambos se localizan en el Polígono Nuevo Puerto de Palos de la Frontera. También marchan a buen ritmo las obras que duplicarán los ramales del gasoducto que discurre entre Huelva, Sevilla y Córdoba.
Además de las inversiones en protección medioambiental, las empresas de la AIQB invirtieron en 2002 un total de 64 millones de euros en mejorar sus procesos productivos, y cinco millones en seguridad y salud laboral. La inversión global ascendería, por tanto, a 90 millones de euros – bastante menos que en 2001, cuando la inversión fue de 104 millones- lo que sitúa la inversión acumulada desde 1989 en 1.629 millones de euros, el 70 % destinada al proceso productivo.
Hay otras cifras que avalan la contribución de las empresas de AIQB al crecimiento de la economía onubense, éstas hacen referencia a los 420 millones de euros de VAB generados en 2002; los 4.6 millones pagados a los ayuntamientos vía impuestos; y los 760 millones de euros que se quedan en Huelva en concepto de nóminas, compras y pagos a empresas auxiliares. Además, aproximadamente el 95 % del tráfico portuario de Huelva está relacionado con productos químicos y básicos.
Pero a pesar de su relevancia, el 70 % de los ciudadanos de Huelva no conoce los productos que elabora, transforma o distribuye la industria química y básica de la provincia, y este desconocimiento genera incomprensión o, en el mejor de los casos, indiferencia. Así, las sustancias y materiales que se elaboran o transforman se utilizan en la alimentación (nitrógeno líquido para la congelación y conservación de los alimentos), sanidad (ácido acetilsalicílico pan los analgésicos), transportes (queroseno para los aviones), nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (cobre para cables y redes informáticas) construcción (cemento), turismo, agricultura (fertilizantes para cultivos)... En definitiva son productos que cumple una función imprescindible todos los sectores económicos, resuelven las necesidades de millones de personas y aportan el fundamento para su bienestar y progreso, por lo que indudablemente la industria química onubense es uno de los pilares fundamentales sobre los que se sustenta el desarrollo de la economía de Huelva y Andalucía.
AGICI
Mucho te quiero perrito, pero pan, poquito. El tradicIonal refrán le viene al pelo a las industrias del Campo de Gibraltar, ya que todos se afanan en Industrias del Campo de Gibraltar, ya que todos se afanan en reconocer la importancia de sus aportaciones al PIB y al empleo en la provincia, pero curiosamente nadie las quiere tener cerca. Es una relación perpetua de amor-odio la que afecta a las industrias ubicadas en Algeciras, pero en esta lucha silenciosa cuentan con un arma poderosa: las cifras. Gracias a ellas ponen sobre la mesa que durante 2002 la producción de bienes y servicios que generaron ascendió a 6.010 millones de euros, lo que supone un incremento de 103 millones respecto al año anterior.
A pesar de lo claramente positivos que son sus números, desde la Asociación de Grandes Industrias del Campo de Gibraltar (AGI) se resisten a echas las campanas al vuelo “huyendo de la autocomplacencia” y bajo la convicción de que aún queda mucho por hacer, Y es que la institución, que lleva en marcha desde 1991 y que aglutina ya a 17 empresas de las más diversas ramas de actividad, conoce los avances y las limitaciones de su sector y se esmera en demostrar que en Algeciras el binomio industria-sociedad funciona.
No en vano, la actividad productiva de las empresas que integran la AGI queda patente en los 1.599 millones de euros que durante 2002 aportaron la renta de la comarca, una cantidad que superó en 673 millones a la cifra alcanzada en el año 2000. Aún no han cerrado este ejercicio, pero resulta obvio que la cifra ha de crecer gracias a las tres últimas firmas que se han sumado a la AGI durante los primeros meses del 2003: Endesa Central Térmica de Ciclo Combinado San Roque, Gas Natural y Nueva Generadora del Sur.
Grandes inversiones
Según el gerente de AGI, Sebastián Díaz, todas las empresas miembro se encuentran inmersas en una tendencia de continuo crecimiento, lo que afecta muy positivamente a la ampliación de las instalaciones industriales ya existentes”. Esta realidad se ha traducido en que las firmas han dedicado a inversiones en 2002 un total de 529 millones de euros De ellos el 85% corresponde a inversión industrial —con importante papel de las mejoras tecnológicas—, el 9% a inversión medioambiental, y el 6 % restante a inversión en temas de seguridad.
Además, el volumen de gasto efectuado por las industrias pertenecientes a AGI durante el mismo ejercicio se elevó hasta los 1.070 millones de euros, de los cuales 662 se invirtieron en adquirir bienes y servicios.
Precisamente a este respecto, el déficit de empresas auxiliares que abastezcan las necesidades de las grandes empresas del Campo de Gibraltar es otra de las lamentaciones constantes de la AGI, que asegura que esta carencia lastra de algún modo la economía de la comarca. Según el gerente, la falta de un entramado adecuado de pymes es bastante acusada, y eso supone también “un freno al despegue del empleo”. Aunque para Díaz “se observa el desarrollo de no muchas, pero sí pujantes empresas de servicios a las grandes industrias’. La AGI publica en su memoria anual los bienes y recursos que se vienen adquiriendo fuera de la zona; un total de 177 productos y servicios inventariados por categorías y por dinero gastado, algo que para la asociación sirve de “estímulo” para la actividad empresarial de las pyme de la zona.
No es para menos, pues en la relación de servicios enumerados se citan los más de 18 millones euros empleados en adquirir papel y cartón, pararrayos y balizaje de chimeneas; los más de tres millones de euros destinados a transportes y vigilancia; o el significativo montante destinado a la compra de sacos, tuberías, plásticos, pinturas, ingenierías, o productos químicos y disolventes, entre un largo listado.
Otros problemas
El de la escasez de industria auxiliar no es el único problema al que se enfrenta la AGI, pues para empezar se encuentra con que posee un importante papel en el tráfico de mercancías tanto por vía marítima como por carretera, y por ahí tropieza con distintas trabas para un pleno desarrollo.
Para empezar, las infraestructuras de comunicaciones en la zona tienen dos puntos flacos: el tramo de la autovía Algeciras-San Roque de la CN-340 —por su alta densidad de circulación, que la vuelve insegura—. y la línea de ferrocarril Algeciras-Bobadilla — que podría descargar el flujo de materiales por carretera—. No son dos quejas triviales, puesto que el año pasado las empresas asociadas a AGI movieron 32.118.000 toneladas de productos por carretera y 875.000 por ferrocarril.
Por otra parte se encuentra el transporte marítimo, que movió 48.551.000 toneladas de mercancías procedentes de empresas de la AGI. Al respecto, desde la asociación se mantiene que la singularidad del Puerto de Algeciras -ubicado en el extremo sur del continente, a lo que hay que sumar la dificultad de las comunicaciones terrestres y según la asociación, la competencia desleal del Puerto de Gibraltar— determina la “necesidad de contemplar un tratamiento económico compensatorio” para las firmas de la zona, acompañado de exenciones o bonificaciones adecuadas.
Pero quizá la definitiva piedra en el zapato de las Grandes Industrias del Campo de Gibraltar vaya a ser, según aclara el gerente de la asociación, la futura Ley de Fiscalidad Ecológica de Andalucía. Se trata de una normativa legal cuya entrada en vigor se efectuó el presente año y que va a elevar de un modo muy considerable, según ellos, la presión fiscal que sufren estas firmas “incrementando de una manera desproporcionada los costes de producción”. Según la AGI, durante el primer año supondrá a la industria de la zona un desembolso que podrá rondar los seis millones de euros, un montante que las propias empresas no tenían previsto y que según Díaz “no sirve para mejorar las condiciones de las empresas, son simples penalizaciones”. De este modo, desde la asociación se sostiene que de llegar a exigirse, el impuesto servirá de todo menos de incentivo para que las empresas inviertan en la comarca.
Loables pretensiones
AGI es consciente de que sus industrias no realizan tan sólo una función económica, ya que el componente social está muy presente al ser creadores de riqueza y de puestos de trabajo. Tal vez por ello, con lo que sí están de acuerdo es con la necesidad de hacer realidad el proyecto de la Junta de Andalucía de construir el Area Metropolitana del Campo de Gibraltar. Para la asociación, la constitución de esta figura con carácter jurídico—administrativo podría dar respuesta a las demandas de la comarca y además ser el vehículo para su vertebración y para encontrar soluciones a la problemática actual”. Pero quizá lo más importante es que desde este colectivo se esfuerzan en no quedarse sólo en el beneficio económico, centrándose en aspectos no estrictamente de producción. Colaboran estrechamente con otras instituciones, asociaciones y colectivos en el campo educativo, habiendo alcanzando más de 250.000 horas de formación desarrolladas. Apoyan también la consolidación de los estudios de Ingeniería Superior en la Comarca, facilitando la realización de prácticas regladas en las empresas asociada, y participan en algunos master específicos como el de Administración y Gestión Marítimo Portuaria de la Universidad de Cádiz, o el de Gestión Empresarial de Medio Ambiente de la Universidad San Pablo CEU Endesa.
El personal con la formación necesaria se toma prioritario para las empresas de la AGI, que sostuvieron —de manera directa, indirecta o inducida— un total de 32.938 puestos de trabajo durante 2002. Aunque el número de empleos no ha crecido mucho en los últimos cinco años, en conjunto supone el 41% de la población ocupada en la comarca.