La construcción sigue rompiendo moldes en Andalucía. Un contundente crecimiento del 6,5 % en su producción, , ha roto el saco de todas las conjeturas realizadas por los analistas sobre una ralentización del sector; muy al contrario, la actividad constructora vuelve a demostrar que es la más dinámica al liderar, por sexto año consecutivo, el crecimiento económico de esta Comunidad.
Nada que ver con el comportamiento del sector a nivel nacional y Europeo, donde presenta síntomas de debilidad. En Andalucía la construcción aportó el pasado ejercicio al PIB regional 22.250 millones de euros, un 5 % más que en 2002, y es el principal responsable del empleo en Andalucía: ocupa —siempre según el Instituto de Estadística de Andalucía— a 340.000 personas, el 13,6 % de la población andaluza, y ha sido el único sector en el que ha disminuido el paro.
Estas magnitudes confirman el considerable peso de la construcción regional, que representa el 18% del sector a nivel nacional. Pero a pesar de este significativo tamaño y de su potencial de crecimiento — algunas voces todavía lo ponen en duda— su tejido empresarial adolece aún de la dimensión y capacidad suficiente para enfrentarse a proyectos de envergadura. Datos de la Cámara de Contratistas de Andalucía reflejan que la iniciativa privada absorbe el 82% de la producción de la construcción en la Comunidad – el resto lo hace la iniciativa pública – pero según el ranking que anualmente elabora Andalucía económica, sólo ocho empresas andaluzas del sector —compuesto por más de dos millares— facturan por encima de los cien millones de euros: Sando (367), Prasa (320), Osuna (254,20), Avila Rojas (211,44), Azvi (190), Expo-An (189,67), Vera (142) y Grupo Aifos (136).
Diversas actividades
Las distintas constructoras experimentaron espectaculares crecimientos en el ejercicio 2002 respecto al precedente, y la mayoría se han constituido en holding diversificando su actividad constructora inicial. En este sentido, la malagueña y familiar Sando —este año se ha llevado la sede social a Madrid está integrada por siete sociedades y tiene cuatro divisiones, la de construcción, la de materiales (áridos, hormigón, transporte y servicios auxiliares), la inmobiliaria y los servicios. Este ejercicio prevé facturar 400 millones de euros.
También de carácter familiar; pero sevillana, Azvi tiene cuatro cabeceras: construcción, concesiones, promoción inmobiliaria y una última de servicios. Está especializada en la ejecución de obra pública, aunque su intención es que esta actividad llegue a representar el 60% de su facturación, que este ejercicio rondará los 210 millones de euros.
Quien también prevé crecer este año, hasta alcanzar los 120 millones de facturación, es Jarquil, una de las constructoras más activas de la zona oriental andaluza. Actúa principalmente en el área de la edificación – el 90 % de la actividad - con actuaciones centradas en hoteles, oficinas, viviendas y hospitales.
El negocio inmobiliario es la piedra angular de la cordobesa Prasa —aporta el 95% de la facturación—, que de aquí al 2005 tiene previsto entregar más de 5.000 viviendas. La construcción de estas promociones y de viviendas para mayores, los alquileres y los servicios —gestión de residencias para la tercera edad a través de la empresa Sanyres Sur y Sanyres Mediterráneo— son las otras actividades del Grupo.
La solvencia y aparente capacidad productiva de estas empresas no la comparte la gran mayoría de las constructoras andaluzas, lo que provoca que sean las grandes del sector, de capital nacional y con un amplio respaldo financiero, las adjudicatarias, en un 65%, de los concursos públicos en Andalucía. Pero las andaluzas han reaccionado y no quieren seguir durmiéndose en los laureles – no es para menos a tenor de valor añadido que se les escapa-, de manera que han optado por competir con las grandes en la captación de contratos; la concentración es su arma estratégica.
Un ejemplo en este sentido es el de un grupo de pymes malagueñas —Proyectos Técnicos y Obras Civiles, Pavicoma, y Asfalt—, que con una cifra global de negocio de unos 12 millones de euros, ultima su unión para acceder a los contratos de Giasa, la empresa pública a través de la que ejecuta las inversiones la Consejería de Obras Públicas y transportes, y los de Acusar, gestora de la Confederación Hidrográfica del Sur
No obstante ya existen precedentes. En 1995 doce conocidos constructores andaluces Vera, Martín Casillas, Rafael Morales...— constituyeron la empresa Gea 21, volcada en obra pública y a punto de diversificar hacia la promoción. Fue el pistoletazo de salida. A continuación se han producido otros procesos de concentración que han dado como resultado UCOP en Gradada, trabaja en obra pública y sector residencial; UC 10 en la misma provincia, que aspira a contratos de envergadura; y Ecasu en Córdoba, integrada por 9 constructoras y la entidad financiera CajaSur. Estas cuatro agrupaciones suman 150 empleados y una facturación de 82 millones de euros.
Muy frecuentes son las alianzas empresariales para proyectos concretos. Por ejemplo, la andaluza Gea 21 está en UTE con Corsán-Corviam para la ejecución de una obra del Ministerio de Fomento y otra de Giasa. Yen Andalucía Azvi acude a la concesión del metro de Málaga en consorcio con FCC, Comsa y Sando.
Más a largo plazo parece la alianza entre la malagueña Sando y la sevillana Azvi con Corsán-Corviam y Comsa para acudir juntas a las concesiones de infraestructuras licitadas por Fomento, siempre que impliquen una inversión superior a los 60 millones de euros y no sólo en Andalucía sino en el conjunto del país.
Y otro capítulo significativo en este relato de acuerdos es el protagonizado por Gea 21 y la también andaluza Rafael Morales, que han constituido la sociedad Mezclas y Áridos de Aznalcóllar para explotar una cantera de 30 hectáreas y crear una planta para clasificar y dimensionar el material extraído. Invertirán 3,4 millones de euros.
También se han consolidado como grupo las empresas PIM (construcción), Inmolan (comercialización inmobiliaria) y Atema (promoción). El grupo cuenta ya con más de 153.000 metros cuadrados de proyectos en marcha y una inversión superior a los 14 millones de euros y prevé facturar unos 10 millones a finales de este año.
Las grandes del sector
Confiemos en que todas estas iniciativas permitan a las empresas andaluzas abrirse un hueco en un mercado cada vez más dominado por las grandes, que fueron las primeras en descubrir los beneficios de la concentración: Corsán-Corviam, Vallehermoso-Sacyr y a principios de año ACS-Dragados. Estos ‘gigantes’ han descubierto en Andalucía un filón de negocio; en el caso de Corsán-Corviam, la facturación que obtiene en la zona Sur (Andalucía, Ceuta y Melilla) de 180 millones de euros, supone el 25% el volumen total de la compañía a nivel nacional. De este volumen de negocio 102 millones de euros serán absorbidos por Andalucía Occidental en la siguiente proporción: 50 millones de euros corresponden a edificación y el resto, 52 millones, a obra civil, siendo la obra estrella el tramo Herrera-La Roda de la línea del AVE Córdoba-Málaga.
También está Ferrovial, que tiene una cartera de obras con tratadas en la Comunidad por valor de 554 millones de euros. Esta grande del sector está presente en Andalucía a través de sus cuatro líneas de negocio, a saber, la construcción (autopista del Sol y aparcamientos), la concesión de infraestructuras, la promoción inmobiliaria (gestiona más de 1.500 viviendas en la Comunidad) y los servicios.
Todo esto no viene sino a constatar que en Andalucía hay mucho mercado en obra civil y en edificación —residencial y no residencial—, implicando esta última tanto obra nueva como rehabilitación y mantenimiento de los edificios. Según datos del Ministerio de Fomento, el pasado 2002 el número de visados en Andalucía ascendió a 82.570 y el número de edificios a 178.823, de los que destinados a viviendas fueron 166.558. Además se concedieron 27.985 licencias para obras de rehabilitación en toda España, 4.000 en Andalucía.
Edificación, al alza
A estas alturas del año, y teniendo en cuenta las especulaciones que sobre el comportamiento del sector se hacían en los inicios del ejercicio, puede decirse que la edificación, vivienda fundamentalmente, está experimentando un mejor comportamiento de lo esperado, mientras que en obra civil el crecimiento está siendo más moderado, aunque se espera un repunte.
Y es que, aunque desde hace un año se viene augurando el fin del crecimiento en el sector de la construcción, la demanda sigue imparable. La edificación de viviendas no muestra síntomas de agotamiento, y España está muy cerca de superar el máximo histórico del año 2000, cuando se iniciaron 536.000 viviendas; en opinión del Colegio de Arquitectos si se mantiene el ritmo de proyectos de obra del primer trimestre, —la construcción de nuevas viviendas creció en este periodo a un ritmo del 25,4% según Fomento— al finalizar este año se habrán iniciado 600.000 viviendas, 100.000 en Andalucía.
Salta a la vista que se están construyendo más pisos que nunca, y aunque la oferta es mayor no bajan los precios, que están creciendo a un ritmo de dos dígitos cada año; la diferencia respecto a junio del pasado año es de casi el 24% según los últimos datos de Tinsa. Así y todo la demanda se mantiene fiel, es incluso cada vez más intensa, motivada en algunos casos por los bajos tipos, y en otros dirigida por intereses especulativos de inversores que se muestran seducidos por el ladrillo ante el mal momento de los mercados financieros, de ahí la cantidad de pisos vacíos que hay. Esta tesis la refuerza el Instituto de Tecnología de la Construcción de Cataluña al sentenciar que el 57% de la nueva edificación de este país se destina no a cubrir las necesidades de la población en cuanto a residencia de uso habitual sino a inversión o segunda residencia. La especulación, por tanto, altera los precios de la vivienda, pero ni el poder político ni los promotores y constructores quieren reconocer la existencia de un burbuja inmobiliaria.
Valga esto como apunte, lo cierto es que una fuente especializada como es Oficemen, secunda la buena salud del sector al asegurar que a lo largo de 2003 no deberían esperarse tasas negativas de crecimiento en la construcción de edificios residenciales. Sí es cierto que en algunos casos la eclosión urbanística ha tocado techo, como en el municipio sevillano de Bormujos, cuyo Ayuntamiento ha impuesto una moratoria en la construcción hasta contar con un nuevo PGOU que garantice un crecimiento ordenado.
Obra pública
En cuanto a la obra civil, las licitaciones realizadas durante en 2002 por parte de las diferentes administraciones ascendieron a 2.821 millones de euros, bastante menos que el año anterior aunque se entiende porque entonces la licitación aumento un 39,3%. Para el conjunto de este 2003 el comportamiento de la obra civil será probablemente positivo gracias a una creciente demanda pública de este tipo de obras y a mayores licitaciones por parte de las administraciones públicas: Por parte del Estado están las obras del Plan Hidrológico y del Plan de Infraestructuras; la Junta tiene grandes planes en aras de la segunda modernización; mientras que los ayuntamientos han hecho ambiciosas promesas durante las elecciones. En Andalucía, la pública Giasa es la principal licitadora de la Comunidad, y ha adjudicado desde su creación más de 1.500 millones con ejecuciones presupuestarias superiores al 90%, gestionando proyectos tan emblemáticos como la autovía A-92, la autovía A 381 Jerez-Los barrios y los metros de Sevilla, Málaga y Granada.
Muchos dicen que de la evolución de la obra civil dependerá el comportamiento futuro de la construcción. La licitación pública es sin duda un sabroso pastel, pero para las empresas de Andalucía, lejos de significar un atracón, supone comerse sólo las migas. Con los datos en la mano del segundo semestre del 2003 —ofrecidos por Ceacop tenemos que las constructoras andaluzas sólo absorbieron el 35% de las licitaciones de obra pública realizadas por administraciones y universidades en la Comunidad, valoradas en 892,97 millones de euros. Lo más lamentable es que, en la práctica, las andaluzas se hacen cargo de hasta el 65% de las adjudicaciones porque son subcontratadas por las adjudicatarias no andaluzas, con la consiguiente precariedad laboral denunciada hasta la saciedad por Ceacop.
De las distintas administraciones las diputaciones son las únicas que licitan más a empresas andaluzas (63,1%) que a nacionales (36,9%); sólo la de Sevilla adjudica la totalidad de sus obras a empresas de la Comunidad. Lo mismo ocurre en el caso de Jaén con su Ayuntamiento y Universidad, así como con las Mancomunidades de Andalucía. En cambio, la licitación de las universidades de Córdoba y Sevilla a empresas autóctonas es nula.
El capitulo inversor en Andalucía del Gobierno Central ha engordado un 20 % en el primer semestre del año, hasta los 388,62 millones de euros, pero las empresas andaluzas apenas captan el 18,3% (70,93 millones). Los grandes proyectos a medio plazo son los contemplados en el Plan Hidrológico Nacional (682.455 millones de pesetas) y el Plan de Infraestructuras 2000-2007 (1,2 billones de pesetas).
El Ministerio de Fomento, uno de los principales inversores, vuelve a reducir la licitación a constructoras andaluzas, desde el 18,8% al 7,8%. Peor es el panorama se oscurece a medida que recorremos otras carteras ministeriales:
Administraciones Públicas, Agricultura y Pesca e Interior lo adjudican todo a empresas de capital no andaluz. Sorprenden Economía y Hacienda y Educación, con adjudicaciones a constructoras andaluzas del 100% y 82,4% respectivamente. Las Confederaciones Hidrográficas del Sur y del Guadalquivir representan la práctica totalidad de las inversiones del Ministerio de Medio Ambiente. Por provincias, Granada es la que absorbe la mayor parte de las licitaciones del Gobierno Central (35,4 %) y Córdoba la que menos (4,1 %)
La Junta defrauda
Pero si bien la licitación de la Administración central no contenta a los empresarios del sector, es la actuación de la Junta la que más enerva los ánimos. En los seis primeros meses del año su inversión en obra pública en la Comunidad ascendió a 325,11 millones de euros, de los que 153,22 millones (47,1%) recayeron en constructoras andaluzas; de momento mejor que en 2002 (36,2%), pero nada que ver con el 65% adjudicado en el primer semestre el año 2000. La buena noticia es que la Consejería de Obras Públicas y Transportes ha aumentado su inversión en un 60% respecto al primer semestre de 2002, alcanzando los 143,26 millones de euros, En este área el mayor esfuerzo inversor lo realiza la empresa pública Giasa, que adjudicó el 46,9% de sus inversiones (229 millones de euros) a empresas andaluzas.
Sólo las consejerías de Cultura y Justicia adjudican la totalidad de sus obras a empresas de la Comunidad; mientras que Turismo y Deporte desvía la práctica totalidad de la licitación a constructoras foráneas (96,9 %), al igual que RTVA (93,7 %). El conjunto de las adjudicaciones está prácticamente distribuido en similar proporción por todas las provincias andaluzas.