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Cabe señalar,
que una mujer embarazada debe hacerse una prueba de tiroides (llamada TSH)
regularmente (en promedio cada dos meses durante su embarazo) para asegurar que
los niveles de hormonas son los adecuados. En la mayoría de los casos, se
aumenta la dosis de su medicamento al doble (si ya está en tratamiento previo),
para compensar la cantidad utilizada por el feto. En caso de que se
descubra la condición durante el embarazo, el médico especialista (endocrinólogo)
determinará la cantidad de medicamento adecuada.
Entre los
síntomas generales que pueden padecer tanto hombres como mujeres son:
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Cansancio y debilidad |
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Cara hinchada y abultada |
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Intolerancia al frío |
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Aumento de peso |
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Estreñimiento |
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Pérdida de pelo |
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Somnolencia |
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Torpeza mental |
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Voz ronca
o áspera |
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Depresión |
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Lentitud
al hablar |
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Aumento
del nivel de colesterol |
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Párpados
caídos |
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Hipotiroidismo
El
hipotiroidismo es una disminución de la actividad de la glándula tiroides que
puede afectar todas las funciones corporales y mentales. El metabolismo se
reduce, confligiendo con los procesos mentales y físicos de una persona. Algunos
síntomas que pueden levantar sospechas sobre un padecimiento de tiroides son:
cansancio, falta de ánimo, piel seca, pelo fino y
uñas que se parten fácilmente.
El
hipotiroidismo es también ocasionado por una condición conocida como
Tiroiditis. En ésta, la glándula Tiroides es destruida por células y
anticuerpos. Es la causa más frecuente en niños y en mujeres de mediana
edad. El exceso de yodo también puede causar la condición, al igual que el
uso de ciertos medicamentos, como el litio (para la bipolaridad) o las medicinas
para controlar la arritmia (cambios en el ritmo de los latidos del corazón). El
hipotiroidismo puede adquirirse por herencia de familiares cercanos, como padres
y tíos.
El tratamiento
para controlar el hipotiroidismo comprende el uso de medicamentos orales que
compensa la cantidad de hormona que el cuerpo ha dejado de producir. Este
medicamento debe tomarse diariamente y de por vida.
Hipertiroidismo
El
hipertiroidismo se caracteriza por una producción excesiva de la hormona
tiroxina, causando síntomas como un metabolismo acelerado, nerviosidad
excesiva, dificultades para dormir, palpitaciones, pérdida
de peso, problemas con la regla en las mujeres y en algunos casos,
ojos brotados. Sin embargo, en la mayoría de los adultos, el
hipertiroidismo no presenta ningún síntoma físico.
Uno de los
peligros de esta condición es que puede provocar un fallo cardiaco, al alterar
el ritmo de los latidos del corazón en las personas que la padecen.
El tratamiento
para controlar el hipertiroidismo puede variar, dependiendo de la causas y de la
magnitud de los síntomas. Usualmente comprende el uso de medicamentos
antitiroideos, yodo radioactivo, y en algunos casos, la extirpación de la
glándula tiroides.
Nódulos
Otra condición
que puede afectar la tiroides son los nódulos (pequeños tumores) localizados en
la glándula tiroides. Sólo un 5% de ellos son cancerosos. Pueden ser
tan pequeños como menos de un centímetro o de varios. Pueden salir solos o
varios a la vez.
Los nódulos no
son una enfermedad, pero son señales claras de que la tiroides no está
funcionando en sus niveles normales. Ellos no presentan síntomas físicos,
aunque en algunos casos pueden causar una sensación de hinchazón en la garganta,
asperidad y tos.
El médico puede
evaluarlos mediante una biopsia (toma de muestra con aguja fina) para determinar
si los mismos son cancerosos o benignos y para establecer el tratamiento
adecuado. Entre los tratamientos más frecuentes se encuentran la medición
de los tumores frecuentemente, el uso de yodo radiactivo, o la cirugía.
Cabe señalar que
una sencilla prueba de sangre llamada TSH, junto con un
Sonograma de Tiroides son las que determinan si se
padece de esta condición.
El uso de
antidepresivos durante el embarazo
Un nuevo estudio descubre que
las mujeres que toman antidepresivos como Paxil o Prozac durante el
embarazo, pueden tener bebés que experimenten síndrome de privación durante
sus primeros días de vida.
Los
científicos españoles, utilizando un sistema mundial de alerta de drogas,
descubrieron una incidencia de síndrome de privación neonatal más alta de lo
esperado. Este síndrome, caracterizado por convulsiones, irritabilidad,
temblores y llanto anormales, fue descubierto en bebés cuyas madres tomaron
inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRI), el tipo de drogas
al que pertenecen Paxil y Prozac.
El informe,
publicado en la edición del 5 de febrero de The Lancet, descubrió que la
relación parecía ser más alta entre mujeres que utilizaron Paxil.
El Dr. Emilio
Sanz, autor principal del informe y profesor de farmacología clínica en la
Escuela de Medicina de la Universidad de La Laguna (University of La Laguna) en
Tenerife, expresó: "Hay relación en algunos casos, no en cada caso en
particular". "Si usted tiene como paciente a una mujer embarazada que está
deprimida y es tratada con antidepresivos, de ser posible, usted debe utilizar
la dosis efectiva más baja o psicoterapia, o bien, otros enfoques".
"Los doctores
deben ser más cuidadosos al prescribir SSRI, especialmente paroxetina [Paxil],
durante el embarazo", agregó el Dr. Vladislav Ruchkin, un investigador
científico adjunto de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale y autor
de un editorial adjunto en la revista.
Los SSRI,
introducidos al mercado por primera vez en 1988, son ampliamente utilizados para
tratar la depresión, ansiedad y otros desórdenes de la conducta y el estado de
ánimo, tanto en adultos como en niños. No obstante, estas drogas han sido objeto
de mucha controversia recientemente.
Los
investigadores descubrieron un total de 93 casos de convulsiones neonatales o
síndrome de privación asociados con el uso de SSRI. Ellos expresaron que
alrededor de dos tercios de los casos (64) estaban asociados con Paxil, 14 con
Prozac, 9 con Zoloft y 7 con Celexa.
La base de
datos tenía información incompleta acerca de la dosis y duración del tratamiento
y tampoco incluye información sobre el número de personas que utilizaban o están
utilizando estas drogas.
Si bien los
bebés que experimentaron síndrome de privación parecieron recuperarse en un
corto período de tiempo, al Dr. Ruchkin le preocupa que pueda haber un impacto
en el desarrollo del cerebro del infante, un tema sobre el que poco se ha
investigado.
"Algunos
estudios sugieren que los SSRI pueden tener un impacto a largo plazo en el
cerebro de los niños", expresó, agregando además que la mayoría de estos
estudios han sido desarrollados con ratones y que necesitan realizarse estudios
con humanos.
El Dr. Sanz
expresó que, por el momento, no hay una orientación clara, más que tener
cuidado; que los doctores valoren la gravedad del caso de cada mujer antes de
prescribirle antidepresivos.
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Fuente tomada de la revista interactiva
Oschner Clinic Foundation, sección
de Noticias del jueves, 3 de febrero de 2005.
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